Fauna: Murciélagos, ranas, peces y otros bichos

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo: En algunas entradas anteriores ya se ha tocado el tema de la fauna (Tocororos, Jutías, Tiñosas …) pero al ver que se quedaban fuera animales muy representativos de la fauna cubana, decidí hacer una nueva entrada añadiendo 10 especies más.

Los nombres comunes de animales y plantas varían de unos lugares a otros lo que puede inducir a confusión cuando se describe una especie. He puesto los nombres cultos de todos ellos según la taxonomía científica, no por cultismo innecesario o pedante sino para tratar de solucionar ese problema.

Finalmente tengo que comentar también que al hacer este blog, no solamente me estoy divirtiendo de forma extraordinaria, sino que estoy aprendiendo mucho y no dejo de maravillarme de la riqueza que tiene Cuba en todos los aspectos.

Almiquí

El Almiquí, Solenodon cubanus, que en épocas precolombinas poblaba toda la Isla, es hoy un fósil viviente al parecer confinado a determinadas zonas orientales como la Sierra de Cristal y el Parque Nacional Alejandro de Humboldt. Con sus poco más de 50 cm, representa un verdadero gigante de los insectívoros, que habita en madrigueras entre las raíces de los árboles. Actualmente se encuentra restringido a las montañas de la región nororiental y es endémico de Cuba. Vive en las cuevas o túneles que aparecen en los árboles y raíces secas.

Tiene el hocico alargado en forma de trompa en cuyo extremo se hallan situadas las aberturas nasales. Los ojos son pequeños y las orejas de forma redondeada. En las extremidades tiene cinco dedos que utiliza para cavar y destrozar raíces y ramas podridas. Al caminar apoya casi por completo la planta de las patas delanteras y solo los dedos de las posteriores. Es de color pardo oscuro o negro con el lomo y los hombros amarillentos.

Es un representante arcaico de la fauna de Cuba. Tiene un tamaño inferior al de un gato, (42-46 cm), y está considerado como una especie rara; son muy activos, nerviosos y valientes. La hembra pare de uno a tres hijos y los amamanta con un par de mamas situadas a ambos lados del ano, en la parte posterior de los muslos. Tiene hábitos nocturnos y se alimenta de insectos, lombrices, ranitas, pequeños reptiles y cangrejos.

Muchos afirmaban que el almiquí ya se había extinguido. Pero el animal que suele tener hábitos nocturnos y se refugia en madrigueras excavadas en la tierra, ha sido localizado en el extremo este de la isla. Sólo existen dos especies en el mundo, la cubana y la perteneciente a Haití denominada Solenodon paradoxus.

Su cabeza presenta un hocico que termina en una punta moldeable y a ambos lados se localizan las fosas nasales, de ojos pequeños y orejas casi ralas y redondeadas. Su alimentación es insectívora y se afirma poblaba toda la isla, pero se extinguió de forma paulatina en el extremo occidental y central del territorio nacional.

En septiembre de 2003 fue capturado un ejemplar vivo, recibiendo el nombre de  “Alejandrito” porque así se llamaba el campesino que lo descubrió y llevó a los zoólogos cubanos. Así pues, son buenas las noticias de la supervivencia del almiquí que ha logrado vencer la larga cadena de extinción de la fauna autóctona de Cuba.

Calcifolio

Se ha comprobado que en Viñales vive la especie de moluscos más antigua del mundo. Se trata de  Viana regina o calcifolio que vive pegado a los mogotes y rocas para alimentarse del hongo de las mísmas.

Desde la era Mesozoica del Jurásico Superior hasta el Cretácico Superior (161 a 65 millones de años) habita en esa zona Viana regina, una especie de molusco gasterópodo endémico de la isla de Cuba, que se alimenta de hongos y líquenes y vive pegado a las paredes rocosas, por lo cual se le denomina calcifolio.

Los mogotes de la Cordillera de los Órganos en la occidental provincia cubana de Pinar del Río, compuestos por rocas calizas, contienen restos fósiles de animales y plantas que la poblaron hasta hace 65 millones de años, por  eso puede decirse que en el lugar, vive el molusco más antiguo del mundo.

 Viana, que puede alcanzar entre 28 y 30 milímetros, abunda en el Valle de Viñales, uno de los parajes más hermosos de la geografía occidental cubana, a unos 170 kilómetros de la capital de la mayor de las Antillas  y se distingue por su belleza y variedad de colores, presentes en su exoesqueleto calcario.

Manatí

El Manatí Antillano (Trichechus manatus) por su cuerpo recuerda al de una foca con una superficie rala y dotada de patas delanteras en forma de aletas y un rabo eminentemente aplastado también en forma de aleta que utiliza vigorosamente para zambullirse. También se conoce como “vaca marina” por su corpulenta constitución y por la voracidad que lo caracteriza ya que  ingiere grandes cantidades de algas y hierbas, de ahí entonces el sobrenombre.

En su primer viaje a América, Cristóbal Colón, llegó a la isla que después se llamaría La Española (Sto. Domingo) y exploró la costa septentrional. Entonces vio salir entre las olas a tres sirenas que según hizo constar en el diario no eran bellas ni atrayentes. Se trataba de tres ejemplares de manatí común. La leyenda de las sirenas que viene de la antigüedad se debe a la delirante imaginación de los marineros después de pasar largas temporadas en el mar sin ver ninguna mujer. Además, el animal tiene unas mamas pectorales redondeadas que recuerdan vagamente a una hembra humana.

Estamos en presencia de un mamífero marino único. Su hábitat principal se localiza en los estuarios de los ríos, prefiriendo aguas poco profundas. Puede llegar a alcanzar una longitud de unos 4,5 metros y un peso estimado de 600 kilogramos. El color de su piel varía indistintamente entre el gris o el carmelita (castaño). El manatí al igual que las ballenas y delfines necesitan del aire para respirar porque son mamíferos. Este ciclo es realizado por salidas y zambullidas repetidas con un intervalo promedio de unos veinte minutos. Sus orificios nasales se cierran automáticamente una vez que se encuentra dentro del agua.

Trichechus manatus fue descrito por primera vez por el gran Carolus Linnaeus en 1758. Es el mayor miembro superviviente del orden de los mamíferos acuáticos Sirenia (que también incluye el dugongo y la extinta vaca marina de Steller). El manatí del Caribe (T. manatus) es una especie distinta del Manatí del Amazonas (T. inunguis) y del manatí de África Occidental (T. senegalensis).

Con base en estudios genéticos y morfológicos, se distinguen tradicionalmente dos subespecies:

Trichechus manatus latirostris – manatí de Florida

Trichechus manatus manatus – manatí del Caribe o antillano

Sin embargo, estudios genéticos (ADN mitocondrial) recientes sugieren que el manatí del Caribe se divide en realidad en tres subespecies, cuya distribución geográfica se divide más o menos de la siguiente forma: 1) Florida y las Antillas Mayores, 2) Centroamérica y el norte de Sudamérica, y 3) el noreste de Sudamérica.

Se cree que la diferenciación de Trichechus manatus manatus y Trichechus manatus latirostrisen fue el resultado de barreras físicas como lo son el estrecho de la Florida y las temperaturas frías del norte del golfo de México. Posiblemente la profundidad del agua y las fuertes corrientes del estrecho de la Florida forman barreras efectivas que impiden el intercambio genético entre las poblaciones del manatí de Florida (T. m. latirostris) y el manatí del Caribe (T. m. manatus). Estas subespecies fueron identificadas con base en las características osteológicas. Trichechus manatus latirostris habita en las costas de la Florida y en el norte del golfo de México y el Trichechus manatus manatus se distribuye por las costas y los ríos desde México hasta el noroeste de Sudamérica incluyendo el Gran Caribe. Tras tres décadas de investigación de la subespecie Trichechus manatus latirostrisen por universidades, agencias gubernamentales, y ONGs se ha desarrollado una comprensión relativamente grande de la ecología del manatí de Florida y de su comportamiento.

 Su reproducción ocurre cada dos o cinco años, la prole depende completamente de la madre y pueden medir entre tres a cuatro pies de largo. Permanecen junto a ella por unos dos años como mínimo. Como mamífero amamanta a sus crías y la prole al igual que su madre, necesita de viajes frecuentes a la superficie para tomar aire. Estos pequeñines lactan hasta que sus dientes estén bien formados para así poder ingerir sus alimentos.

El manatí ha estado en franca declinación debido a su hábito de vivir en aguas bajas ubicada cerca de los estuarios por lo que su captura es relativamente fácil. Otro aspecto que gravita en su contra es la afirmación popular de que su carne es exquisita y que tiene tres sabores diferentes.

Puede alcanzar un promedio de vida de unos 60 años y se encuentra en veda permanente. Trabajos de conservación llevados a cabo por las instituciones cubanas hacen que este corpulento mamífero haya recuperado sus poblaciones en algunos cayos al norte de Pinar del Río, y en la Ciénaga de Zapata.

El Manatí Antillano prefiere vivir en grupos de una docena de miembros, habita nuestras costas mucho antes de la llegada de los españoles, téngase en cuenta el nombre de este gran mamífero que revela un origen indígena la palabra “manatí” es un vocablo autóctono del Caribe que significa “con mamas”. Puede alcanzar un promedio de vida de unos 60 años y se encuentra en veda permanente. Trabajos de conservación llevados a cabo por las instituciones cubanas hacen que este corpulento mamífero haya recuperado sus poblaciones en algunos cayos al norte de Pinar del Río, y en la Ciénaga de Zapata.

Es un animal corpulento que tiene un aspecto pisciforme con una aleta terminal redondeada en forma de espátula. Su piel esta finamente arrugada, con cinco centímetros de espesor, cubierto generalmente por algas y pequeños moluscos. La cabeza se ensancha y se une sin cuello ni hombros. No tiene ningún miembro posterior, los manatíes tienen miembros delanteros flexibles y a manera de remo, o aletas, las cuales son usadas para ayudar al desplazamiento sobre el fondo, rasguñar, tocar e incluso para abrazar a otros manatíes, para mover el alimento hacia adentro y facilitar la limpieza de la boca.

Como otros manatíes, es una especie completamente adaptada a la vida acuática, no teniendo ninguna extremidad en la parte posterior de su cuerpo. La distribución del pelaje en su cuerpo es escasa, la cual evita la acumulación de algas en la piel. Tiene aproximadamente 3 metros de largo, y pesa entre 400 y 600 kilogramos, las hembras siendo generalmente más grandes que los machos. Los Manatí más grandes pueden pesar hasta 1.500 kilogramos y miden hasta 4,5 metros. El color de la piel puede variar de gris a marrón. Sus aletas tienen 3 o 4 uñas, que sirven para mantener el alimento cuando esta forrajeando.

Habita en la región de las Antillas o mar Caribe, generalmente en las zonas costeras con aguas poco profundas. Toleran grandes cambios en la salinidad del agua, por lo que se les puede encontrar de la misma manera en los ríos y los estuarios de zonas bajas. Se limita a las zonas tropicales y subtropicales porque tiene una tasa metabólica muy baja y carece de una gruesa capa de grasa aislante. La subespecie Trichechus manatus latirostris, o manatí de Florida, habita en el límite más septentrional del área de distribución de los sirenios y vive en ríos y estuarios, y en las aguas costeras del golfo de México y del océano Atlántico.

El manatí del Caribe es sorprendentemente ágil en el agua, y se le ha observado haciendo giros, piruetas, saltos, volteretas, e incluso nadando con el dorso hacia abajo. Los manatíes no son territoriales y no tienen un comportamiento complejo para evitar los depredadores, pues se desarrollaron en áreas sin depredadores naturales.

Es sensible al frío y con las bajas de temperaturas se produce una alta tasa de mortalidad por choque térmico. Durante la temporada fría muchos mueren porque su tracto digestivo se cierre cuando la temperatura del agua desciende por debajo de 20ºC.

El animal consume diariamente una cantidad de plantas acuáticas equivalente al 10% o 15% de su peso corporal. Se alimentan de 60 especies de plantas, incluyendo pastos marinos que representa su principal alimento. Ocasionalmente consume también peces y pequeños invertebrados y como mastican plantas que son abrasivas, sus molares se desgastan rápidamente y son constantemente reemplazados durante toda su vida.

Aunque las hembras suelen ser criaturas solitarias, forman manadas de apareamiento mientras están en celo. La mayoría de las hembras cría con éxito entre las edades de siete y nueve años, aunque son capaces de reproducirse desde los cuatro años de edad. El período de gestación es de doce a catorce meses. Normalmente dan a luz a un solo ternero, aunque en ocasiones raras nacen dos. Los terneros nacen con sus molares, lo que les permite consumir algas marinas ya en las primeras tres semanas del nacimiento.

La unidad familiar consiste en una madre y su cría, que permanecen juntas durante 2 años. Los machos van en manadas alrededor de la hembra cuando están listas para concebir, pero sin contribuir a ningún cuidado parental de la cría. En general, las hembras producen una cría cada 2-5 años. Por lo tanto, los manatíes que sobreviven hasta la edad adulta tienen un promedio que no supera los cinco hasta siete crías entre las edades de 20 y 26 años. Pueden vivir hasta 60 años en un ambiente silvestre, aunque su esperanza de vida es más bajo. La mayores amenazas para esta especie son la muerte por colisiones con embarcaciones con motores fuera borda, enredados en las mallas de las artes de pesca, y la caza furtiva.

El manatí del Caribe ha sido cazado por centenares de años por su carne y su piel. En la actualidad sigue siendo cazado en América Central y Sudamérica. La caza ilegal, así como las colisiones con los motores fuera borda, son una fuente constante de fatalidades del manatí. Los manatíes del Caribe fueron cazados históricamente por los habitantes del lugar y vendidos como alimento a los exploradores europeos. La pérdida de hábitat, de escalfar, en las actividades de pesca, y ha aumentado las amenazas hoy en día. Científicos de Sirenian Internacional que estudian la población de manatíes en Belice, consideran que puede ser el último bastión de está subespecie.

Debido a la baja tasa reproductiva, la disminución de la población del manatí puede ser difícil de superar. En los Estados Unidos, donde la especie es considerada en peligro de extinción desde 1973, es protegida por la Ley de Especies en Peligro de Extinción de 1973 y la Ley protección de mamíferos marinos de 1972. Durante los meses de invierno, los manatíes de Florida congregan cerca de la salida de agua caliente de las plantas de energía a lo largo de la costa de Florida en lugar de migrar al sur como lo hacían antes, y algunos conservacionistas han manifestado su preocupación de que los manatíes de Florida se han vuelto demasiado dependientes de estas áreas calentadas artificialmente.11 Por su parte, el Fish and Wildlife Service de los Estados Unidos está buscando maneras de calentar el agua para los manatíes que dependían de las plantas que fueron cerradas.

En octubre de 2007 el manatí de Florida (T. m. latirostris) fue considerado amenazado por la IUCN sobre la base de una población de menos de 2.500 individuos adultos y con el prognosis de una reducción de la población de por lo menos 20% en las próximas dos generaciones (aproximadamente 40 años), tomando en cuenta los efectos anticipados del calentamiento global y el aumento de las colisiones con embarcaciones durante las próximas décadas.

Manjuarí

El manjuarí o catán cubano, Atractosteus Tristoechus, está considerado como un  fósil viviente. Es un pez con características especiales, tiene cabeza similar a los reptiles y cuerpo de pez, su carne es comestible pero sus huevos son venenosos.

Es un pez dulceacuícola del orden de los Lepisosteiformes. Es endémico de Cuba e Isla de la Juventud, teniendo registros sin confirmar en otras islas y humedales semitropicales de algunos países centroamericanos en la vertiente del Atlántico y el mar Caribe.

Su origen se remonta al período carbonífero de la era paleozoica en que aparecieron los primeros reptiles. Mediante el registro fósil se ha observado que las especies actuales de manjuaríes mantienen pocas diferencias morfológicas con sus ancestros, por lo que se les considera fósiles vivientes. Es uno de los peces de agua dulce más primitivos del planeta. Tiene un cuerpo cilíndrico y alargado con escamas unidas en una especie de placa marcada por puntos, la cual es de gran dureza y utiliza como una defensa natural contra el ataque de depredadores tales como otros peces de mayor tamaño y cocodrilos. La cabeza es plana y el cráneo tiene huesos externos extremadamente duros. Su hocico es óseo con dientes aguzados. Su cuerpo, cubierto por un recubrimiento mucoso, le permite moverse con rapidez en el agua para atacar a sus presas o huir de los depredadores.

Otra peculiaridad de los Lepisosteiformes es que poseen una vejiga natatoria altamente vascularizada, esto significa que su interior está provisto de un gran número de vasos sanguíneos, lo que le permite tener intercambio gaseoso entre el tejido y el aire que llene dicha cavidad, por lo que esta vejiga funciona como si fuera un pseudopulmón, característica que le posibilita respirar en aguas estancadas. Estos peces tienen vértebras estructuralmente muy parecidas a las de los reptiles.

Considerado un habitante de los ríos y los pantanos, el Manjuarí de Cuba es de color verde oscuro, con una longitud máxima de dos metros. Se pueden encontrar en los pantanos de la Ciénaga de Zapata, en la zona occidental de Pinar del Río y en la Isla de la Juventud. Existen leyes que protegen su existencia y su hábitat para garantizar su supervivencia futura.

Se reproducen en primavera, cuando se unen en grandes grupos para desovar. Sus huevos son venenosos para gran cantidad de animales, incluyendo los humanos. Pero su carne sí es muy codiciada, lo que ha puesto en peligro de extinción a la especie.

En Cuba, esta especie está protegida y su reproducción en cautiverio se ha iniciado con gran éxito en el Centro Indígena de la Reproducción de la Ictiofauna de Matanzas.

Por algún motivo desconocido este pez pasó inadvertido y logró sobrevivir a la gran competencia evolutiva acuática y probablemente su forma simbiótica pez-reptil, no muy agraciada, hizo que los hombres no lo tuvieran entre sus favoritos para la pesca. Sus propiedades reproductivas se manifiestan en primavera, cuando se unen en grandes grupos para desovar.

El manjuarí (Atractosteus tristoechus) podría desaparecer para siempre y la bibliografía científica lo recogería, en pocas palabras, como un pez que se extinguió. Las futuras generaciones quedarían privadas de apreciar su nadar lento, su figura alargada y su peculiar color carmelitoso (tirando a marrón) . Los especialistas aseguran que algo más de una década atrás era fácil su observación en el medio natural, en cualquier parte de la Ciénaga de Zapata. Ahora ese privilegio se torna muy difícil.

Por fortuna, hay personas sensibles que se esfuerzan por mantener su existencia y fomentar una cultura conservacionista a favor de su protección. Es por ello que se crearon cinco círculos de interés de conservación de la fauna autóctona de la Ciénaga de Zapata, los cuales han iniciado un movimiento denominado ¡Adopta un manjuarí!, el propósito del programa es interesar a los niños en el cuidado, protección y conocimiento de la fauna autóctona de ese humedal.

El objetivo del proyecto, es estudiar la ictiofauna indígena de la Ciénaga, y especialmente al manjuarí, mediante documentos, láminas, proyección de videos y observaciones in situ: Los alumnos han sido capaces de adoptar a los manjuaríes y criarlos en cautiverio para su posterior liberación en el medio natural. Con este programa, los pequeños desarrollan la observación y satisfacen su curiosidad, realizan pequeñas investigaciones, describen las características externas de los animales estudiados y fomentan hábitos de protección y respeto hacia los animales.

Se imparten conferencias sobre el hábitat, alimentación, respiración y reproducción de la especie; su distribución en el país, su situación actual y las amenazas de la naturaleza. El impacto ha sido tal, que ya tres familias de los poblados de Caletón y Mario López se han sumado al movimiento. La proyección es que cada año se incremente el número de personas que amen la naturaleza y preserven el medio ambiente, contribuyendo a formar una cultura medioambientalista en las nuevas generaciones.

En la Estación Hidrobiológica Felipe Poey, perteneciente al Parque Nacional Ciénaga de Zapata nacen anualmente miles de manjuaríes. La reproducción en cautiverio del manjuarí es un hecho consolidado a pesar de que no existe un estudio actualizado de las poblaciones, es evidente su disminución, y que desarrollarán una investigación para conocer la abundancia de las especies silvestres.

El objetivo principal de esta Estación, ubicada en el Canal de los patos, antes de llegar a Boca de Guamá, es dominar las técnicas de reproducción y desarrollo de la especie e investigar sobre su adaptación.

Para liberar los manjuaríes nos basamos en una metodología internacional, que exige ejemplares con alrededor de 17 o 20 centímetros de talla, y una selección adecuada de las áreas donde se soltarán, teniendo en cuenta que es carnívoro y debe mantenerse la composición de las especies en un número razonable. Así explica este hombre, que llegó al Canal de los patos el 4 de noviembre de 1989, fecha en que se comenzó la construcción del centro encargado de la conservación de las especies asociadas al medio acuático y del propio humedal.

En la estación, se muestran las peceras llenas de pequeños manjuaríes. También se encuentran estanques para la cría de la biajaca criolla, el manjuarí y la jicotea, áreas de experimentos y de cría de alimento vivo (moina). La Estación cuenta con manjuaríes reproductores. La moina (crustáceo) es el primer alimento vivo para las larvas del manjuarí. También se les dan trozos de claria, más conocida como pez gato por la extensión de sus bigotes, que se pesca en lugares cercanos.

Monos en Cuba

El paralouatta varonai considerado el mayor de los monos antillanos, vivía antiguamente en Cuba según han demostrado los hallazgos arqueológicos. Se desconoce cuando desapareció. Es una especie extinta de primate platirrino, perteneciente a la familia de los Pitheciidae. Hasta el año 2003, cuando se descubrió una nueva especie más antigua (Paralouatta marianae), fue la única especie en el género Paralouatta.

Este animal vivió a principios del Mioceno de la isla de Cuba y sus restos fueron encontrados en el centro-sur de la isla en el sitio Domo de Zaza, en lo que antes era un puente de tierra a la isla de La Española. .

Los científicos que descubrieron los restos de estos animales, teniendo en cuenta la similitud entre los restos del cráneo de estos animales, lo consideraron inicialmente una especie extinta de mono aullador . De hecho, los monos aulladores son parientes lejanos de los monos cubanos, siendo filogenéticamente más cercanos a los del género Callicebus, como lo demuestra un análisis de las características dentales. De esto se concluye que estos animales son parte de la tribu Xenotrichini, que contiene a otros dos géneros de monos que habitaron en el Caribe y evolucionaron a partir de de la subfamilia Callicebinae entre el Oligoceno y el Mioceno.

Aunque pertenece a una familia de monos estrechamente arbóreos como lo son los pitécidos, la conformación de los huesos de la pelvis de estos animales es similar a la de algunos monos semiarborícolas (como el género Presbytis) lo que sugiere que pasaban algún tiempo en el suelo. Estos animales llegaban a alcanzar un tamaño en longitud y peso comparable al de los actuales monos aulladores.

Sus restos son fundamentalmente fragmentos o partes considerables del cráneo. Varios de ellos se encuentran en colecciones junto a sus réplicas en el Museo de Historia Natural de La Habana. El nombre del género se debe a la similitud en la conformación del cráneo de estos animales con los cráneos de los monos aulladores del género Alouatta: esta característica llevó a los estudiosos a sugerir un parentesco estrecho entre los dos géneros; sin embargo, esa relación fue desmentida más tarde con el análisis detallado de la dentadura. Este último mostró similitudes con los monos de la tribu Xenotrichini, que evolucionaron a partir de la subfamilia de Callicebinae a caballo entre el Oligoceno y el Mioceno, e incluye otros dos tipos de monos que habitaron en el Caribe.

En vida, estos animales tenían peso y dimensiones similares a las de los monos del género Alouatta, con respecto al cual, sin embargo, tenía cola más larga en proporción con el cuerpo: la cola probablemente era parcialmente prensil, y quizás retorcida, como sucede con los actuales monos titís.

No es clara la causa de la extinción de estos animales: los fósiles encontrados hasta ahora, de hecho, no indican que la presencia del hombre en la isla afectara en gran medida a su población, sobre todo porque esta especie se extinguió mucho antes de la llegada de los europeos a Cuba.

El descubrimiento de estos fósiles fue un verdadero hito en la Paleontología del Cuaternario cubano, pues confirmó ante la comunidad científica internacional que sí existieron, vivieron y se extinguieron en nuestro país monos nativos precolombinos. Los científicos determinaron que se trataba de un nuevo género y especie de primate endémico de Cuba, al cual nombraron “Paralouatta varonai“.

En las expediciones a Sierra de Galeras se descubrió una mandíbula, más de 50 dientes y un sinnúmero de huesos cortos y largos pertenecientes a esa propia especie de mono fósil, que en total superaron las 150 piezas. Este lugar tiene el record de más evidencias de monos fósiles halladas en una misma caverna para toda el área de Las Antillas.

En su afán por buscar nuevas evidencias de la fauna del pasado reciente del archipiélago cubano (Paleontología del Cuaternario), los investigadores encontraron  empotrado en la arcilla de la pared de una furnia de la Sierra de los Órganos, la tibia completa de un Neocnus, especie de perezoso extinto , que en este caso tenía aproximadamente el tamaño de un gato.

Lo más llamativo del descubrimiento es que a pesar de la intensa fosilización de la tibia, la misma tiene evidencia inconfundible de haber sido cortada con algún instrumento hecho por el hombre, de acuerdo con el criterio autorizado del doctor Carlos Arredondo Antúnez, biólogo y paleontólogo de la Universidad de La Habana. Ello presupone que la persona o grupo humano que la utilizó como alimento, debe haber vivido en un período bien antiguo.

Tal razonamiento, comenta Efrén, abre nuevas perspectivas para la búsqueda de posibles asentamientos muy primitivos en los alrededores de ese punto de la geografía pinareña.

Murciélago orejón

El murciélago oreja de embudo de Gervais o murciélago orejón de Gervais (Nyctiellus lepidus), es una especie de murciélago de la familia Natalidae, y está considerado el más pequeño del mundo.

Fue descrito por primera vez por el naturalista francés Paul Gervais, en el año 1855, y se encuentra únicamente en Cuba y las Bahamas.

Este murciélago habita en cuevas calurosas y húmedas; suele estar activo por las tardes hasta la puesta de sol y se alimenta principalmente de insectos y polen. Su peso es de tan solo 2 a 3 gramos, su longitud: 18-21 centímetros y tiene 38 dientes. Sus alas extendidas miden entre 18 y 21 centímetros.

La familia de los murciélagos tiene una gran importancia ecológica para Cuba, tanto los insectívoros que sirven de control biológico a la proliferación de insectos, como los frugívoros que diseminan las diferentes especies vegetales. Estos microquirópteros habitan fundamentalmente en las numerosas cavernas o entre el follaje de los árboles y han aprendido a formar colonias en las construcciones (túneles, campanarios, casas abandonadas).

Ocasionalmente este animal puede trasmitir enfermedades al hombre, entre ellas: la histoplasmosis (micosis, o sea una infección por un hongo), que se adquiere en algunas cuevas contaminadas con este hongo, y la rabia, la cual puede afectar a ejemplares migratorios.

Se alimenta de insectos que caza al vuelo. Se le localiza en Consolación del Sur, La Habana, Santa Cruz del Norte, San José de Las Lajas, Cárdenas, Matanzas, Cienfuegos, Trinidad, Gibara, Niquero y en la Isla de la Juventud. De las 27 especies conocidas en Cuba, por lo menos ochos son endémicas y otras de las Antillas en general.

Rana platanera

Osteopilus septentrionalis es una especie de anfibio de gran tamaño pertenecientes a la familia Hylidae. Está considerada como una especie invasiva.

El hombre ha transportado muchos animales de un lugar a otro durante sus viajes y a través del comercio. Algunas, como los canarios, no logran adaptarse a las condiciones de nuestra isla y desaparecen. Otras, como la iguana o gallina de palo, se adaptan tan bien que experimentan una explosión poblacional. Y otras, como la rana arbórea cubana, se propagan lentamente, aumentando o disminuyendo sus poblaciones y sus rangos de distribución conforme a las condiciones ambientales.

Tampoco sabemos cómo llegó, aunque a otros lugares ha llegado en cargamentos de plantas ornamentales. Durante los pasados cincuenta años la especie se ha expandido lentamente hacia el este y el sur, encontrándose ya en Arecibo y Mayagüez. Un factor que limita su expansión es la necesidad de encontrar agua para depositar sus huevos y para que los renacuajos se desarrollen, una barrera que hemos eliminado parcialmente con la instalación de cisternas en tantas casas y negocios. Estas ranas varían en color de gris pálido a verde y pardo con manchas amarillentas. Por sus hábitos arbóreos no es raro encontrarlas en rejas y ventanas de las casas, desde donde el macho emite su poco melodioso rrrrá, rrrrá, rrrrá. Es la más grande de las ranas arborícolas.

La Rana Platanera (Osteopilus septentrionalis) es la única especie de la familia hylidae de la fauna de anfibios de Cuba.

Los machos miden como máximo unos 6 cm, mientras que las hembras siendo mucho más grandes, pueden llegar a medir 12,7 cm. En algunos sitios afirman que llegan a 15 cm pero es mejor tener en cuenta la media.

Tiene la piel muy rugosa con gran cantidad de glándulas mucosas y venenosas. Su colorido es muy variable: verde esmeralda, gris, pardo, marrón y plateado. Puede presentar un patrón de manchas claro oscuras y barras transversales sobre las extremidades. Tiene membranas interdigitales en las extremidades posteriores y discos digitales adhesivos en todos los dedos.

Es un predador voraz, y comerá casi todo lo que quepa por su boca. Son generalmente insectívoros, se alimentan de cucarachas, grillos, moscas, mariposas, gusanos, polillas y casi todo lo que se mueva. Los adultos grandes llegan a comer lagartijas pequeñas, serpientes, ratones jóvenes, etc.

Es una rana de muy variados hábitos de vida. Muy buena trepadora. Puede encontrarse en zonas áridas y secas costeras donde busca refugio bajo la corteza o en las hojas envainadas de las palmeras. También se le encuentra en bosques de tierras llanas, de montaña y en bosques y herbazales de ciénaga. Está presente en los ecosistemas agrícolas, y urbanos. Es muy abundante en las inmediaciones de las viviendas humanas, donde puede buscar refugio, incluso en el interior de las casas. Hay que tener cuidado con ella, porque orina para defenderse y el líquido causa picor.

Ranita pigmea

Eleutherodactylus limbatus, conocida como “Ranita pigmea”, es una especie de anfibio anuro del género Eleutherodactylus, de la familia Leptodactylidae. Esta rana está considerada una de las más pequeñas del mundo.

Fue descrita en el año 1862 por el investigador norteamericano Edward Drinker Cope y es una especie endémica de la isla caribeña de Cuba.

Habita en los bosques en zonas con hojarasca; tiene un color marrón con rayas doradas y unos dorsolatelares negros. Se alimenta de arácnidos y hormigas. Su actividad es diurna, como lo demusetran sus movimientos entre la hojarasca y sus coros, que en las noches no se producen.

Está distribuida por las tierras llanas y montañosas del las regiones Occidental, Central, y Oriental, aunque existen extensas áreas donde se desconoce su existencia. La especie se encuentra desde el nivel del mar hasta altitudes cercanas a los 1200 m y las localidades más conocidas corresponden con las zonas montañosas.

Existen diferentes modalidades reproductivas entre los anfibios anuros que van desde las más comúnmente conocidas que ocurren en el agua, hasta aquellas en las que los huevos son depositados en la tierra u otro substrato húmedo y los embriones se desarrollan dentro de los huevos sin que exista una fase larval de vida libre. Para el caso de la ranita pigmea se conoce el modo de reproducción por huevos de desarrollo directo: Las hembras presentan un solo ovario funcional y desarrollan un solo huevo de gran tamaño. Los huevos son depositados en la tierra, fuera del agua después que han sido fertilizados durante el apareamiento (amplexus) en el interior del oviducto de la hembra. No hay fase de larva acuática.

Tomeguín del pinar

Tiaris canorus, tomeguín del pinar o senserenico especie de ave endémica de Cuba, perteneciente a la familia Emberizidae del orden Passeriformes.

En latín Tiaris significa “con adorno en la cabeza” y canorus “que canta”. Tomeguín del pinar es el nombre en Cuba occidental y se cree que es una deformación de “tomeguín del espinar” porque no sólo existe en pinares y porque anida en árboles y arbustos espinosos. En el oriente del país se le llama senserenico. En España es conocido como Yerbero de Cuba

Tiaris canorus está presente en la isla de Cuba de forma común en áreas naturales y es más raro cerca de asentamientos humanos. Vive en sabanas, en bordes de bosques semicaducifolios o de pinos, en matorrales costeros y en espesuras de malezas en áreas agropecuarias. La especie también estaba presente en la Isla de la Juventud durante el siglo XIX pero actualmente ha desaparecido de esta isla.

Miden 11 cm de largo o algo menos. El macho por el dorso es de un color verde olivo oscuro, y gris en el vértice de la cabeza. El pico es gris oscuro, rodeado de una máscara negra que cubre la garganta y hasta los ojos, que son castaño oscuro. Un collarín ancho de color amarillo rodea la máscara partiendo desde arriba de los ojos hasta el pecho. Allí separa la máscara negra de una gran mancha negra en el pecho. En el vientre el color es gris parduzco. Las patas son de color castaño claro rojizo. La hembra es similar pero con el collarín menos extenso y de color amarillo más apagado, en la máscara y la mancha del pecho en vez de negro, el color es castaño grisáceo. Los inmaduros son como las hembras pero de colores más apagados.

Cuando no están en época de apareamiento se agrupa en pequeñas bandas familiares. Buscan su alimento de semillas gramíneas, pequeñas frutas y brotes entre las hierbas. En época de cría las parejas establecen una unión muy fuerte. Los machos se vuelven muy celosos y pelean entre sí por su territorio.

Anidan entre abril y junio. Su nido es globular, de entrada por un lado, grande respecto al tamaño del ave. Prefieren hacerlos sobre árboles o arbustos espinosos. Está construido con pajas, fibras y raíces finas, y su interior revestido con materiales mullidos. La puesta es de dos o tres huevos que miden 1,6 por 1,2 cm, blancuzcos, con tono ligero verde azulado, con manchas pardas y moradas en el extremo más ancho.

En Cuba es de los pájaros que más comúnmente se capturan para enjaular. Muchos mueren por cada uno que logra adaptarse al cautiverio. El celo pendenciero de los machos es usado para “pelearlos como gallos”. La especie fue muy exportada a Europa hasta mediados del siglo XX. En grandes pajareras se ha logrado su reproducción.

Zunzún

El zunzún, también conocido como picaflor o colibrí, Chlorostilbon ricordii, es muy común en toda Cuba, lo mismo se le encuentra en bosques alejados que en jardines caseros. Estos animales generalmente usan muy poco las patas pues se encuentran casi todo el tiempo volando, existen en la actualidad más de 300 especies.

Chlorostilbon en griego significa “esmeralda árabe” y ricordii en latín por ser dedicado a M. Ricord. En Cuba es llamado zunzún y también colibrí, zumbador, zumbete, picaflor y trovador.

Dentro del grupo de los zunzunes se encuentra el pájaro mosca o zunzuncito, ave endémica de Cuba, considerada la más pequeña del mundo, pues mide solamente 63 milímetros. Muchas personas señalan haber visto el pájaro mosca o zunzuncito cuando en realidad lo que han visto es al zunzún común. El zunzuncito es muy difícil de ver, porque está confinado a regiones bien definidas del cabo de San Antonio y la Ciénaga de Zapata.

Es característico de estas aves no andar en parejas, rara vez se encuentra la hembra junto al macho, lo que indica que la época de cortejo es de muy corta duración. Las hembras ponen dos huevos blancos, en lugares poco frecuentados por los machos, para no ser molestados por estos. Nunca han visto a un zunzún acariciar a su compañera.

A pesar de tener un tamaño muy pequeño, los zunzunes son considerados aves de extraordinaria valentía, pues en ocasiones se les ha visto atacar al sijú y al aura tiñosa cuando están cerca de los nidos. Pero es preciso aclarar que por lo general son muy poco ariscos, capaces de acudir a un ramo de flores sostenido por la mano de una persona sin moverse. Es común en toda Cuba. Presente en bosques, en vegetación de costas o en jardines.

Mide cerca de 10 cm de largo. El macho tiene su plumaje maduro a los tres años. Este es en el dorso verde metálico oscuro con iridiscencias azules o doradas, igual en el pecho pero con iridiscencias menos visibles. El vientre es de color menos brillante y del bajo vientre hacia atrás, bajo la cola, se vuelve blanco-grisáceo. La hembra es arriba más oscura y menos brillante que el macho y por abajo de la garganta al vientre es gris y en las cobijas inferiores de la cola es mucho más claro. Y son caracteres comunes a ambos sexos: las alas negruzcas y la cola larga, horquillada, ancha, negra y con reflejos violáceos. El pico largo, algo curvo, negro y en la base inferior rosado. Detrás de los ojos tienen una manchita blanca. El inmaduro es como la hembra pero más opaco en el dorso.

Hacen vuelo estático y en todas direcciones. Tienen ramitas preferidas para posarse a descansar. Se alimentan del néctar y de pequeños insectos en las flores y de arañas o insectos que cazan mientras vuelan. No caminan, solo pueden usar las patas para posarse como todos los apodiformes. Cuando liban las flores inclinan el cuerpo en cerca de 45 grados.

La hembra anida sola, sin la participación del macho, en lugares poco frecuentados por ellos. Lo hace todo el año pero los nidos son más frecuentes en primavera. Suele ser fiel a los lugares donde anida pero nunca vuelve a usar el mismo nido. Lo construye en forma de copa a alturas de 2 a 4 metros del suelo, sobre una ramita fina bifurcada, a la sombra. Comienza construyendo con un ovillo de pajitas finas al que le agrega ramitas y raíces que le dan mayor resistencia y después le abre un hueco que agranda y moldea con su cuerpo. Luego reviste el interior con fibras vegetales finas, líquenes y también telas de arañas, que igualmente pega por fuera. Además pega por fuera hojas o cortezas finas para impermeabilizar el nido. Queda finalmente hondo y espeso, y pone en él 2 huevos blancos, largos 13 mm y anchos 9 mm. Mientras anida la hembra es muy celosa de la presencia de sus congéneres cerca del nido. Es muy agresiva también contra animales de cualquier tamaño que se acerquen. La madre alimenta a los jóvenes después de abandonar el nido y los entrena para que puedan valerse por sí solos.

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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3 respuestas a Fauna: Murciélagos, ranas, peces y otros bichos

  1. Cleci Nymann dijo:

    “El Derecho ambiental supone, indisolublemente, el derecho a la vida, a la salud ; implica una gran aproximación de lo privado a lo público o, dicho de otra manera, “ la vida privada se tiñe de pública”, Augusto Morello citado en “-El Principio de Prevención en Derecho Ambiental de Néstor Cafferata. Revista de Derecho Ambiental LexisNexis.”

  2. Gracias..!! Me ayudo mucho la imformacion de los manaties para una tarea….

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