Varadero

Varadero es una ciudad de Cuba perteneciente al municipio de Cárdenas, situada en la península de Hicacos, provincia de Matanzas a 130 kilómetros al este de La Habana. Al noreste, Punta Hicacos es el lugar más al norte de Cuba. Es un territorio especial de la República de Cuba. Constituye el punto más cercano a los Estados Unidos, tiene 30 km de extensión de los cuales 22 km son de playas. Limita al norte con el estrecho de La Florida, al sur con la bahía de Cárdenas, al este con Cárdenas, al oeste con la cayería Sabana Camagüey.

Cuando en Cuba o cualquier otro país se dice “Varadero”, inmediatamente se asocia ese nombre en primer término a una bellísima playa y en segundo al turismo. Al hacer esto, se desconoce la historia antigua de la zona donde se enclava el famoso balneario.

La Península de Hicacos estaba poblada por aborígenes, como dan fe las evidencias halladas en las cuevas de Ambrosio y de los Musulmanes y sus indescifrables pictografías. En el museo de Varadero se exponen restos de uno de los aborígenes hallados en la “Cueva de los Musulmanes”. Se asegura que el esqueleto perteneció a un hombre entre 25 y 35 años de edad, enfermo de anemia y sífilis, enfermedades traídas a la Isla antillana por los blancos del Viejo Continente.

Fué descubierta en 1508 durante un viaje de exploración liderado por el español Sebastián de Ocampo. En 1540 el lugar aparece en un mapa elaborado por Alonso de Santa Cruz. Los conquistadores españoles expulsaron la población indígena de la península durante el siglo XVI y convirtieron el lugar en varadero y salina desmontando sus bosques en poco tiempo. La salina abasteció una gran parte de la flota española desde el 1587 y siguió en operación hasta 1961. Las cuevas naturales de la península sirvieron de escondrijo a piratas y esclavos fugitivos (cimarrones). En una de ellas, la cueva de Ambrosio, se encuentra el conjunto de pictografías más grande en la zona del Caribe.

También en la Cueva de los Musulmanes se hallaron restos del Mealunus-rodes, un animal prehistórico considerado el antecesor de la jutía y que sirvió como alimento a los aborígenes. Se supone que el referido animal tenía movimientos muy lentos, por lo que resultaba fácil cazarlo. En ese sitio, hay 72 pictografías y algunas son de aborígenes con rasgos negroides. La cueva está formada por cinco salas. La más importante es la de las claraboyas, con un orificio en su parte superior, donde se conservan más dibujos.

Los sitios arqueológicos de Varadero, que no están sólo en las cuevas de Ambrosio y de los Musulmanes, no son sólo importantes para el famoso balneario, sino también para Matanzas y Cuba en general. Pero la Playa Azul tiene además una interesante historia más reciente.

Durante los siglos XVI y XVII los conquistadores explotaron hasta la saciedad las salinas del lugar, para autoabastecerse o enviar hacia México y otras colonias americanas. De igual modo quemaron grandes extensiones boscosas de la zona y de la futura ciudad de Cárdenas, ascendida a tal en 1828, sembrando caña y café y criando ganado vacuno en buena parte de sus planicies.

A mediados del siglo XIX algunos vecinos de Cárdenas, atraídos por la fina arena y las cálidas y transparentes aguas, alzaron algunas viviendas. En vano. El jején (mosquito muy pequeño pero de picadura muy molesta) y el mosquito los derrotaron. Más tarde volvieron, y de nuevo fueron ahuyentados por las plagas. Y una tercera intentona fue frustrada por un duro temporal, que echó abajo lo que habían edificado.

En 1883, diez tenaces cardenenses fundaron una suerte de Sociedad Anónima para construir un caserío, “con el fin de engrandecer y fomentar el poblado de Varadero”. En esta oportunidad ni zancudos( especie de mosquitos) ni tormentas frenaron a los “decenviros”, que así nombraron a los diez padres fundadores del futuro balneario, quienes por la modesta suma de 1350 pesos españoles, adquirieron dos caballerías en la península, y acto seguido construyeron la iglesia, la plaza del mercado y el parque. En 1887 el Ayuntamiento de Cárdenas aprobó los planos del primigenio asentamiento, por lo que se considera el 15 de diciembre de 1887 como fecha de la fundación oficial de Varadero.

 Se precisaban siete horas en tren para llegar desde La Habana a Cárdenas, y de allí, abordar una goleta o un incómodo carretón. A pesar de todo, algunas familias cardenenses y muy contadas de la capital, establecieron sus cuarteles veraniegos. A principios del  siglo XX  no pasaban de 25 las edificaciones. El agua potable se trasladaba en pipas tiradas por mulos y la mosquitera continuaba infernal.

Un buen día  Enrique Torres  levantó un kiosco para vender todo género de artículos, y en 1926 construyó el hotel identificado con su apellido, pionero de la actual industria sin humo varaderense con más de 50 hoteles y 15000 habitaciones.

Con el hotel Torres, había debutado una de las muy escasas atracciones del todavía inhóspito paraje: las regatas. Dos canoas de seis remeros, la “Varadero” y la “Halley”, iniciaron la tradición de celebrarlas anualmente el último domingo de julio.

A finales de los años 20, a pesar de las inequívocas señales del colapso bancario que se gestaba en Norteamérica, la alta burguesía puso sus ojos en Varadero. Y por si no bastase, atrajo también la atención de un acaudalado norteamericano enriquecido sobre todo con la fabricación de dinamita: Irenée Dupont.

De inmediato fundó la Peña de Hicacos, S.A. A continuación, adquirió la mitad de Varadero -desde la actual calle 54 hasta la popular Cueva del Pirata, o sea, unas 512 hectáreas, por la insignificante cifra de 4 centavos el metro cuadrado. Una vez urbanizada la mayor parte del terreno, el metro cuadrado llegó a cotizarse desde 20 a 100 pesos.

Entre tanto,en 1931 construyó La Mansión Xanadú, una mansión de cuatro pisos, numerosos cuartos y baños, biblioteca y hasta una cava soberbiamente abastecida. Está situada en el peñasco de San Bernardino y fue diseñada por los arquitectos Covarrocas y Govantes en 1927. A todo eso se agregó un campo de Golf de nueve hoyos y un órgano valorado por entonces en 110000 dólares. Órgano incluido,cuando se estrenó en 1931, la residencia había costado 710.000 dólares… en pleno desplome de la economía mundial.

El vasco José Iturrioz Michelena que era el dueño de la famosa fábrica de ron Arechavala compró una parcela de tierra en torno a una laguna y edificó su vivienda en 1938. Es la residencia situada en el Parque Josone (contracción de José y Onelia) que está situada en el peñasco de San Bernardino y fue diseñada por los arquitectos Covarrocas y Govantes en 1927.

Aún permanece en actividad el túnel que levantó el millonario Iturrioz por debajo de la primera avenida que salía a la playa, y que en la actualidad lleva al Centro Internacional de Buceo del balneario, que posee la segunda barrera coralina más extensa del planeta.

Las primeras construcciones con fines recreativos datan de finales del siglo XIX cuando se autorizaron diez parcelas para las casas de verano de la alta sociedad de la cercana ciudad de Cárdenas. En esta misma zona, entre las actuales calles 42 y 48, también se construyó en 1915 el primer hotel de la península llamado “Varadero” y más adelante “Club Naútico”, para los participantes de la regata de remo la cual se celebró anualmente desde el 1910.

Durante los años 20 y 30 del siglo XX se instalaron numerosos cubanos y norteamericanos adinerados con sus residencias a lo largo de la playa. Entre ellos destacan Thomas Coleman Du Pont de Nemours, bisnieto del fundador de la multinacional DuPont, Al Capone (éste utilizó su casa como depósito de mercancía de contrabando) y el dictador Fulgencio Batista. Un primer boom en las construcciones hoteleras se registra al comienzo de la década de los 50.

El triunfo de la revolución en 1959 no solamente marca la nacionalización de la industria turística. Las 8000 Taquillas fueron construidas entre las calles 44 y 46 en el mismo lugar donde la urbanización y el turismo anteriormente habían tomado su comienzo. Los alrededores del parque se convirtieron en el centro del pueblo. Durante el periodo de los años 60 hasta los 80, Varadero se transformó en un centro cultural y particularmente de la música cubana. En el parque central (8000 Taquillas) tuvieron lugar innumerables conciertos, festivales, eventos deportivos y recreativos. Con el ligero aumento del turismo internacional durante la década de los 80 nace el anual Carnaval Internacional de Varadero y se desarrollan múltiples iniciativas colectivas entre la población local y los visitantes extranjeros. En su momento de clímax el Carnaval se extendía por los meses de enero y febrero completos.

 Desde principios de los años 90 se inicia la construcción de un gran número de hoteles para el turismo internacional (mayormente de 4 y 5 estrellas, financiados a través de inversiones nacionales y extranjeras a corto plazo) con el objetivo de desarrollar el turismo como importante fuente de divisas y aliviar la crisis económica después del colapso del campo socialista. Paralelo al aumento del turismo se observa la separación de la población local de los puestos directivos en los sectores estatales, comunitarios y económicos, así como su sustitución por cuadros provenientes de otras regiones de Cuba. En el contexto de la aguda crisis económica por la atravesó el país, las instalaciones populares como el Parque de las 8000 Taquillas, el cine y otros centros culturales y comunitarios caen en descuido y son cerrados posteriormente. El Carnaval Internacional ve su última edición en 1995. Decae el concepto del turismo integral a favor de la concentración de las actividades turísticas en los complejos “todo-incluido”. En el municipio Varadero vivían en el 2010 20.000 habitantes, de ellos 7.000 en la península y 13.000 en los poblados de Santa Marta y Boca de Camarioca. En ese año se abolió el municipio de Varadero y se reintegró al municipio de Cárdenas.

Este municipio cuenta con uno de los mayores IDH (índice de desarrollo humano) y niveles de vida de Cuba. Los hoteles de construcción más reciente después del 2000, en lo fundamental se construyeron siguiendo códigos ambientalistas y con el menor daño posible al medio ambiente. La playa cuenta con uno de los mejores servicios de recogida de basura y desechos superando incluso a la mayor parte de los municipios de La Habana, siendo solo mejor el de Miramar y El Vedado, en la capital del país. Varadero cuenta con una de las infraestructuras hoteleras mayores de la región del Caribe y recibe anualmente alrededor de un millón de visitantes. Sigue siendo el primer centro turístico de sol y playa de Cuba y aporta entre el 30 y el 40% de los ingresos en este sector.

La playa de Varadero se extiende a lo largo de la estrecha península (entre 700 y 1.200 m de ancho). Sus 22 km de playa se caracterizan por tener una franja de fina arena blanca y un suave descenso de su plataforma hacia el mar. Varadero, que es puerto libre, posee condiciones para la práctica del buceo, la pesca, el yatching, todo tipo de actividad náutica, el paracaidismo y un centro de congresos. Los vuelos internacionales llegan al Aeropuerto Juan Gualberto Gómez (segundo del país por número de pasajeros) el cual se encuentra a aproximadamente 20 km de la península.

Parece que Dupont dio la salida en la carrera por poblar a Varadero. Los millonarios y la alta burguesía, pagaron bien pagados cada metro cuadrado para levantar sus villas de veraneo. Al modesto hotel Torres se unió, en 1931, el Kawama, y durante ésta y la siguiente década, aparecieron el Imperial (1936), Dos Mares, Casa La Rosa, Vista Alegre, Casa Portilla Inn, Miramar, Chez Roig, Playa Azul, Varadero, etcétera, así como también muchas otras edificaciones fuera de la jurisdicción de Dupont, pero de todos modos valoradas en 40.000 ó 50.000 pesos.

En 1950, y con el ánimo de dotar al balneario de casino, una compañía estadounidense inauguró el Hotel Internacional, que durante los siguientes años se convertiría en emblema del lugar y muy exclusiva meca de los juegos de azar.

Entre los numerosos admiradores de Varadero, algunos piensan que es una de las playas más lindas del mundo y otros afirman que es la más hermosa que hayan visto jamás. En lo que sí coinciden todos es que indiscutiblemente, Varadero resulta la playa más fascinante y bella del archipiélago cubano.

La actual ciudad balnearia de Varadero continúa creciendo. De acuerdo con estimados recientes, se calcula que puede soportar hasta 25.000 habitaciones (hoy ronda las 16.000), y constituye el destino turístico más importante de Cuba, pues aglutina el mayor número de hospedajes de todo el país, todos de cuatro y cinco estrellas.

El polo turístico está liderado por varias cadenas hoteleras cubanas y extranjeras, como Gran Caribe, Gaviota, Grupo Cubanacán, Sol Meliá, Barceló, entre otros, y cuenta con una potente infraestructura de restaurantes especializados en comida criolla e internacional, snack bar, tiendas y núcleos comerciales, marinas y centros de buceo con filiales en los hoteles.

Varadero garantiza las condiciones necesarias de atraque en una bien habilitada dársena. Para todos, excelentes ofertas de alojamiento en instalaciones de varias estrellas, entre villas, bungalows, hoteles y aparthoteles, situados en primera línea de playa o en avenidas aledañas. La red hotelera ha crecido considerablemente en los últimos años y continúa a un acelerado ritmo, por la constante demanda de turistas que seleccionan a Varadero para unas inolvidables vacaciones. Al mismo tiempo se ha desarrollado toda una infraestructura extrahotelera, que complementa la oferta y convierte a Varadero en una ciudad balneario digna del mejor turismo.

Por supuesto, Varadero no es solamente hoteles, restaurantes, discotecas y bares. Para los que gustan de la aventura, existen 23 zonas de buceo con diversidad de corales multicolores, gorgonias, peces, langostas, camarones, cangrejos, caguamas (tortugas marinas) y más de 70 tipos de moluscos que provocarán el asombro del buzo más experimentado. Aquí se imparten cursos de iniciación en piscinas y playa, y cursos especializados con reconocimiento internacional.

Otras opciones recreativas son los paseos a caballo, ciclomotores, bicicletas, trenecito y coches de caballos y en el mar la pesca deportiva y los deportes náuticos, de fuerte motivación. El surfing, el esquí acuático, los veleros, catamaranes o las tablas de vela, hacen relucir las aguas de Varadero.

Además está el Varasub, un barco con fondo de cristal, que resulta una especie de mirador sumergido desde el cual se podrán contemplar los arrecifes, la fauna y el paisaje marino. La travesía desde cubierta permitirá observar el gran desarrollo de la zona hotelera. También se puede visitar la Reserva Ecológica Varahicacos, en el extremo oriental de la península, los singulares esteros del sur, frente a la bahía de Cárdenas o disfrutar del delfinario y el Parque Josone.

Las instalaciones deportivas como los campos de golf y tenis, y el centro de paracaidismo con sus cursos de preparación y práctica en tierra, se suman a la diversa oferta de ocio y animación que incluye actividades al aire libre. Varadero cuenta con un excelente campo de golf de 62 hectáreas y una longitud de más de 3 km. Aficionados de varias latitudes lucen sus galas bajo el sol tropical y participan en competencias internacionales de este deporte. La Casa Club del campo de golf ocupa la Mansión Xanadú, antigua residencia del multimillonario norteamericano de origen francés Ireneé Dupont de Nemours. En sus salones funciona un refinado restaurante francés y en el último piso el bar Mirador.

Pero Varadero es también arte y cultura. Galerías de arte, museos, cine, biblioteca y el taller de Ediciones Vigía, una casa editorial cubana única de su tipo en el mundo, son algunas de las instalaciones dedicadas al desarrollo cultural, importante línea de trabajo para esta ciudad turística. El Fondo de Bienes Culturales expone una muestra permanente de diferentes artistas plásticos matanceros, de reconocido prestigio. También obras de consagrados pintores cubanos como Roberto Fabelo, Flora Fong, Zaida del Río y Raúl Mendive, entre otros.

Todo esto es Varadero. Un lugar mágico rodeado por una atmósfera plena de atractivos, donde se funden tonos de verde, azul y el permanente sol.

Y tanto que es permanente. Y además implacable. Estimado lector que rozaste una vez más la suave y policromada pluma del Tocororo: Si tienes la suerte de ir a Varadero, no olvides la sombrilla y la crema solar con factor de protección 5000 !!! y así evitarás lo que me pasó a mí. En pocos minutos de exposición solar y sin sentirlo (se nota luego, de noche) puedes pasarte de tueste. Es un consejo del Autor.

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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