La Santería en Cuba

Cuba es tradicionalmente un país católico si bien el catolicismo está muy modificado e influido por el sincretismo. Este hecho hace que sea difícil dar cifras fiables. La Iglesia Católica estima que un 70% de la población en Cuba es católica pero otros datos dicen que el 50% de la población se considera no creyente, mientras que el 6% dice ser atea. La religión más practicada es la católica con el 40% de la población y cerca del 3,5% son protestantes.

Los miembros de las iglesias Protestantes se estiman en un 6% y comprende a los bautistas, pentecostales, testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, presbiterianos, anglicanos, episcopales, metodistas, Sociedad Religiosa de los Amigos (Cuáqueros), y a los luteranos. Otros grupos incluyen a la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia Ortodoxa Rusa, los musulmanes, Judíos, budistas, bahaís, y a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones).

La Constitución de la República garantiza total libertad de culto, establece la separación del Estado y las instituciones religiosas y que todas gozan de igual consideración.

El sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.

El sincretismo religioso es un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales acaecidos entre los diversos pueblos. Es un proceso en el que se intenta superar una situación de crisis cultural producida por la colisión de dos o más tradiciones religiosas diferentes. Es un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes sean capaces de crear un ámbito de cohabitación en armonía.

Su característica principal es que se realiza a través de la mezcla de los productos culturales de las tradiciones coincidentes.

El proceso de sincretización religiosa se desarrolla como una simbiosis en la que los dos cultos se mantienen. Pero esta simbiosis no se debe entender como la consecución de la cohabitación de las tradiciones implicadas. La simbiosis puede dar lugar al nacimiento de una nueva identidad cultural única incluso manteniendo dos cultos distintos.

De esta manera, no es un proceso automático fruto del diálogo o de una puesta en común. La realización del sincretismo religioso no surge del acuerdo sino de la cohabitación. El momento en el que dos culturas diferentes se encuentran cara a cara puede provocar un grave conflicto. El sincretismo supone aceptar la situación de crisis y afrontarla en dos etapas: la acomodación y la asimilación.

Una creencia sincrética común es la Santería, que fue traída a Cuba por los esclavos procedentes de África y se extendió a las islas vecinas.

El proceso de la formación de las distintas religiones en Cuba está marcado como se dijo anteriormente por el sincretismo religioso procedente de las religiones africanas y el catolicismo español. Antes de 1742 la religión en Cuba era muy primitiva. Los aborígenes tenían algunos rituales sencillos para atraer la lluvia y mejorar las cosechas. Debido a que no había un idioma desarrollado entre los grupos aborígenes que poblaban la isla nos basamos en restos encontrados en las zonas montañosas como pequeños ídolos de piedra o madera, para afirmar que adoraban algunos elementos de la naturaleza como el agua o el fuego.

La Santería es una religión que tiene sus orígenes en la tribu Yoruba de África. Los Yorubas vivían en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del Río Niger. En un tiempo tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de los cuales el más importante era Benin. Duró 12 siglos hasta el 1896.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los Yoruba pelearon en una serie de guerras con sus vecinos y entre ellos. Estas peleas internas y los ataques externos llevaron a la caída y esclavización del pueblo Yoruba. Entre 1820 y 1840, la mayoría de los esclavos enviados desde Benin eran Yorubas. Estos esclavos fueron llevados a Cuba y al Brasil a trabajar en las plantaciones de azúcar. Los Yoruba pronto fueron llamados los “Lucumí”, debido a su saludo “oluku mi”, “mi amigo”.

Las leyes españolas, al mismo tiempo que permitían la esclavitud, trataban de atenuar esa injusticia concediendo a los esclavos algunos derechos, al menos en teoría. Tenían derecho a la propiedad privada, matrimonio y seguridad personal. También las leyes exigían que los esclavos fueran bautizados católicos como condición de su entrada legal a Las Indias.

La Iglesia trató de evangelizar a los negros lucumí pero las condiciones eran muy difíciles. Además de la escasez de sacerdotes, la injusticia de la esclavitud dificultaba que los lucumí comprendieran y aceptaran lo que se les enseñaba acerca de Dios. Las buenas almas que buscaban ayudarles y evangelizar eran de la misma raza que aquellos otros que les oprimían. El resultado fue que muchos aceptaron exteriormente las enseñanzas católicas mientras interiormente mantenían su antigua religión.

. Los esclavos negros tenían obsesión divina por los dioses, símbolos, ritos, leyendas y mitos, cuando viajaron desnudos, encadenados, hambrientos y hacinados en las bodegas o en la cubierta de los bergantines españoles, provistos de una lengua diferente, tan lejos de sus sitios naturales, sabiendo que no regresarían jamás.

En sus momentos de escaso descanso, tras largas e inhumanas jornadas de trabajo en los cañaverales, bajo el inclemente Sol de isla, los negros afrocubanos veneraban a sus dioses, temían sus castigos, entregaban sus esperanzas a sus cultos más recónditos, los únicos que podían protegerlos y proporcionarles fe, esperanza y alegría ante una vida tan espantosa.

Con el tiempo, los símbolos africanos se mezclaron con los de la religión católica y resultó muy interesante el proceso de integración cultural y espiritual que se produjo.

Algunos explican este hecho debido al mimetismo y a la propia fragilidad de sus vidas derivadas de tanta opresión y el respeto o la intimidación tan grandes ante las autoridades españolas. Los esclavos sucumbían, incluso en sus creencias más internas y profundas ante la supremacía absoluta de sus amos.

Otros lo explican de diferente manera: fue una inserción hábil, natural, humana, de supervivencia, un encajamiento en la cultura predominante, la única forma probable de sobrevivir de sus ritos, dioses y leyendas. Y lo hicieron muy hábilmente, dando sus ideas y recibiendo otras.

Fue una metamorfosis natural inteligente, tras un largo proceso que duró siglos. Y fue la única manera de que se produjera la integración nacional, es decir el surgimiento de la nacionalidad.

No ocurrió la muerte de sus dioses, como pudo haber sucedido, sino la transformación de su cultura oprimida y no fué por decreto o por humanidad, sino por evolución anímica, sensorial e inconsciente. Lo cubano es la mezcla imprescindible del español, el negro y el mulato.

Hay varias tendencias o prácticas religiosas de origen africano. En el mundo existen otras o incluso variaciones sobre el mismo origen y tienen sus parecidos y diferencias.

En Cuba se desarrolló la santería de origen Yoruba o Lukumí, la Regla de Ocha, conocida como el Panteón de los Orishas. La originalidad de su culto es que está fuertemente asociado a la religión católica. Es decir, a sus vírgenes y santos más conocidos en la Isla. También se practica la Regla Conga o Palo Monte, de procedencia Bantú, que emplea el culto a símbolos de la naturaleza y está muy extendida.

Existen otras como la Regla Abakuá de los Carabalíes, una secta secreta de ayuda entre todos. También el Vudú se practica en Cuba.

La Santeria Cubana está muy asociada con el ejercicio de la danza y de la música. Sus influencias son marcadas entre las tendencias musicales, danzarias, de las artes plásticas y el teatro o el espectáculo. Los símbolos se emplean para identificar posturas, situaciones, escenarios, circunstancias y finalidades.

Es muy difícil calcular la cifra de adeptos, fieles o creyentes de las llamadas religiones sincréticas, por haberse insertado con otras divinidades católicas. Muchos veneran o respetan sus ritos y dioses sin hacerlo necesariamente visible , reservándolo únicamente a su mundo interior.

Entre los años 1800 y 1865 se produce la entrada más cuantiosa de esclavos a Cuba. Esto trae como consecuencia que estas personas, a las cuales se les arrebatan sus costumbres, cultura e ideologías se ven prácticamente obligadas a rescatar de alguna forma sus tradiciones. Esta forma no es otra que el sincretismo religioso. A los esclavos les estaba prohibido practicar su religión y se les obligaba a reverenciar a los santos católicos, por lo que estos comienzan a nombrar a dichos santos como a sus propios ídolos, por ejemplo Santa Bárbara es también conocida como Changó y la Virgen de la Caridad es llamada Ochún. A pesar de que la sociedad cubana es oficialmente atea, una gran parte de la población practica la Santería o Regla de Ocha. Es una religión politeísta, según la cual cada persona nace bajo la protección de un santo u orisha al que debe reverenciar de por vida mediante algunos sacrificios. Estos sacrificios se basan en la ofrenda de algún tipo de comida correspondiente al orisha, tocar el instrumento que a éste le “complace”, e incluso bailar para su santo. Los sacerdotes de esta religión son conocidos como santeros o santeras, y la autoridad superior la ocupan los babalaos, que son aquellos sacerdotes que tras realizar estudios especializados y celebrar una serie de rituales alcanzan este puesto de preferencia. El sacrificio mayor que llega a realizar un practicante o creyente es consagrarse al santo mediante los rituales correspondientes para considerar que ha recibido toda la bendición de éste como la fuerza de espiritualidad que se traduce en protección y poder de la entidad o deidad yoruba que constituye el proceso de consagración religiosa lo cual significa llevar el santo a la cabeza de la persona. Dicha consagración significa que la persona recibirá un bautismo y por lo tanto un dictamen denominado Itá, donde el santo le hace llegar los consejos y orientaciones para que la persona sepa conducirse por su vida terrenal..

Orishas más populares:

Elegguá: Se le conoce por ser el guardián de los caminos. Se le invoca primero antes de iniciarse cualquier ritual. Se le reconoce por castigar a aquellos que no le reverencian y se le atribuyen los números 3 y 21, así como los colores negro y rojo.

Obatalá: Se considera el creador del mundo y padre de todos los orishas así como dios de la paz. Sus números son el 8 y el 16 y se le atribuye el color blanco.

Yemayá: Es la reina de los mares y protectora de las madres. Es prudente y sabia. Su número es el 7 y sus colores el azul y el blanco. Se sincretiza con la Virgen de Regla.

Oshún: Es la reina de los ríos, los lagos y el oro. Se le conoce por ser muy sensual y dulce. Sus colores son el amarillo y el dorado y su número el 5. Se sincretiza con la Virgen de la Caridad

Changó: Dios de la virilidad y la fuerza, representa la sexualidad. Sus números son el 4 y el 6 y sus colores el rojo y el blanco. Se sincretiza con Santa Bárbara.

Oggún: Dios del hierro y los minerales, le gusta la guerra por lo que no es bienvenido entre los demás santos. Está simbolizado por los machetes, martillos u otros instrumentos hechos de hierro y metal. Sus colores son el negro y el verde y su número es el 7.

Babalú Ayé: Dios de las enfermedades, protector de los enfermos y los animales. Tiene el poder de ver el futuro.Sus colores son el violeta y el carmelita (color marrón en Cuba), su número el 17. Se sincretiza con San Lázaro.

Oyá: Diosa de las centellas y los vientos huracanados es la encargada de recibir a los muertos en la entrada del cementerio. Su número es el 9, su color el carmelita y se sincretiza con la Virgen de la Candelaria, y con Santa Teresita.

Estimado lector: Me doy cuenta de que este artículo de temática religiosa es algo delicado. He intentado ser respetuoso “filtrando” incluso algunos comentarios que encontré en las fuentes consultadas. Si a pesar de todo notas algo que pudiera ser ofensivo, chocante o erróneo, no dudes en indicármelo e inmediatamente procuraré subsanarlo.

Por otro lado, he de decir que resulta absolutamente imposible describir en tan pequeño espacio todos los detalles intrincados, las decenas de personajes y los Dioses que aparecen en esta religión. Sería preciso un blog monográfico para hacerlo y además tener los conocimientos necesarios. Ojalá que este pequeño artículo sirviera para excitar al menos tu curiosidad como pequeña brújula orientadora por si desearas recorrer caminos más largos que éstos por los que discurrió la suave y policromada pluma del Tocororo. Muchas gracias.

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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