El órgano oriental : Una maravilla

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo: Ya empiezo a tener informantes como mi amigo Santiago que me sugieren cosas de Cuba porque saben que me interesan mucho. En esta ocasión se trata de un instrumento musical excepcional que supera nuestros populares “organillos” y que es difícil de clasificar.

El órgano oriental, es un instrumento musical excepcional. Su presencia en Cuba data de los tiempos de la colonia, precisamente en el siglo XVI, cuando en 1544, Miguel Velázquez, hijo de Diego Velázquez hiciese sonar este instrumento en la Catedral de Santiago de Cuba. Su llegada a La Habana se retrasa casi dos siglos y el año 1794 el Papel Periódico de La Habana anuncia en sus páginas la venta de un órgano de cilindros, lo que permitió la comercialización de este novedoso instrumento musical.

Este curioso aparato, especie de cajón de música, llegó desde Francia en 1885 por el puerto de Cienfuegos (centro de Cuba) y más tarde, pasó a Manzanillo (oriente de Cuba) donde se convirtió en el favorito de las fiestas.

    Se hizo tan popular que actualmente lo acompañan timbales, pailas, tumbadoras, güiro, guayo… y ya es parte del folclore cubano. El órgano se puede considerar como una orquesta porque reproduce los sonidos de otros instrumentos: violín, viola, chelo y voces.

   El órgano oriental también tuvo participación en las  guerras de independencia. En el interior de este instrumento, los patriotas trasladaban armas y medicinas de un pueblo a otro con el pretexto de ir a tocar en un baile.

    El modelo actual es de madera con dos grandes maniguetas. Una mueve los rollos de cartón que tienen caladas las notas musicales: un agujero para cada nota; la otra, acciona un fuelle el cual proporciona el aire necesario para hacerlo funcionar.

Ya en 1871,  el auge de estos instrumentos obligó al cabildo y a la policía de la ciudad a tomar medidas para los bailes y  Manuel de Calde, Jefe de Policía, informó entonces al Cabildo sobre los  bailes con órganos cuyas tarifas se cobraban de forma diferenciada, a cuatro pesos los negros y a dos pesos los blancos.

Holguín no estuvo rezagada en el uso del órgano en estas festividades y se conoce por fuentes históricas que en 1879, Manuel Díaz Román hizo venir desde La Habana un órgano para la celebración del Carnaval que inscribió en la Cámara de Comercio de Holguín, en el mes de Mayo, con el nombre de El Periquero.

En ese mismo año la Glorieta de Holguín se vistió de gala en sus bailes con la presencia de los órganos La Luz y La Coralina, siendo divulgada su presencia por la prensa holguinera en el periódico El Pesquero del 31 de julio de 1879.

La aceptación del instrumento en la sociedad holguinera permitió que Manuel Díaz Román inscribiera en el mes de Octubre el órgano Primero de Holguín. La euforia del órgano en la ciudad, permitió la entrada de una de las familias más prestigiosas del instrumento, los Cuayo. El 30 se septiembre de  1886 Francisco Cuayo García compró su primer órgano de cilindros e inició la tradición de la familia. En 1888 le fue otorgada una licencia para amenizar bailes con órganos los sábados y domingos.

Con el advenimiento de la República, los Cuayo se preocuparon por la técnica del instrumento musical y la posibilidad de construirlo en Cuba y en el 1926 Francisco Cuayo y Carlos Bomballes partieron hacia Francia a estudiar la técnica del instrumento y en este mismo año, los hermanos Bomballes fabricaron el primer órgano cubano de orquesta. En 1933 Ernestino Cuayo Serrano fabricó el primer órgano holguinero. En 1948 fabricaría el famoso La Joya del Sol.

La aceptación del órgano y la economía de sus presentaciones, permitieron un renovado interés y aceptación de su música y además, en una emisora de radio se grabó por primera vez en el año 1957 la música del órgano de Oriente.

El órgano oriental llegó a Buenaventura en 1910 sobre una carreta tirada por bueyes, pero desde ese día la fiesta guajira tuvo a un protagonista que vino de Francia hacia 1850 y en Cuba se quedó en la región oriental junto a familias que en el Siglo XXI mantienen viva la tradición como la familia  Ajo. En el año 1947 llega a Buenaventura José Ajo Góngora (Pepe), quien desde 1914 viene trabajando este instrumento y al que dedicó su vida e innovaciones, al profundizar y arraigar esta tradición en el territorio y en su familia.

Desde la llegada del instrumento a estas tierras es utilizado para amenizar las fiestas que se desarrollaban fundamentalmente en las zonas rurales, lo cual permitió que en los años 40 alcance mayor popularidad, pues al instrumento inicial, la familia Ajo le fue introduciendo cambios como son el guayo por el güiro, los timbales por las pailas y la adición de las tumbadoras, bongós, etc. Pepe Ajo dedicó más de 50 años al órgano, primero a repararlo luego a construirlo y finalmente a afinarlo.

El primero construido por él fue el Cacique -1, luego el Cacique -2 y por último el Gran Cacique Hatuey. En 1957 se realiza la primera grabación en Holguín con el Cacique Hatuey y en 1958 graba el primer disco con la RCA Víctor.

Más tarde se traslada a Tropicana donde permanece hasta 1968, recorre las Playas del Este de La Habana y Santa María del Mar, siendo acogido por los visitantes extranjeros. Permanece allí por espacio de 9 años, en ese período viaja a Francia formando parte de un espectáculo artístico que visita ese país. Participa en la séptima y octava edición del Festival de Cine Latinoamericano, trabaja para el turismo internacional, en el acto de los Juegos Deportivos Panamericanos, en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes y en el Festival del Disco, del Son y del Órgano. Cuenta en su currículo cultural con 10 LP y 2 discos compactos.

Llega el año 1979 y muere su director Arquímedes. Tras el fatal desenlace, el órgano regresa a su pequeña patria, Buenaventura, donde quedaban Alcides, Arnaldo y Aristónico. Después muere Alcides y la responsabilidad de su buen funcionamiento recae en las manos de Arnaldo, “Nando”, quien es el encargado de mantener afinados los 10 bajos, 11 acompañantes, 12 trompetas, 20 instrumentos de canto y las 13 flautas.

Al fallecer Arnaldo, Idelgrade Ajo, hijo de Aristónico y nieto de Pepe asume la dirección del colectivo. En la década del 90 esta música va perdiendo el auge que anteriormente tenía y ya contaba con muy pocos seguidores, fundamentalmente en la juventud provocado por la preferencia de otras ofertas más actuales, debido al desarrollo técnico de la sociedad, expresado en la introducción de videos, música extranjera y el móvil musical. Numerosas estrategias se ponen en marcha en esta década para revitalizar la imagen y popularidad del órgano, al insertarlo en otras actividades que no fueran sólo en bailes, para lo cual la Casa de la Cultura asumió un proyecto cultural denominado “Espectáculo Cultural a partir de la Música de Órgano”.

En el siglo XXI se pensó en un evento cultural especializado en este género musical, para intentar lograr la conservación y recuperación de ese patrimonio musical y nace el Festival de Órganos Neumáticos Pepe Ajo, por ser el Órgano Oriental de la familia Ajo la mayor tradición del territorio y ejemplo genuino de identidad nacional después de un proceso de transculturación, que responde a la evolución de nuestra idiosincrasia, como familia revolucionaria de este instrumento en Cuba, como continuadora de una tradición cienfueguera y manzanillera, que alcanza el Siglo XXI, como una autóctona forma de expresión musical en el campo cubano, sobre todo en el oriente de esta isla.

La aparición de nuevas tecnologías y la apropiación de nuevos códigos para el consumo de la música, relega al órgano a un segundo plano en el gusto de la juventud, priman las formaciones de orquestas charangas que actúan en vivo y donde el consumo en soportes magnéticos tienen la preferencia.

Bajo este horizonte, musicólogos, promotores, críticos y especialistas comienzan a reflexionar sobre el futuro de esta tradición y entonces se efectúa el primer festival de órganos de Cuba, en Las Tunas, en el mes de agosto, experiencia que se repite en Holguín y en los años 1987 y 1991 se efectúan el primer y segundo festival de órganos de la provincia respectivamente.

En el año 2000, bajo la iniciativa de varios creadores y el impulso decisivo de Daer Pozo Ramírez, escritor, crítico, director de la radio, miembro de la UNEAC y personalidad de la cultura calixteña, junto a la Dirección de Cultura del territorio, se realiza un modesto Festival de Órganos, que atrajo público de diferentes zonas y fue de gran agrado para los pobladores, del cual se hizo eco la Televisión Nacional y otros medios de difusión.

La primera edición se realizaría los días 11 y 12 de agosto de 2001, donde fueron invitadas las familia Ajo, Marrero, Cuayo y Peña, otros invitados y aficionados a la música de órgano y órganos aficionados de la provincia.

Dentro de sus patrocinadores, se contó con las autoridades políticas y administrativas del territorio, el Centro Provincial de la Música, Direcciones Provincial y Municipal de Cultura. A diferencia de otros eventos similares de esta tradición que se han efectuado, el Festival de Órgano Oriental “Pepe Ajo” contempla un encuentro teórico, otro práctico y bailes con la presencia de músicos del territorio, la provincia, el país, e incluso internacionales, así como un encuentro de arreglistas y de radiodifusores que promueven este instrumento en emisoras locales. Gran parte de estas actividades se realizan en las sedes y subsedes del evento.

La presencia de especialistas y musicólogos es determinante para la validación del órgano como instrumento foráneo con una marcada Transculturación en Cuba, como producto aplatanado y con una incorporación de instrumentos nacionales para ese sello de cubanía que se puede palpar en las ejecuciones actuales.

Los diálogos interactivos con familiares y músicos de los Ajo y demás familias invitadas, junto a otros ejecutantes es otra forma de permitir el intercambio de experiencias y lograr un análisis profundo de los rasgos distintivos del órgano oriental.

A ello se suman los encuentros con las comunidades rurales y cooperativas agropecuarias, donde la acción de la ANAP, Empresa Pecuaria y entidades agrícolas son determinantes para la buena ejecución del proyecto con su aporte por ser los mayores beneficiarios de este festival que agrupa a músicos, especialistas y pueblo en general, objeto del proyecto cultural.

Uno de los nombre más vinculados a estos instrumentos es sin duda alguna Carlo Borbolla Téllez (1902-1990) compositor cubano fue profesor y constructor de órganos, nació en Manzanillo el 1 de febrero de 1902. Fue el menor de los nueve hijos del español Francisco Borbolla García y la cubana Carolina Téllez.

En la segunda mitad del siglo XIX su padre había introducido el instrumento llamado popularmente “órgano oriental” o “de Manzanillo”, en esa ciudad del oriente cubano. Este “órgano de cilindro” es un híbrido de piano y organillo y funciona sobre la base de rollos perforados que producen el movimiento de las teclas a partir de pedales.

La ciudad del oriente cubano de Manzanillo está en la actual Provincia de Granma. Es uno de los trece municipios que componen la provincia y el de mayor importancia a nivel industrial.

Su ubicación costera, a las márgenes del Golfo del Guacanayabo, ha marcado de modo especial su historia y cultura. En sus playas se produjeron los acontecimientos que dieron origen al primer monumento de la literatura cubana, el poema épico Espejo de Paciencia escrito por Silvestre de Balboa en el año 1604, mientras que el 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, considerado el Padre de la Patria, proclamó, en su ingenio Demajagua, a escasos 8 kilómetros de la ciudad, la independencia de Cuba.

Algunos autores sostienen que la introducción del órgano en Manzanillo se remonta a 1876, en tiempos de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), y que llegó allí procedente de Cienfuegos pues ambas ciudades se encuentran en la ruta de cabotaje de la costa sur de Cuba por encargo de Francisco Borbolla cuya familia se dedicó desde entonces a su empleo y construcción.

Los franceses que radicaban en la ciudad cienfueguera y sus alrededores amenizaban las fiestas con este instrumento, y con un repertorio totalmente europeo. Los Borbolla introdujeron modificaciones en el órgano para adecuarlo a los requerimientos de ritmo y timbres de la música cubana. Así construyeron tres órganos modificados, a los que dieron los nombres de “La Música”, “La Orquesta” y “El Gran Órgano”. Este órgano llegó a tener noventa teclas.

Siguiendo los planos de Carlo, se construyó un órgano capaz de almacenar en sus fuelles aire suficiente para tocar música lenta, como el danzón. Así nació el llamado “Rumba”, que tenía doce registros.

Carlo Borbolla no sólo fue constructor de órganos, sino original compositor, reconocido por músicos de alta formación y musicólogos como Alejo Carpentier. Su catálogo de piezas alcanza casi quinientas obras: sones, congas, rumbas, danzas, piezas para canto y piano y para orquestas de cuerdas, así como piezas didácticas. Gran parte de su producción está constituida por piezas para piano solo.

A partir de 1927, Carlo Borbolla cursó estudios musicales en París. Estudió piano con Pierre Lucas y recibió clases de armonía y composición de Louis Aubert. En 1929 publicó en esa ciudad sus Cuatro Sones Cubanos, que suscitaron admiración entre notables músicos europeos de la época, pero no fueron conocidos en Cuba hasta la década de 1940, gracias a músicos como Hilario González y Julián Orbón.

Estos sones marcaron profundamente la obra de Borbolla como compositor y crearon una escuela, pues su estilo novedoso significaba una ruptura en relación con la escritura que provenía de Ignacio Cervantes, y proponía una proyección diferente de lo cubano.

En 1930 Borbolla regresó a Manzanillo sin haber culminado sus estudios, y se dedicó a la construcción de órganos junto a sus hermanos Francisco y Joaquín, afinó pianos y se especializó en la ebanistería.

Comenzó a escribir música para los cartones de órganos, pues nadie como él, que los construía, transformaba y restauraba, conocía las capacidades y posibilidades de esos instrumentos. Así nacieron “El Jorocón”, “Pimienta”, “El Cocalito”, “La Palanca”, “El Gozón”, los cuales han roto las barreras del tiempo y cuentan aún con la preferencia del público amante del órgano oriental. A las obras que escribió para el instrumento, Borbolla las llamó “organerías”.

Anuncios

Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s