El café en Cuba

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

El cafeto arábigo (Coffea arabica) es un arbusto de la familia de las rubiáceas nativo de Etiopía. Es la principal especie cultivada para la producción de café, obtenida a partir de las semillas tostadas, y la de mayor antigüedad en agricultura, datándose su uso a finales del primer milenio en la península arábiga.

Alcanza los 12 metros de altura en estado silvestre, con hojas opuestas, ovales u oblongas de color verde oscuro. Las inflorescencias son axilares. Produce una drupa de color rojo brillante, que contiene dos semillas. Los frutos de C.arabica contienen menos cafeína que otras especies cultivadas comercialmente.

Aunque el café es originario del África del este, su cultivo tiene gran importancia económica en África y América. Brasil, Vietnam y Colombia son los principales productores mundiales de café. Etimológicamente, café procede de la palabra Kafa el lugar donde descubrieron el café (quahwah en árabe).

Estados Unidos representa el mayor mercado mundial de café, seguido de Brasil, siendo este país asimismo el mayor productor de este cultivo en el mundo. Curiosamente, los países escandinavos y Finlandia son aquellos donde se consume más café por número de habitantes.

La presencia en Cuba del café se debe al señor Antonio Gelabert y su desarrollo comercial llegó a ocupar el primer lugar entre los cultivos de la Isla en años pasados, si bien posteriormente resultó víctima de la competencia brasileña y de la expulsión de los franceses, con lo que, en la actualidad se puede decir que el Café es para Cuba, una de tantas páginas de su historia que nos hacen mirar hacia atrás, en busca de un ayer que ya no existe. Con todo, su cultivo no ha desaparecido absolutamente ya que la “Coffea arabica”, la importante y conocida planta de la familia de las rubiáceas recibe aún intenso culto en las regiones de Guantánamo, Yateras, San Luis y Sierra Maestra en Oriente, en Trinidad y Siguanea en Las Villas y en Taco Taco, Candelaria y San Cristóbal en Pinar del Río.

Originariamente casi todos los cafetaleros eran de origen francés y que con sus riquezas, cultura y familias vinieron a Cuba huyendo de los desmanes y atropellos de Haití y de la Louisiana, al fijar su residencia en la Isla y explotar en los campos cubanos la industria de café, difundieron en ella la cultura refinada de ideas y de modales de aquella Francia napoleónica que saturó al mundo entero con sus normas y costumbres que, además en Cuba se plasmaron en regias casonas solariegas diseminadas por doquier, en las que vertieron el caudal de su arte y su cultura con sus muebles y pinturas, con salones y bibliotecas mientras su exterior se embellecía con magníficos jardines.

La planta del cafeto llegó a Cuba en el siglo XVIII, gracias a Don José Gelabert, como ya dijimos anteriormente quien fundó en el Wajay, en las afueras de La Habana, el primer cafetal de la Isla hacia 1748, con semillas provenientes de Santo Domingo, actual República Dominicana.

La avalancha de haciendas cafetaleras se produjo en Cuba con la llegada de colonos franceses que emigraron desde Haití debido a la revolución de 1791.
Estos conocedores encontraron terrenos excelentes y condiciones climáticas propicias para el cultivo del cafeto en las zonas montañosas del país ubicadas en el occidente, centro y oriente insulares. Así surgieron las grandes haciendas cafetaleras cubanas, que en breve se convirtieron en poderosos centros productores de café. Gracias a este auge, Cuba llegó a ser el primer exportador mundial a inicios del siglo XIX.

El boom cafetalero cubano tuvo lugar durante las tres primeras décadas del siglo XIX, pero ya hacia 1830 fue perdiendo fuerza, debido a la mediación de España en el comercio de la isla. La Metrópoli imponía gravámenes y altos precios a países importadores como Estados Unidos, quienes desestimulados por esta situación,volvieron su mirada hacia productores incipientes en ese momento como Brasil, Colombia y otros países del área centroamericana.

Aunque Cuba perdió su liderazgo como exportador de café, mantuvo una alta calidad en el cultivo y beneficio del grano, trasladando esta tradición, como un ritual que pasó de generación a generación, hasta nuestros días.En la actualidad, las producciones de cafés gourmets de refinada calidad se dirigen exclusivamente a mercados muy selectos y por ese motivo sólo los más exquisitos connoisseurs saben de la existencia de esta rara joya que es el café cubano.

El café solo se produce en la franja ubicada entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio. Los países más cercanos a la línea ecutorial, necesitan de mayores alturas sobre el nivel del mar para producir cafés de alta calidad, mientras una posición más alejada de esta línea, condiciona que a menor altura se puedan obtener cafés de muy alta calidad de ahí que la ubicación geográfica de la Isla de Cuba, más alejada del Ecuador y con una temperatura media que oscila entre los 23 y 28 grados centígrados, hace posible que a una altitud entre los 350 y 750 m se obtengan granos de calidad excepcional, que estén valorados entre los mejores del mundo.

Los cafetales crecen a la sombra de árboles centenarios, en suelos permeables, con altos contenidos de materia orgánica y arcilla que permiten que el agua se absorba fácilmente.Las zonas montañosas más relevantes de la topografía insular, poseen lugares con características climatológicas muy particulares que las convierten en las principales regiones cafetaleras de Cuba.

La especie que se cultiva principalmente en Cuba es la Coffea arabica y dentro de ella las variedades que más se desarrollan son 6:
-Typica
-Bourbon
-Caturra: amarillo y rojo
-Catuai: amarillo y rojo
-San Ramón
-Villalobos

La cultura cubana en la obtención del café arábica data de más de 250 años. La sabiduría en el cultivo y cuidado del grano se ha transmitido de padres a hijos y así de generación en generación, convirtiéndose en una tradición familiar.
El campesino cubano trata con desvelo sus plantaciones de café. Desde que aún es una semilla, le imprime el saber hacer acumulado durante tantos años y que ha recibido de sus ancestros.

Cada una de las etapas de este largo proceso que va de la semilla a la taza está cargada de amor y de cuidados especiales. Así, cada planta que surge de la tierra es atendida individualmente hasta que emerge el grano maduro, que será recogido uno a uno sin que intervenga otro instrumento que la mano desnuda del hombre.

Cuando se degusta el café de Cuba, estamos en el momento culminante de un proceso que se originó años atrás, cuando nació la planta cuyos granos se disfrutan en forma de aromática bebida. Todo nace en lugares únicos de nuestras montañas insulares, donde la tradición marca el estilo de cultivo, beneficio y proceso industrial que garantizan la obtención de granos de altísima calidad.

El cultivo de la planta de café en Cuba se hace a partir del saber centenario de los campesinos que habitan estas regiones cafetaleras. La fertilización de la tierra, el cuidado de las posturas y sus frutos, y posteriormente la recolección es una práctica que se hace con el más extremo cuidado para obtener la mejor calidad en las cosechas.

Cada partida de café recién cosechado llega a las despulpadoras y es revisada minuciosamente antes de decidir que vía de beneficio se elegirá. Se comprueba in situ el lugar de donde provienen, así como la calidad de los granos. De cada saco se extrae una determinada cantidad de cerezas que conforman una muestra final para evaluar el porcentaje de granos maduros, estado de las cerezas, así como el grado de impurezas, dada la alta calidad del café de Cuba, en la mayoría de los casos este se beneficia por la vía húmeda, utilizando para ello los métodos tradicionales conocidos y probados mundialmente.

Una vez que los lotes de café fueron revisados y chequeados por última vez en el control de calidad y aceptados por ese proceso final, se procede a trasladar los mismos a las Torrefactoras, donde comienza a tomar su forma final el apreciado grano.

El Café de Cuba tiene las siguientes características organolépticas:

Excelente fragancia.
Aroma muy fino y delicado.
Buen cuerpo, balanceado.
Buena acidez, con algunas notas cítricas.
Es limpio.
Sabor delicado, suave y dulce

Cuba tiene además la mayor cantidad de ruinas de haciendas cafetaleras de todo el mundo con valor arqueológico, muchas de ellas excelentemente bien conservadas y enclavadas en zonas que han sido declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Sólo en Las Terrazas, al occidente del país, se encuentran más de 60 de ellas, como testimonio vivo del poder económico que el café dió a sus dueños y la gloria que llegaron a alcanzar en el primer tercio del siglo XIX.
Las ruinas más representativas que aún se conservan son:

Buena Vista y La Unión en las Terrazas
La hacienda de Don José Gelabert, en el Wajay
La Isabelica, en La Sierra Maestra

En Cuba, el café es parte inseparable de la identidad y cotidianeidad de sus gentes. El día no comienza hasta que el aroma flota en el aire y los labios saborean el “buchito de café”. Sólo entonces se está listo para enfrentar un nuevo día. Un buen anfitrión en Cuba no se concibe si no media en la acogida una humeante taza de café. Frases como “Vamos a hacer una coladita”.”¿quieres un buchito de café”, conforman la regla de oro de la más tradicional cortesía cubana.

El café árabe es un arbusto o árbol pequeño del género Coffea (rubiáceas), originario de Abisinia. Existen 59 especies, pero sólo cuatro son de importancia comercial. El 90% del suministro mundial de café se obtiene de la especie árabe C. arábica, de la cual existen unas 15 variedades. El café es un cultivo estrictamente tropical que requiere de un clima más o menos fresco y no muy húmedo. El fruto, denominado cerezo, es una pequeña drupa esférica que contiene dos semillas, las semillas de café. En el método húmedo los cerezos se recolectan a mano, luego se machacan y se dejan fermentar; después, se retiran las membranas. En el método seco, los cerezos se recolectan, se ponen a secar y se muele el exocarpio. Después, se clasifican los granos y se empacan en sacos de arpillera. Comercialmente, el café es la bebida de cafeína más importante en todo el mundo.

Se desconoce la fecha exacta en que empezó a cultivarse el Café, pero algunos estudiosos sitúan este hecho en Arabia, cerca del Mar Rojo, hacia el año 675 d.C. No obstante, este cultivo fue raro hasta los siglos XV y XVI, cuando se establecieron extensas plantaciones en la región árabe del Yemen. El consumo de la infusión aumentó en Europa durante el siglo XVII, lo que animó a los holandeses a cultivarlo en sus colonias.

En Cuba este cultivo constituye unos de los renglones de la economía nacional que requiere de mayor esfuerzo dado a las condiciones ecológicas existentes en nuestro país. José Antonio Gelabert introdujo en Cuba los primeros cafetos en 1748 e inició, su cultivo cerca de La Habana. Pero el verdadero auge llegó en la década de los noventa: Había estallado la revuelta de los esclavos en Haití, las plantaciones de café fueron arrasadas y sus propietarios asesinados.

Algunos colonos franceses tuvieron suerte por partida doble: salieron vivos del trance y llegaron a Cuba. Allí los aguardaba una Naturaleza única con las mejores condiciones para la producción del café. Iniciaron su cultivo en los contrafuertes y zonas altas de la Sierra Maestra e introdujeron la práctica correcta del beneficio del grano.

En sus orígenes el brebaje más popular de la bebida fue reservado a las clases mas privilegiadas de la sociedad a causa de su rareza.

Una tribu nómada de África en sus correrías o maniobras bélicas por el año 800 a.c usaban un alimento concentrado en forma de bolas hecho de cerezas de café molido y mezclado con grasa.

Una de las leyendas mas populares es la de un pastor árabe llamado Fausto de Kaédi que notó que sus cabras se ponían juguetonas y alegres después de haber comido las cerezas y ramillas. El pastor de las cabras contó su experiencia al prior o abate de un monasterio cercano quien probó las frutas y notó que ejercían sobre el, el mismo efecto, luego hizo que lo probaran algunos de sus monjes y consiguió que se mantuvieran despiertos. El gobernador Meca en el año 1511 prohibió el uso del café porque el que bebía café se convertía en victima de incitaciones y extravagancias prohibidas por la ley.

Fanáticos religiosos de Venecia y de Roma en la segunda mitad del siglo XVI lo denunciaron como la bebida de Satanás para los incrédulos. El uso del café, su consumo se conoció en el oriente al principio de diversas vicisitudes siendo condenadas más de una vez por varios protectores del orden social, políticos y religiosos.

En 1762 La Habana fue tomada  por las tropas Angloamericanas, y entonces se abrieron las casas del café. Se cree que para esa época ya en nuestro país algunos hacendados sembraban cafeto para su uso propio. El primer café que existió en Cuba fué el Café de la Taberna en la Plaza Vieja en la esquina de la Calle Mercedes. En las décadas de 1880 a 1900 se abrieron más cafeterías en el interior de la Isla, Matanzas, Camagüey, Cienfuegos y Caibarién.

La cafeína es el principal alcaloide del café. Antiguamente era sintetizado mediante metilación de la teobromina, que se aisla del cacao y del té, pero ahora puede recuperarse de los disolventes empleados en la elaboración del café descafeinado. Se utiliza mucho en medicina como estimulante del sistema nervioso central y como diurético. Se encuentra en el té, el café y el cacao. Cristaliza en agujas largas, blancas, que pierden su agua de hidratación con lentitud, produciendo un sólido blanco que se funde entre 235 y 237,2°C. A temperaturas bajas se sublima sin descomponerse. La cafeína tiene sabor amargo intenso, aunque es neutra al indicador de tornasol.

Y esta es la historia del café en Cuba. Don José Martí, Apóstol de Cuba, era aficionado al café y nos habló de sus excelencias en estos términos:

“El café es jugo rico, fuego suave, sin llama y sin ardor, aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas. El café tiene un misterioso comercio con el alma; dispone los miembros a la batalla y a la carrera; limpia de humanidad el espíritu; aguza y adereza las potencias; ilumina las profundidades interiores y las envía a fogosos y preciosos conceptos a los labios. Dispone el alma a la recepción de misteriosos visitantes y a la audacia, grandeza y maravilla”

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Acerca de almejeiras

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14 respuestas a El café en Cuba

  1. ken alejandro espinoza torres dijo:

    amigo excelente publicación sobre el café cubano, me encanto su investigación histórica. en el mes de abril 2015 voy a la habana cuba, congreso café y cacao, yo también soy productor café. saludos desde Venezuela.

    • almejeiras dijo:

      Estimado amigo Ken Alejandro: Muchas gracias por su comentario. Celebro que le haya gustado. Usted habrá visto que mi trabajo se reduce a una recopilación de informaciones.
      Aprecio mucho su opinión que viene de un profesional, le envío un abrazo y le deseo mucha suerte.

  2. Jorge dijo:

    Este articulo esta excelente.Grato de leer e instructive.Agradecido por su labor.Es cierto que el café es un signo inconfundible de cubania

  3. Marbel dijo:

    Gracias por el tiempo que ha tomado para escribir sobre la historia del café cubano. He estado en muchos países del mundo y he probado muchos cafés pero siempre regreso con las ganas de tomarme un sabroso café cubano. Cual me parece muy similar al café italiano y a el que sirven en Vienna.
    Gracias y saludos!

  4. Pedro A Alonso Perez dijo:

    me gusto su trabajo soy cubano de origen campesino y estudie agrotecnia de los cultivo y mi primer trabajo luego de graduarme fue en las plantaciones de cafe en el Municipio Songo la Maya Probincia Santiago de Cuba la zona de mayor produccion de cafe del pais,pero pienso que para hablar del cultivo de cafe en Cuba es necesario abordar el tema de como la nueva politica agraria de la Revolucion dio al traste con el cultivo,la promocion de la colectivizacion agraria y el exodo de las montanas que ello conllevo trajo un desaraigo y que se perdiera una gran cultura que se trasmitia de generaciones en generaciones tal es asi que hoy estamos produciendo alrededor de 6 mil toneladas cuando en 1960 se produgeron 60 mil y teniamos una 180 mil hectarias dedicada al cultivo y hoy estan alrededor de 90 mil

  5. iliana gutierrez dijo:

    Estimado señor muy agradecida por su conferencia no imagina usted como he tomado nota me interesa muchísimo el maravilloso y aromático mundo del café.
    una vez mas gracias

  6. Ruth dijo:

    Gracias por el artículo, bien concbido. Soy nieta de un gran cafetalero descendiente de franceses y tropecé con su artículo cuando buscaba información sobre el cafetal de mi abuelo Monterouge, mas conocido por Monterus, cerca de guantánamo, pero no he encontrado nada. Ojalá usted sepa algo de este sitio. Gracias de nuevo.

  7. Pingback: El café en Cuba – Casa Dranguet

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