El Cristo de La Habana

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

A la entrada del puerto de La Habana, a la izquierda, entre la vieja fortaleza de San Carlos de la Cabaña y el pueblo de Casa Blanca, se alza, majestuosa, una colosal estatua conocida como El Cristo de La Habana.

El Cristo de La Habana es una gran escultura que representa a Jesús de Nazaret, obra de la escultora cubana Jilma Madera fallecida el 21 de febrero de 2000. La estatua fue hecha de mármol de Carrara, el mismo que se utilizó en los monumentos del Cementerio de Colón de La Habana. La imagen tiene unos 20 metros de altura y reposa sobre una base de 3 metros en la que su creadora enterró diversos objetos de la época. Su peso aproximado es de unas 320 toneladas. La estatua está compuesta por 67 piezas que fueron traídas desde Italia, ya que fue esculpida en Roma y allí bendecida por el Papa Pío XII.

Está situada en el poblado de Casa Blanca, en el municipio de Regla, se emplazó en la colina de La Cabaña el 24 de diciembre de 1958. Tan sólo quince días después de su inauguración, el 8 de enero de 1959, Fidel Castro entró en La Habana después de terminar con el gobierno de Fulgencio Batista mediante la Revolución cubana. Fue alcanzada por rayos tres veces en los años 1961,1962 y 1986 antes de que fuese colocado un pararrayos protector.

La estatua fue bendecida por el Cardenal Arteaga, el 25 de diciembre de 1958, contra su voluntad, debido a las malas relaciones que tenía el prelado con el dictador Fulgencio Batista, el cual pretendía ganar apoyo popular con la instauración de tan bella escultura. Luego de 1959 fue casi cubierta con árboles y no era visitable, por estar dentro de una zona militar. La libertad religiosa de los años 90 y el turismo revocaron esta decisión y en la Semana Santa de 1996 se realizó un Viacrucis y un acto de desagravio por unos jóvenes católicos habaneros.

La escultura se encuentra a 51 metros sobre el nivel del mar, lo que permite a los habaneros verla desde muchos puntos de la ciudad; la figura de Cristo esta de pie con una mano en alto, bendiciendo, y la otra en el pecho mirando hacia la ciudad. A esta obra se le dejaron los ojos vacíos para que diera la impresión de mirar a todos desde cualquier lugar que fuese observada.(Batista, bastante ignorante en el tema, reprochó este hecho a la artista quien tuvo que explicarle el motivo). Desde el emplazamiento del Cristo de la Habana se aprecia una espléndida vista de toda la ciudad.

Aunque con sólo unas décadas de existencia, el monumento es parte de todo un conjunto arquitectónico que caracteriza la entrada del antiguo puerto de Carenas, descubierto por Sebastián de Ocampo entre 1508 y 1509. Su blanco mármol de Carrara contrasta con las grises piedras de un entorno cuatricentenario: las fortalezas de los Tres Reyes del Morro, San Salvador de la Punta, la Real Punta y San Carlos de la Cabaña, baluartes que durante siglos defendieron a La Habana de indeseables visitantes.

Si tenemos en consideración la explanada sobre la colina donde está situada, su altura sobre el nivel del mar es considerable lo que posibilita ver el Cristo desde diferentes puntos de la ciudad.

Este Cristo no está con los brazos abiertos como los Corcovado en Rio de Janeiro, el de Lubango en Angola o el de Lisboa en Portugal y esta originalidad fue la que hizo que la estatua ganara el concurso el proyecto.

La escultora, curiosamente, era anticlerical y atea pero admiraba la figura de Cristo como defensor de los pobres y dijo cuando se inauguró: “Lo hice para que lo recuerden,no para que lo adoren; es de mármol”.

Para esculpirlo no empleó ningún modelo sino que se inspiró en su ideal de belleza masculina: Ojos oblícuos, labios pulposos, en definitiva, en sintonía con el mestizaje racial que hay en Cuba.

La artista cobró 200.000 pesos en el concurso que fueron los que gastó en comprar el mármol. Muy responsable con su trabajo, envió a Cuba las 67 piezas perfectamente protegidas, pagando un seguro por cada una de ellas y trajo además un bloque de mármol de repuesto, previniendo algún accidente.Años más tarde, tuvo que utilizarlo para corregir el daño hecho por el rayo a la cabeza de la escultura.Estos daños deben repararse rápidamente para evitar que la estructura interior de hierro quede expuesta y sufra el aumento de volumen  producido por su oxidación.

Los pies de la figura son los de la propia Jilma y por eso calzan unas sandalias de meter el dedo que era lo que se usaba en esa época en lugar del calzado de la antigüedad.

bandera_cubana_corazon

Anuncios

Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s