El Pirata Negro. Lucifer de los mares

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

Diego Grillo fue un famoso pirata que llevó a cabo sangrientas batallas en América a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Es muy conocido popularmente por ser el primer pirata cubano y haber  pasado a la historia como el Pirata Negro o el Lucifer de los Mares.

Hay que remontarse al último cuarto del siglo XVI cuando un conquistador español entrado ya en años que se dirigía a Tierra Firme (actual Venezuela) conoció a una jovencísima y bella esclava africana. De la unión nació un niño llamado Diego Grillo en San Cristóbal de La Habana alrededor de 1556 y allí fue bautizado siendo su padrino el capitán español Domingo Galván Romero.

Su infancia estuvo marcada por la esclavitud al servicio del gobernador de Campeche, quien lo azotaba y sometía con frecuencia a otros maltratos, lo cual despertó en él un ánimo rebelde que lo llevó a huir cuando tan solo tenía 13 años y abandonar su villa natal. Buscó primero  refugio entre los cercanos manglares que bordeaban por ese tiempo la población de La Habana y oculto en la vegetación esperó la oportunidad de fugarse para siempre del cautiverio, uniéndose más tarde a barcos bucaneros españoles que traficaban en el Mar de las Antillas./%20

Poco después, a la edad de quince años, en su viaje a bordo de un galeón donde se había hecho a la mar en ese año de 1572, es apresado por el famoso corsario Francis Drake cuando al mando de la “Persea” y la “Swan” éste asaltó y saqueó Nombre de Dios, Campeche y Veracruz. Drake sintió enseguida gran afecto y simpatía por él llevándolo incluso a Inglaterra y convirtiéndose de hecho en su primer maestro. Grillo, aprovechó bien sus enseñanzas se dedicó con gran acierto a la piratería, rondando las costas de Cuba. El mulato habanero se transformó en un experimentado aventurero del mar, aprendió perfectamente el inglés y continuó sus correrías en la nave de Drake.

Esa captura resultaría por lo tanto muy provechosa para el mulato habanero pues, según cuentan, Drake se sintió favorablemente impresionado no sólo por la audacia del cubano, sino por su manera desafiante que se manifestaba  en su forma de mirar que al parecer penetraba, traspasaba hasta la médula o el alma misma de la mujer o el hombre que la recibía ya fuera en el fragor de la batalla o en el intercambio más o menos civilizado de una amena conversación. Fuese como fuese, el caso es que el famoso filibustero británico lo admitió en su tripulación y, más que eso, tomó al joven delincuente bajo su tutela y se lo llevó con él a Inglaterra.

En Europa el cubano dejó de ser un simple bandolero para convertirse en honorable soldado que combate a las órdenes de lo más granado de entre los nobles ingleses y a los 22 años de edad, era ya el preferido de la Corte británica, de manera que fue recibido por los monarcas que le otorgaron prebendas y reconocimientos por sus servicios a la corona.

Más tarde, cuando estaba como segundo al mando de una importante expedición comandada por Drake, regresó al ámbito de las aventuras en el Caribe pero, en 1595, al morir su jefe se vió precisado a retornar a la Gran Bretaña. Allí se tomó un largo y merecido descanso en tierras británicas, pero enseguida reapareció  en las aguas del Caribe haciéndose acompañar del temible Cornelio Jols, nada menos que el famoso Pata de Palo, atacando con ferocidad a los navíos españoles, no dándoles  cuartel y matando sin piedad a los prisioneros peninsulares.

Me gustaría decir ahora que cuando era pequeño me cantaban una canción en la que se citaba al famoso Pata de Palo aunque sin duda debió haber muchos piratas con su pierna amputada e incluso un ojo de vidrio y cara de malo. En una de las versiones se dice incluso que llevaba una tripulación en la que solamente había chicas guapas (sin duda es una leyenda pero suena muy agradable):

Eu sou o pirata da perna de pau

Do olho de vidro da cara de mau

Minha galera

Dos verdes mares não teme o tufão

Minha galera

Só tem garotas na guarnição

Por isso se outro pirata

Tenta a abordagem eu pego o facão

E grito do alto da popa:

Opa! homem não!

http://k005.kiwi6.com/hotlink/41r6y7httc/pirata_da_perna_de_pau.mp3%20

Grillo realizó la proeza de capturar un convoy de 11 naves españolas con todo su botín de oro, plata y pedrería, y posteriormente,  avisado por una eficaz red de espías a su servicio, el pirata supo que la bahía de Nuevitas, en Camagüey era el refugio aparentemente seguro de los barcos que se dirigían a España cargados de innumerables riquezas y, en 1619, después de planificar minuciosamente el golpe, Grillo embosca un convoy de 6 fragatas en la boca de dicha bahía, terminando la batalla con la victoria de los bandoleros del mar y la muerte de la inmensa mayoría de la tripulación española. Dicen que el tesoro tomado fue tan grande que jamás volvieron a ver a Grillo por la zona. Su ausencia hizo que algunos hasta lo dieran por muerto frente a la bahía al norte de la isla.

Otro de los acontecimientos que dió gran notoriedad a la vida de Diego fue la batalla de Campeche, en la que junto al famoso “Pata de Palo” atacó la plaza con diez navíos y 500 hombres.

Allí el mulato cubano persiguió tenazmente al capitán español Domingo Rodríguez Calvo pues deseaba nada más y nada menos que cortarle la nariz y las orejas, ya que el español lo había maltratado por su condición de negro esclavo y lo había hecho huir al mar, donde había tenido que llevar una vida llena de peligros.

Finalizada esta famosa confrontación, cuando pasaba por entre los cadáveres vio por causalidad el de su padrino, el capitán español Domingo Galván Romero, y se mostró grandemente conmocionado ante su cuerpo.

A pesar de ser terriblemente sanguinario, esto no afectó su trato como todo un caballero con las mujeres del vencido y lo demuestra lo acontecido con la viuda del Gobernador de Campeche, Doña Isabel de Caraveo. Después de haber saqueado aquella villa y para evitar los ultrajes a que estaba expuesta la española por los demás piratas, Diego le colocó una guardia personal con un cuidado especial y la puso en tierra sana y salva, cerca de Campeche.

El más mítico de los piratas cubanos, saqueó además Veracruz, Cartagena y siempre asedió La Habana, aunque cada vez que la asaltaba lo hacía para visitar y besar a su anciana madre, negra liberta, y acariciar algún amor no olvidado.

Otros datos que pudieran resultar de interés acerca del temerario pirata son la existencia de un cayo de Diego en la costa septentrional de Pinar del Río, que recuerda a Diego Grillo, quien durante muchos años mantuvo su acción por aquellas tierras y hasta un establecimiento nocturno en Cayo Largo del Sur lleva el nombre del mítico pirata.

Además, aunque no hay noticias ciertas de ello, todo parece indicar que Diego acompañó a Drake en su vuelta a tierra, entre los años 1577 y 1580.También se le sabe acompañando a Drake y a Hawkins en la desastrosa expedición de 1595, que regresaría a Inglaterra abatida y sin los dos grandes piratas, que habían muerto en aguas caribeñas.

En 1603 vuelve a saberse de él. Navegando como capitán de su navío inglés, es uno de los que apresan al gobernador Ibarra y a la familia de Suárez de Poago, junto a las costas de Cuba.

Dos veces se peleó a sangre y fuego con el también valiente capitán español Monasterio, aunque también se le acreditan muchos desmanes cometidos por otros aventureros del mar.

Pero, si por un lado en este punto parece terminar su oscuro oficio de filibustero, por el otro ocurre que en este preciso momento empezó la leyenda sobre Diego Grillo hasta el extremo que resulta difícil determinar hasta dónde llega la realidad y hasta donde la fantasía de un personaje que se difumina en las nieblas de la historia del Mar Caribe.

Las versiones sobre el final del feroz depredador difieren entonces de manera que mientras que unos lo sitúan disfrutando de las riquezas alcanzadas al abordaje de las naves y al asalto de las ciudades, bebiendo en los bares de Londres mientras deslumbraba a los parroquianos con el rebrillar de sus prendas de oro  y con la narración de sus antiguas hazañas, otros sin embargo lo situaban en un sitio de la costa norte de la isla de Cuba, en lo que después fuera la provincia de Las Villas.

A esta última versión apunta una persistente tradición oral en Sagua la Grande que asegura que convirtiéndose en persona respetable de la zona, Don Diego cambió apellidos, árboles genealógicos y todo lo que pudiera atarlo al oscuro pasado de la piratería, pero que temeroso de su pronta muerte lo contó todo a su hijo menor que a su vez se encargó de que la cadena de confesiones continuara a lo largo de toda su descendencia familiar.

Así, Don Diego Grillo habría tenido 6 hijos con una cubana de Hatogrande, cercano a la ciudad de Sagua la Grande y que más tarde vino a conocerse como Ceja de Pablo. Allí se retiraría el temible filibustero para morir nada menos que a los 82 años de edad, en 1640, sin que nadie sospechara sobre su verdadera identidad pues, además de su transformación absoluta, un curioso acontecimiento vino a sumarse a su suerte final.

Asegura la tradición que a los 50 años ya el pirata se sentía cansado y que con una gran fortuna para disfrutar decidió retirarse tomando así su puesto entre la Hermandad de la Costa otro mulato que confundió por muchos años a los españoles que pensaron que se trataba del mismo Diego Grillo.

Parece ser que el nuevo mulato bandolero se hacía llamar Diego Grillo como su predecesor, situación que complacía sobremanera al viejo pirata que seguía desde la comodidad de su finca las hazañas de su doble, mientras que por otro lado viajaba frecuentemente con toda su familia a Londres donde tan bien y honorablemente había sido tratado por las más altas esferas del poder.

Algunos historiadores afirman que Grillo fue ahorcado por los españoles en 1673, pero al parecer fue al que el pirata había dejado en su lugar y que mencionamos anteriormente ya que resulta imposible que Diego estuviera vivo en aquella fecha. En realidad nadie se explica aún cuántos Diego Grillo hubo bajo esa leyenda que duró casi dos siglos.

Concluye la tradición que la descendencia del pirata cubano, quien ganaría por su ferocidad sin cuento el alias de Lucifer de los Mares, seguiría hasta el mismo siglo XIX bajo el apellido Valdés.

Lo cierto es que no parece haber dudas de que el norte de Las Villas constituyó un definitivo refugio, seguro y sosegado, para muchos de los más temibles hermanos de la costa, cansados como estarían de sus sangrientas aventuras oceánicas, y lo cierto es también que muchas de las más ricas, encumbradas y prestigiosas familias del norte de Las Villas provendrían, paradójicamente, de algún famoso e infamante salteador de los mares.

El cine y la literatura han reanimado recientemente el tema de la piratería, ahí está la serie de películas “Piratas del Caribe” con sus historias y leyendas. Los piratas siempre han sido personajes de leyenda que aún siendo sanguinarios delincuentes estuvieron rodeados de un halo de romántica simpatía.

“Con diez cañones por banda

Viento en popa a toda vela

No corta el mar sino vuela

Un velero bergantín ……….. “

(José de Espronceda)

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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