Cuervo & Sobrinos

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

La prestigiosa firma Cuervo & Sobrinos tuvo su origen en 1882 cuando Ramón Cuervo, maestro relojero y joyero inauguró su primer taller y boutique de lujo en el centro de La Habana. Sus sobrinos, Armando Río y Cuervo y hermanos se incorporaron también a la empresa familiar.

Entre los años 1890 y 1900 se produce el nacimiento de la marca Cuervo & Sobrinos. Se procedió a la apertura de tres sucursales de aprovisionamiento y producción en los puntos neurálgicos de Europa: Pforzheim en Alemania, para los metales y las piedras preciosas, Paris para la joyería y La Chaux-de-Fonds para la relojería. Cuervo y Sobrinos era la única empresa importadora en Cuba de las afamadas marcas de relojes Roskopf y Longines. Tenía además un amplio surtido de yugos, sortijas, llaveros, presillas para corbatas y billetes… entre otros objetos.

Entre 1900 y 1950 o sea durante medio siglo la boutique de joyería y relojería “La Casa” disfruta de un éxito internacional. Numerosas personalidades como Ernest Hemingway, Winston Churchill, Enrico Caruso, Gary Cooper, Clark Gable, Albert Einstein,etc… visitan regularmente “La Casa”para comprar joyas y relojes.

Dirigida por don Armando F. Río y Cuervo, la firma había sido fundada alrededor de 1885 por su tío don Ramón, quien contó desde un inicio con la competencia y laboriosidad de aquél, así como con la de sus otros dos sobrinos: don Plácido y don Lisardo, hermanos del primero. Pero fue don Armando quien llegó a convertirla en uno de los más grandes orgullos mercantiles de la ciudad de la Habana.

Nacido en 1862 en Quinzales, del concejo de Pravia, en la provincia de Oviedo (España), el futuro comerciante se había educado en un colegio de la Bayona francesa, de donde embarcaría rumbo a Cuba. Trabajaría como empleado en una joyería e incluso se trasladaría a México por pocos meses, hasta que su tío don Ramón —quien acababa de establecer un almacén de joyas— le solicitó sus conocimientos de ese negocio, ofreciéndole participación en la empresa.

Don Armando pasó entonces a Alemania como comprador y, al poco tiempo, establecía en Pforzheim, en el Gran Ducado de Badem, una sucursal de la casa habanera, y más tarde organizaba otra sucursal en París, que se encontraba establecida en la rue Mezlay. A partir de entonces, tanto la casa principal como estas dos sucursales alcanzaron un gran crédito y el más firme prestigio comercial. Don Armando Río y Cuervo fue también vicepresidente del Casino Español de la Habana.

Los principales negocios de la empresa eran la pedrería fina, joyería en general y relojería, representando en este último comercio las grandes marcas Longines y Roskopff. El capital social era de 400.000 pesos. El mercado de la casa principal no se reduce solamente a Cuba, sino que se extiendió por todo Centroamérica.

Se sabe que entonces Cuervo y Sobrinos tenía sus almacenes y despacho en la calle de la Muralla, número 37-1/2 (altos). Importaban directamente de los Estados Unidos y de Europa ( y la gran especialidad de la casa fue sin duda alguna, la venta exclusiva que tenían  de los relojes.

La casa habanera alcanzó tales niveles de fama y notoriedad, que llegó a grabar su nombre —tal como lo hicieran Tiffany, en Nueva York, y Cartier, en París— en la esfera de los relojes junto a sus productores. Precisamente esa «doble marca» confiere garantía y rareza a los ejemplares conservados por coleccionistas. No en balde se les califica de «clásicos», por sus exquisitas características que denotan elegancia e imponen un style que trasciende el tiempo y la moda.

En 1959 La empresa familiar Cuervo y Sobrinos reduce considerablemente sus actividades debido a los acontecimientos políticos que suceden en el país. Una parte de la familia Cuervo se exilia a Europa y la marca reposa durante más de 40 años hasta que en 1997 Luca Musumeci,especialista en relojes antiguos y experto en historia relojera lleva a cabo la compra definitiva de los derechos de la marca. Éste halló el “tesoro” de  tres enormes cajas fuertes en los sótanos del antiguo taller de La Habana. El hallazgo consiste en mecanismos intactos y documentos inéditos, tales como bocetos y diseños de relojes. Gracias a la colaboración de coleccionistas de todo el mundo, logra reunir algunas piezas antiguas “realizadas por los maestros relojeros de los talleres Cuervo y Sobrinos” y se inicia la resurrección de la marca.

En 2001, Luca Musumeci encuentra a Marzio Villa, especialista en la distribución de relojes de lujo. Juntos deciden relanzar la marca y en 2002 Se funda Cuervo y Sobrinos Habana LLC en Lugano, Suiza con apertura de los primeros mercados en Italia y España.

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Acerca de almejeiras

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