El Palacio de Valle en Cienfuegos

Como escapado de un cuento de las Mil y una noches, enclavado en la zona de Punta Gorda, mirando siempre al mar con sus aires árabes, está el Palacio de Valle, una de las más bellas edificaciones de Cuba.  Como si se tratara de una especie de guardián del encanto de la Bahía de Cienfuegos, con una significativa variedad de estilos entre los que predomina el mudéjar, el Palacio de Valle constituye una verdadera riqueza arquitectónica de la Perla del Sur, como se le llama a la ciudad de Cienfuegos.

Acisclo del Valle Blanco. Español radicado en Cienfuegos nació en la villa de Arriondas, Concejo de Parres, Principado de Asturias (España) el 17 de noviembre de 1865, siendo bautizado al día siguiente en la parroquia de San Martin de Cuadroveña-Arriondas. Era hijo de Ramón Inocencio del Valle Marinas y de María Amalia Blanco Valdés. Aprendió las primeras letras en su pueblo natal emigrando a Cuba el 24 de noviembre de 1882, por el puerto de la Habana cuando solo tenía 17 años, arribando a Cienfuegos el 13 de Julio de 1883, acompañado por dos de sus hermanos: Modesto del Valle Blanco y Anastasio del Valle Blanco.

Estableció su residencia en Cienfuegos y aquí comenzó a sobresalir llegando a merecer al poco tiempo la confianza en la importante casa comercial y bancaria de esta ciudad que giraba bajo la razón social de Castaño, Intriago y Compañía y que fue años más tarde la de Nicolás Castaño, mereciendo de éste la confianza total, al extremo de ser el jefe y el único director de importaciones y ventas de víveres que se hacían por aquella casa.

También fue Presidente de la Colonia Española, del Cienfuegos Yacht Club a la vez que compartía la segunda condición en el Club de Cazadores, el Asturiano y el de Exploradores. Era además el principal ejecutivo de la Compañía Industrial S.A. y de Mieles y Combustibles de Cienfuegos. Vicepresidente del Club Rotario, vocal de la Cámara de Comercio y de la Compañía de Seguros y Fianzas, amén de consejero del Centro de Propietarios Urbanos.

Su extraordinaria actuación en esas y en todas las corporaciones y sociedades a las que perteneció y a las que dio su concurso personal y económico con el mayor entusiasmo y la más sincera espontaneidad, le hicieron merecedor de los mayores elogios y fueron causa legítima de las simpatías generales de que gozaba.

En el año 1921, se erigió un monumento en su honor, que en su pedestal decía: Al Señor Don Acisclo del Valle Blanco, Ofrenda de la Cienfuegos Industrial S.A, a su primer Presidente. (El busto se encuentra ahora en las escaleras del palacio de Valle).

Casado el 17 de noviembre de 1906, con Amparo Suero Rodríguez (1885-1969 (Arriondas), natural de Ciego de Ávila, hija de Alejandro Suero Balbín, adquiere los terrenos donde se comenzaba a construir el actual Palacio de Valle a Celestino Caces y consigue culminar la obra. La magnífica mansión que construyó en Punta Gorda, en la que formó su hogar y donde nacieron sus 8 hijos, es una obra que existirá a través de los años para hacer visible a los que admiren aquel bello palacio, el carácter y los sentimientos del que fue amigo generoso de Cienfuegos, demostrando sin dudas esa amistad con hechos.

Acisclo falleció en Cienfuegos a las 4:00 PM del 26 de diciembre de 1919, a los 54 años de edad, a consecuencia de una angina de pecho. Fue sepultado el 27 de diciembre de 1919 a las 8:45 de la mañana. El doctor Sotero Ortega, despidió el duelo en el Cementerio de Reina. En 1922 su viuda trasladaría los restos mortales hacia su natal Arriondas, donde descansan para siempre en el panteón familiar.

Su hija Amalia falleció en Perú. El resto de sus hijos también fallecieron: Alejandro en México, Acisclo José en Estados Unidos, Ramón, Leopoldo y María Teresa en Cuba, Purísima Concepción y Amparo Julia en España. Su esposa Amparo reposa junto a él en el panteón familiar de San Martin de Arriondas, Asturias.

El Palacio Valle está situado junto a la bahía de Jagua y como sumergido en  un cuento fantástico. Cuando en 1913 Acisclo del Valle Blanco inició la construcción de su mansión, seguro que no pensó que el inmueble se convertiría con el tiempo en uno de los símbolos de la Perla del Sur en la zona de La Punta, Monumento Nacional del Patrimonio Cultural.

Fue un regalo de bodas del padre de Amparo Suero Rodríguez unida en matrimonio con  el acaudalado comerciante Acisclo, quien recibió el terreno en el reparto Punta Gorda y cuentan que estando de viaje la pareja por España idearon construir un chalet único.

Allí fijaron la residencia y las obras concluyeron en 1917, cuando ampliaron la “Quinta Morisca” existente a consecuencia del diseño de un arquitecto cienfueguero bajo la dirección del Ingeniero Civil de Italia, Alfredo Colli Fanconetti.

La ecléctica edificación costó un millón y medio de pesos  trabajando en él  artesanos de Francia, Arabia, Italia y Cuba e importando materiales de España, Italia y Estados Unidos (mármol, alabastro, bronce, cristal y cerámica). Las obras se iniciaron en 1913 y la edificación diseñada por el arquitecto cienfueguero Pablo Donato Carbonell, fue concluida cuatro años después bajo la certera dirección del arquitecto e ingeniero civil italiano Alfredo Colli. Pero Acisclo sólo disfrutó del Palacio durante tres años porque murió en 1920 dejando esposa y siete hijos.

Sorprenden en el edificio las dos esfinges de animal de las fábulas egipcias con cabeza y pecho de mujer y cuerpo y patas de león personificando el sol.

La entrada es de estilo gótico primitivo y le sigue un salón comedor de influencia mudéjar, imitando el famoso Patio de los Leones, de la Alhambra de Granada y después de la sala de música y juegos Luis XV,  continua la sala de recibir estilo Imperio, con artesonado en oro, zócalos de mármol rosado, aplicaciones de bronce y piso de mármol blanco. El piso superior tiene ocho dormitorios y salones de estar y de estudio.

Las iniciales del dueño aparecen entrelazadas en un artístico monograma del piso de cerámica. Algunas columnas interiores y exteriores recuerdan la mezquita de Córdoba en España. Remata el edificio con tres torres: gótico romana, otra india y un minarete de estilo árabe, además de una glorieta del techo. Tres torres rematan la edificación. La primera tiene la influencia gótico-románica. Representa la fuerza. La segunda recuerda el monumento del Taj Mahal y simboliza el amor, mientras que la tercera es de estilo árabe y representa la religión. En la plataforma del techo también está asentada una glorieta que mira hacia la bahía cienfueguera.

Tuve ocasión de visitar el edificio en 2010 y pude realizar algunas fotos exteriores e interiores. Es una maravilla y está muy bien conservado aunque en mi modesta opinión resulta bastante “kitsch” con demasiadas mezclas de estilos y una decoración excesiva. Desde luego nada parecido a la Alhambra o al Patio de los Leones como se intentó conseguir.

Se ven jarrones de porcelana italiana y china en todo un palacio ejemplo de la opulencia de la época burguesa en Cuba y de construcción con carácter extranjerizante, y en el que vemos como Acisclo del Valle hizo correr el dinero y una imaginación delirante.

El tallista español Antonio Bárcenas hizo la puerta de salida al jardín; el cienfueguero Frank Palacios fundió en bronce la baranda de la escalera principal; los escudos y los adornos del frente y todos los herrajes; el pintor cienfueguero Miguel Lamoglia, decoró imitando madera tallada el despacho del dueño de la casa y pintó en cristales las bellas alegorías de la escalera de mármol de carrara.Todos los materiales fueron importados; mármoles de Carrara, alabastros también italianos, cerámicas venecianas y granadinas, herrajes y forjas españolas, mosaicos talaveranos y cristales europeos, menos la caoba, madera preciosa que era de Cuba.

En los decorados interiores del edificio, aparecen inscripciones que denotan la nacionalidad de los artesanos que participaron en su construcción como ésta:”Lag ilegi ila log”, frase del corán que significa “Solamente Dios , es Dios”.

Las paredes estucadas y pinturas finísimas. El pavimento formado por multicolores colecciones de mosaicos, elevados techos y salones amplios, deslizándose la ventilación y la luz a sus innumerables habitaciones. Este edificio consta de dos plantas, una azotea con pérgolas y monaretes, a la que se llega a través de una escalera de caracol metálica y un sótano, donde se encontraban las habitaciones de la servidumbre.

PLANTA BAJA

Hall, con entrada estilo gótico, con ventanas ojivales y cristales de colores: sala de recibo, estilo imperio con artesonado en oro, zócalos de mármol rosados y aplicación de bronce y pisos de mármol blanco. El salón de música y juegos, estilo francés Luis XVI, con pisos de cerámicas que muestran alegorías de ajedréz, damas, dominó, etc.

Un pequeño salón de costura con pisos de cerámicas imitando abanicos, con zócalos de mosaicos blancos y un friso de margaritas japonesas, doradas al fuego. Tanto este recinto como el despacho del esposo tienen puertas con sus iniciales talladas bellamente. Al fondo, en la parte Este, el comedor que es el más fastuoso de la mansión, estilo mudéjar completo, imitando el célebre patio de los leones de la Alhambra de Granada, dando a la parte más vistosa del jardín. Detrás escalera y cocina con su despensa.

En la escalera que da acceso a las habitaciones privadas, se encuentra un espejo biselado, verdadera joya de arte, donde se pueden apreciar unos cristales de colores que transparentan a la caída de la tarde, los rayos del sol, que iluminan un camino donde se observa la bajada de “Tres Reyes Magos”.

PLANTA ALTA

Menos decorativa pero con una verja de hierro forjada en Sevilla. Ocho dormitorios, dos de estilo veneciano y cuatro baños, el principal en mármol de carrara y vitrolite.

Presenta varias terrazas y pasillos con distintos estilos y zócalos diversos. Rematan la azotea tres torres; una de influencia gótico-romana, otra india y una tercera que es un minarete de estilo árabe y además una glorieta asentada en la plataforma del techo. La primera simboliza la fuerza, la segunda el amor y la tercera, la religión como una institución.

El palacio estaba rodeado por una verja de bronce que circundaba los terrenos y le daba suntuosidad, la cual descansaba sobre unos bloques cuyos dibujos y arabescos, dicen, fueron pintados por la esposa de Valle y revisados por Donato, antes de hacerse los moldes. Cada diez bloques, cambiaba el dibujo.

En 1922 quedó abandonado cuando la dueña y los hijos viajaron a España y durante algún tiempo funcionó allí el Club de Cazadores. Con el triunfo de la Revolución se instaló una Escuela de Arte. Hoy los turistas lo admiran funcionando un restaurante anexo al Hotel Jagua y un bodegón propio para los enamorados del arte y de la buena comida cubana. Se sabe que en los años cincuenta, una compañía inversionista compró los terrenos donde está situado el palacio, con la intención de convertirlo en un jugoso casino de juego en las inmediaciones del Hotel Jagua, pero el triunfo de la Revolución frustró sus planes.  En nuestros días el Palacio de Valle constituye uno de los símbolos de la ciudad por sus valores histórico-arquitectónicos y ambientales, además de por su relación con la hermosa Bahía y el Hotel Jagua. Allí se realizan importantes actividades culturales, es muy visitado por los  turistas  y se puede degustar los exquisitos mariscos que se ofrecen en su restaurante.  Su reconocida belleza y su conservación sostenida han hecho del Palacio de Valle una de las cartas de presentación de  la ciudad de Cienfuegos y fue declarado Monumento Local desde 1990.

Durante estos años este valiosísimo inmueble se ha visto deteriorando, por lo que expertos de la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (Enia), adscrita al Ministerio de la Construcción, realizaron labores de mantenimiento, recuperación de la azotea y las torres, empleando materiales y tecnologías de última generación, Entre los productos suministrados por una empresa italiana, líder en ese giro, destacan inhibidores de la corrosión, a fin de proteger el acero en las estructuras, e impermeabilizantes en el acabado de la cubierta, todos probados en una ciudad como Venecia, al igual que Cienfuegos sometida a los rigores del medio marino.

Convertido hoy en un complejo gastronómico bajo la administración del propio hotel, hace poco recuperó en el sótano la cava de vinos de la construcción original. Entre sus múltiples usos en las últimas décadas, sirvió como centro de prensa a la Cuarta Cumbre de Petrocaribe, organismo regional de integración en materia energética, celebrada aquí a fines de diciembre de 2007.

Amable lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo: Si tienes ocasión de visitar este  magnífico monumento, seguramente te vas a encontrar en su interior con Carmen Iznaga. Siete turbantes cubren su cabellera, muchos collares adornan su pecho, sus ropas de colores vivos y en su rostro se dibuja la felicidad de la realización diaria.
Pero Carmencita Iznaga es mucho más. Es una infatigable luchadora. Llegó hace años a Cienfuegos desde Camajuaní para ser maestra pero siempre la música la llevaba pegada a su piel cuando en su barrio tocaba el piano y todos venían a escucharla.

Formó parte del Coro Profesional de Cienfuegos, dirigió el Coro del MININT de la ciudad y una noche en la que compartía junto a Beatriz Márquez, Farah María y la nunca olvidada Elena Bourke, fue destinada a trabajar al Palacio de Valle, noticia que la sorprendió pero que le llenó el alma de nuevos bríos. Nunca olvida esa velada cuando La Bourke brindó para desearle muchos éxitos en ese hermoso lugar bañado por el mar y colmado de leyendas.

Pero asómbrese, allí además de disfrutar de su música puede también disfrutar del cóctel que lleva su nombre. Ésta mujer, difícil para muchos, tiene sus manías: adora las escobas, le gusta barrer su casa, siempre desde el fondo hacia delante para alejar todo lo malo, ama los caracoles, los lleva hasta en los zapatos, le fascina ver el mar, cree que no pudiera vivir en otro lugar que no fuera Cienfuegos. Rodeada de su gente y su familia se despierta cada día sintiendo que hay un lugar que la reclama, un piano que la espera y un pueblo que la admira.

Y al caer la tarde, al llenarse de nostalgias y de recuerdos del Palacio de Valle, las olas que bañan nuestra bahía se detienen para escuchar a Carmencita cantar…

Cuando llegue la hora

quiero morirme aquí.

Cienfuegos….aquí


Anuncios

Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El Palacio de Valle en Cienfuegos

  1. Anónima dijo:

    Me encanta esa canción y me da fuerzas para disfrutar de la vida.
    Un saludo,

  2. Acisclo del Valle dijo:

    De algo tan bello broto la imaginacion de mis abuelos y de su sacrificio, desde entonces han surgido una series de leyendas que solo adornan la historia publicitaria para el turismo, la verdad esta por decir, los muebles actuales no son originales, ni siquiera ese jarron de porcelana china al que te refieres, tienes que preguntarle a un comandante de la Revolucion que no se el nombre pero existen testigos que el mismo se encargo de cargar todo lo de su interior, por lo tanto solo ellos saben donde estan los muebles, vajillas, cuadros originales, etc que pertenecen a la familia del Valle.

    • almejeiras dijo:

      Estimado Acisclo: Muchas gracias por su comentario en la pluma del Tocororo. Quedé muy sorprendido cuando ví el palacio en mi visita a Cienfuegos. Realmente no es para menos, dada la enorme mezcla de estilos que tiene y por eso le dí el calificativo de “kitsch”.

      La palabra kitsch podría definir el tipo de arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente.También se utiliza el término kitsch en un sentido más libre para referirse a cualquier arte que es pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto.

      Yo no voy a criticar el gusto de su señor abuelo. Tan solo me gustaría comentar que semejante tipo de obras de naturaleza faraónica tiene un precio de ejecución y mantenimiento elevadísimos que dificilmente puede mantenerse por mucho tiempo en la esfera de lo privado y más aún si se produce un desafortunado desenlace como el de su muerte repentina en 1919 a los 54 años.En 1922 quedó abandonado cuando la dueña y los hijos viajaron a España y durante algún tiempo funcionó allí el Club de Cazadores.Es de suponer que desde entonces se haya producido un contínuo deterioro de la propiedad y así haya sido hasta 1959.

      Con el triunfo de la Revolución, el edificio no ha parado de recibir atenciones. Durante estos años, este valiosísimo inmueble se ha ido deteriorando, por lo que expertos de la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (Enia), adscrita al Ministerio de la Construcción, realizaron labores de mantenimiento, recuperación de la azotea y las torres, empleando materiales y tecnologías de última generación. Entre los productos suministrados por una empresa italiana, líder en estos trabajos, destacan inhibidores de la corrosión, a fin de proteger el acero en las estructuras e impermeabilizantes en el acabado de la cubierta, todos probados en una ciudad como Venecia, al igual que Cienfuegos sometida a los rigores del medio marino.

      Creo que el balance es muy positivo, o así lo creo yo después de haberlo visitado.

      Un saludo cordial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s