La finca Villa Vigía

Estimado lector que rozas una vez más o quizá por primera vez la suave y policromada pluma del Tocororo:

Durante este mes de agosto de 2012 tuve una nueva oportunidad de visitar Cuba. Este año, la tormenta tropical ISAAC azotó la isla, especialmente el Oriente del país. El sistema de Defensa Civil, del que ya había oído hablar, funcionó con eficacia. He visto las informaciones meteorológicas de la TV muchas veces y los informes que se iban produciendo a medida que se acercaba la tormenta. Tuve la impresión de que todas las medidas estaban automatizadas y que se seguían unos protocolos muy bien estudiados.

Lo más fuerte fue en Guantánamo, Granma y otras provincias orientales. En La Habana tan solo se notaron las bandas de alimentación que produjeron lluvias torrenciales y algunos apagones. El fenómeno pasó pues, sin excesivos daños e incluso se comentó que se habían llenado los embalses en algunas partes que tenían escasez de agua.

A pesar de ese inconveniente meteorológico que me impidió desplazarme hacia Oriente, tuve ocasión de visitar la casa que habitó Hemingway en la Finca Vigía, próxima a La Habana.

Ya he publicado anteriormente en este blog un artículo sobre el escritor que se consideraba así mismo un cubano “sato”. Sin duda Hemingway debió sentirse cómodo en Cuba. Lo curioso es que después de haber estado en España durante la guerra civil, en los Sanfermines de Pamplona, en innumerables fiestas y corridas de toros y casi 30 años en la Isla, apenas aprendió a hablar el español. Podemos oir su propia voz en este documento sonoro durante una entrevista que hizo un periodista cubano que le preguntaba que impresión le causó haber recibido el Premio Nobel:

He de confesar que no soy un admirador del personaje aunque reconozca su gran valor literario que le hizo merecedor del Premio Nobel en 1954. Sé que mi comentario es irrelevante pero al visitar su casa, se acentuó más mi opinión sobre él por varios motivos: animales disecados en las paredes y carteles de corridas de toros. Al preparar este artículo he visto en Internet esta frase que me impresionó mucho:

“Si hay cadáveres a tu alrededor, es porque matas, o porque te gusta el olor a muerte. La casa es lo que quieres ver. Lo que quieres oír. Lo que quieres recordar. Hay balas en tu escritorio, armas en tu repisa. Hay uniformes y botas en tu guardarropa. Cuchillos y bayonetas en tu despacho. Así que recordabas eso: la guerra.”

La Finca-Museo Vigía, sirvió de refugio por más de dos décadas al célebre escritor estadounidense Ernest Hemingway (desde 1940 hasta una fecha cercana a su muerte en 1961), es uno de esos sitios de La Habana de gran interés para los visitantes nacionales y sobretodo los turistas. La casa fue construida en 1887 por el arquitecto catalán Miguel Pascual y Baguer, en el terreno que ocupara un cuartel de vigilancia del Ejército español.

Para entrar a la finca hay que pagar entrada y así acceder a las proximidades de la casa-museo.
La casa del autor de “El viejo y el mar” se encuentra en un ambiente de exuberantee vegetación de flora y fauna tropical (he visto en la piscina vacía las arañas más grandes y más peludas de mi vida) con casi cuatro hectáreas de extensión y alrededor de 500 árboles, pinos, mangos y palmeras que imprimen al lugar un ambiente agradable y acogedor en el poblado de San Francisco de Paula, a unos quince kilómetros del centro de la Ciudad de la Habana y convertido en museo el 21 de julio de 1962.

Es la primera institución creada en el mundo para divulgar la vida y la obra del Premio Nobel de Literatura de 1954. Recorrer la Finca, rodeada de terrazas que facilitan la comunicación con las habitaciones,  es como volver a la época de Hemingway.

Sorprende al principio que la vivienda no es visitable para el visitante y todas las vistas se hacen desde el exterior aunque la guía sí puede acceder al interior e incluso manipular algún objeto. A pesar de eso, puede verse lo más interesante de lo que hay dentro a través de puertas y ventanas que permanecen abiertas.

Impresionante y como en sus mejores momentos allí se puede ver el yate Pilar, embarcación que el escritor utilizó tantas veces en su aventuras marítimas por los cayos de los Jardines del Rey o las Coloradas. Es una lancha, sólida y gobernable en cualquier estado del mar. Tiene la popa baja y con un grueso cilindro de madera para izar las piezas grandes a bordo. En el Pilar, Ernest Hemingway se inspiró para escribir “El viejo y el mar”.

En la Sala Principal puede verse con su mobiliario original, el revistero, su poltrona preferida y la alfombra de fibra que cubre el piso donde se recibían los visitantes célebres que tuvo la finca. La biblioteca que guarda más de mil libros entre los que se encuentran las obras completas de Mark Twain, Honorato de Balzac, Benito Pérez Galdós, y otros clásicos de la literatura universal. El comedor, por su diseño y mobiliario semeja una taberna española. La guía que nos enseñó la casa, al ver que era español me aclaró con espléndida erudición que entre los libros que allí había estaban unos tomos de la famosa historia de la tauromaquia publicados por Cossío que aquí se consideran como la Biblia de los aficionados al arte de Cúchares (entre los que no me encuentro).

También se ofrecen amplios detalles del cuarto de huéspedes, que fue acondicionado por Mary Welsh y la habitación matrimonial de la propia Mary, el principal dominio en la casa y situada en el lado opuesto al cuarto de trabajo.

La torre es una construcción añadida en 1947 en el lado izquierdo del fondo de la casa. Consta de tres pisos y su altura es de 12 metros, que se usa actualmente como sala de exposiciones transitorias, que incluye no sólo piezas del museo, sino también obras de artistas plásticos que buscan inspiración en la vida y obra de Ernest Hemingway.

El tercer piso había sido preparado por Mary Welsh como lugar de trabajo para su esposo, pero Hemingway nunca escribió una sola cuartilla en ese local, sino que lo utilizó preferentemente para revisar las pruebas de galeras de sus libros u otros menesteres.

El Bungalow es el sitio destinado a los hijos del escritor cuando venían de visita a Finca Vigía. Su interior fue decorado por Mary Welsh según el gusto de los jóvenes. Allí se hospedó Adriana Ivancich, la joven condesa italiana que Hemingway convirtió en un personaje de la literatura a través de Renata en su novela “A través del río”.

Los turistas estadounidenses son los que más visitan la Finca Vigía, interesados en la vida de uno de sus más ilustres escritores de la literatura universal.  Muchos expresan su deseo de concurrir en el Coloquio Internacional Hemingway, que se desarrolla cada dos años en La Habana.

En definitiva, en esa casa, cada objeto, libros, muebles, se mantiene en los lugares donde los dejó y son celosamente conservados como parte importante del patrimonio cultural cubano.

Para Ernest Hemingway, la casa de la finca La Vigia era el lugar limpio y bien iluminado que todo escritor necesita para crear su obra, recibir a sus amigos, criar gallos de pelea y acariciar a sus gatos.

En la finca, Hemingway practicaba boxeo, y con los niños del barrio formó incluso un equipo de beisbol. De la finca salía en auto, con su guayabera cubana y sus zapatos mocasines, rumbo a su habitual recorrido por El Floridita, ocasionalmente La Bodeguita del Medio o rumbo al yate Pilar, fondeado en marino poblado de Cojímar con el patrón Gregorio Fuentes.

Para escribir, nada mejor que encerrarse en la torre de tres pisos construida para él, en 1947: ahí no había teléfonos ni bullicio. En el primer piso, la habitacion de los gatos, llego a tener 57, y varios de ellos con su propia lápida en el cementerio de animales colocado junto a la piscina.

La piscina es muy grande y profunda. Está vacía porque el sistema de depuración del agua utiliza unos filtros y repuestos que ya no se fabrican en la actualidad.

Los visitantes que se asoman por los cristales de las ventanas pueden contemplar los enormes zapatos apilados en el baño y una hilera infinita de más de 8000 libros colocados en estantes. Encima de su cama, la última correspondencia que recibió y las cabezas de animales africanos colgadas en las paredes. En las paredes de su cuarto de baño pueden verse también las anotaciones hechas a lápiz sobre su peso en la báscula que tenía puesta en esa dependencia.

Curiosamente, el único encuentro entre el premio Nobel de literatura y Fidel Castro fue durante la entrega de premios del torneo de pesca al que Hemingway dio su nombre.

Al año siguiente, el escritor tuvo que regresar a Idaho para ingresar en un hospital con el fin de cuidar su hígado y su hipertensión y como no podía soportar su deterioro físico, se disparó en la cabeza con un fusil de caza el 2 de julio de 1961.

La nota que dejó decía: “Mi cuerpo me traiciona, por lo tanto suprimo mi cuerpo” …..

Y se quedó tan ancho.


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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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6 respuestas a La finca Villa Vigía

  1. Dr. Pedro Joaquin Diaz dijo:

    Ciertamente resulta muy interesante la recopilacion que has hecho de la cultura y elementos sobresalientes de Cuba. No obstante, quisiera preguntarte: has escrito algo sobre “la libertad” en Cuba, hoy? Eso me parece que seria muchisimo mas comprometido para el cubano de la isla.
    Sinceramente, Dr. Pedro Joaquin Diaz.

    • almejeiras dijo:

      Estimado amigo: Muchas gracias por el comentario. Con respecto a la pregunta sobre si he escrito algo sobre “la libertad” en Cuba hoy, es evidente que entre los casi 100 artículos publicados no figura ese tema (como puede verse en el índice de la columna derecha del blog).
      En la Presentación se dice que en mi espacio únicamente se pretende hablar de Cuba y además “hablar bien de Cuba”, de forma que el lector pueda conocer cosas sobre ese magnífico país, procurando en la medida de lo posible evitar cualquier idea que pudiera molestar u ofender a alguno. Esa es la principal razón por la que no lo he hecho, máxime siendo yo extranjero y hablando de un país que no es el mío propio.
      En cualquier caso, cada uno lleva consigo su propia ideología que se trasluce en lo que escribe y eso es imposible evitarlo. Una persona sagaz como parece usted, sin duda se habrá dado cuenta de cuál es la mía. No obstante, existen en la red innumerables páginas que hablan de esa libertad y de temas semejantes e incluso puede usted crear la suya propia donde sin duda tendrá ocasión de discutir y polemizar sobre el asunto.
      Esperando que le haya satisfecho mi respuesta, lo saludo atentamente.

  2. Ever Bruzon dijo:

    Critico tu forma de espresarte acerca de alguien que fue grande a un nivel que quizas nunca llegues a estar, como escritor y la falta de humildad con que te dirijes haciendo alucion a lo que te gusta o no, usas a un gran escritor para darte a conocer y ni las gracias das. Eres un hipócrita consumado…

    • almejeiras dijo:

      Estimado lector: En primer lugar le agradezco que haya entrado en el blog y haya dejado su comentario. No comparto en absoluto lo que dice en él. Admiro a Hemingway como escritor excepcional pero no me gusta su forma de vida que nada tiene que ver con su calidad literaria. Cuando visité la casa de Villa Vigía me pareció que todo estaba lleno de armas, alcohol, munición y trofeos de caza.
      Tampoco es verdad que yo tenga intención de darme a conocer. Siendo una persona ya jubilada no tengo el más mínimo interés en hacerlo. No soy escritor y mi especialidad es la Química. Únicamente intento dar a conocer algunas cosas de Cuba como se dice en mi declaración de intenciones del primer artículo.
      Y no creo que sea hipócrita porque digo lo que siento y no lo contrario de lo que siento que es lo que hacen los hipócritas.
      De cualquier forma agradezco una vez más su comentario y lamento que no haya sido de su agrado aunque el tono de su texto me parece innecesariamente ácido.
      Como decían los clásicos: Ni siquiera Júpiter agrada a todos.
      Salud.

  3. Grisel dijo:

    Soy una, de los cinco millones de cubanos que recurrimos al exilio buscando el don más preciado del ser humano: la libertad. Porque en mi país: Cuba, la dictadura nos ha privado de los derechos más elementales.
    Sin embargo, considero que el artículo sobre el ilustre escritor y Premio Nobel de Literatura, Ernest Hemingway que acabo de leer, es muy bueno. Y en mi opinión, no a todas las personas les interesan los temas políticos de los países a los que visitan, por un tiempo relativamente corto y donde crean vínculos afectivos que alegran sus vidas. Pero valoro que se resalte lo bueno que hay en mi país, porque a una Nación no la puede empobrecer eternamente una dictadura, pero si la pobreza espiritual, no reconociendo la grandeza de esa tierra, donde la belleza, el arte y la cultura son privilegios eternos, no así sus gobiernos.

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