Rosalía Castro (Chalía)

Quiero dedicar esta entrada a mi amiga Idania, cubana a la que considero  “paisana” y que sé que sigue con mucho  interés este blog. _____________________________________________________________

Estimado lector que rozas una vez más la suave y policromada pluma del Tocororo:

En mi tierra, que es Galicia, o sea en el Noroeste de España, tenemos una gran escritora y poetisa por antonomasia que se llama Rosalía de Castro. Ella supo rosalia de castro galegareflejar el espíritu de los gallegos como nadie lo había hecho especialmente en sus inolvidables versos escritos en nuestra lengua propia (galego).

Lo curioso del caso es que buscando y rebuscando cosas que tuvieran que ver con Cuba, me tropecé de golpe con una escritora cubana poco conocida que también se llamó Rosalía Castro. La diferencia es que ésta había nacido en Sagua la Grande y la nuestra en Santiago de Compostela.

El paralelismo es sorprendente porque ambas fueron coetáneas e incluso murieron el mismo año (1885) . Se especuló incluso sobre su posible parentesco: ¿sobrina o prima? ¿pariente ya lejana? Pero se sabe poco de su genealogía.

Sagua la Grande es una ciudad de Cuba situada en la llanura norte de Villa Clara y forma una amplia franja de terreno llano entre la sierra de Jumagua y el mar. El río Sagua  le presta su nombre y recorre sus campos atravesando la ciudad, antes de desembocar en el Atlántico por Isabela de Sagua. La ciudad tiene una gran riqueza forestal, así como extensas plantaciones de azúcar, prestigiosa manufactura de tabaco, fundiciones y fábricas de productos químicos. Tiene una población de unos 60.000  habitantes.

La fundación oficial de la ciudad ocurrió el 8 de diciembre de 1812, aunque ya existía un asentamiento de población en este sitio desde finales del siglo XVII y algunos asentamientos de madereros en sus alrededores.

Rosalía Castro se ha considerado como escritora y poetisa pero lamentablemente apenas se han salvado pocos fragmentos de su obra.

Rosalía (Chalía) nació en Sagua la Grande el 19 de septiembre de 1885. Murió joven, en La Habana, el 19 de noviembre de 1922 cuando solo tenía 37 años.

Solamente he podido encontrar una única foto de ella que tomó el fotógrafo Handel. También he tenido problemas para encontrar alguno de sus escritos. (Eso es consecuencia de mi torpeza).Rosalía Castro (1885-1922)

Se dice de ella que tuvo la tristeza de Mercedes Matamoros, la delicadeza de Luisa Pérez de Zambrana, la singularidad de Gertrudis de  Avellaneda, la vibración de Dulce María Borrero, el temple de Aurelia Castillo, etc, etc… En pocas palabras: era una mujer muy cultivada y sensible.

Su paso por la vida fue breve. Casi toda la existencia la consagró al magisterio y a las bellas letras, y murió como vivió, dentro de su mundo, como esos seres que llevan la casa a cuestas, mezclada por necesidad con el conjunto, pero no confundida. (…)

Veamos un ejemplo de su arte:

Olor de rosas tempranas y de jazmines abrileños subía por el jardín y bañaba en la onda suave de una caricia perfumada, el pequeño gabinete, alegre y coquetón como jaula de oro.

 El sol penetraba en cálidos chorros de luz a través de las persianas, haciendo espejear el suelo de mármol blanco y reluciente.

De trecho en trecho, grandes manchas polícromas fingían bordar sobre el pavimento una complicada labor de argenteados reflejos.

Jirones de cielo azul anunciaban la gloria de un día esplendoroso.

El 14 de octubre de 1912 se publicó  un artículo de Rosalía en EL DEMÓCRATA, Semanario Independiente que transcribo  y que se refiere al invento del papel que según la leyenda hicieron los chinos. He notado algunas incoherencias sintácticas en el escrito pero tengo la fotocopia del original (a 3 columnas) y he preferido dejarlo como estaba:

El invento de Ts´al Lun.

Hermosa era Lai-mé como la flor del nelumbo. Sus mejillas, parecidas a los lirios pálidos y al marfil pulido. Y sus dientes, como pétalos de azahar, menudos y apretados. Entre sus negros cabellos lucía brillante la flor del melocotón.

Las manos, suaves como un ritmo, terminaban en largas uñas rosa. La túnica joyante, llena de bordados y perfumes, envolvía el cuerpo triunfador en sus caricias de seda. Los lánguidos ojos de Lai-mé guardaban en su fondo un raro ensueño del cielo.

Cuando pisaba el jardín con sus menudos pies, temblaban los crisantemos y morían de envidia las azucenas blancas. Lai-mé era dulce y pensativa, dulce como la luna, pensativa como una flor misteriosa.

Suspiraba Lai-mé, porque en su corazón estaba encerrado el amor.

¡Oh! Tú, mi amado tan lejano, ¿por qué no vienes? Las flores te guardan sus perfumes y sentirlas vibrar mi alma en la armonía celestial de esta noche adornada de estrellas. El pensamiento de Ts´ai Lun estaba lejos.

Estaba junto à su amada, la suave y encantadora Lai-mé.

Yo quisiera escuchar tu voz musical como la brisa cuando agita el ramaje de los naranjos en flor.

Tú eres para mí embriagadora como el vino exquisito de Chao Chigne. Quiero adornar tus sienes con crisantemos de oro, quiero hacerte una ofrenda como si fueras la buena diosa Koanine. Yo veo una luz divina que brilla en mi cerebro, yo siento las armonías del bosque brindarme sus misterios.

Y Ts´ai-Lun se durmió en las orillas Huang-Pú.

Lejos se levantaba Shang-Hai entre sus altas murallas. Ondulaban en torno los verdes arrozales, y brillaban al sol las cintas de los canales. Surcaba los juncos en el agua dormida y volaban las golondrinas sobre los campos de arroz.

En las cercanías de Shang-Hai navegaban sampaus y barcos de flores.

Ts´ai lum seguía durmiendo, junto a la ribera húmeda, donde brotaban los nenúfares y el cáñamo de lindas florecillas.

Un ténue murmullo resonó en la umbría y gimieron los tallos del cáñamo flexible:

Salud, Hijo del Cielo! Busca en nosotros la ofrenda de tu amada.

Te daremos la fibra resistente, y el perfume sutil de la floresta.

Reflexiona Ts´ai-Lun, y parecía que llevaba fulgores en la frente. Irradiaban sus ojos, porque pensaba ofrendarle à Lai-mé toda su gloria.

Surgió por fin, de manos de Ts´ai-Lun, la superficie límpida, donde habría de escribir las cartas a su amada.

Y una noche, en un camello que parecía de plata al brillar de la luna, llevò un fiel servidor esta misiva:

Mi hermanita menor:

Tú eres más bella que el loto y la azucena.

Yo quiero para mí tu corazón bordado de flores de seda.

¡Corazón de adornar las más preciosas piedras.

Te deseo diez mil felicidades.

Adiós, mi dulce Lai-mé, adiós estrella ……

Esa es la verdadera historia de cómo inventó el papel, allá en China, el ingenioso Ts´ai-Lun.

Me lo contó un faisán dorado que vino en un paraván del Imperio de las flores.

Rosalía Castro

Y eso es todo, mis amigos. Pueden hacer sus comentarios aunque sean desfavorables. Mucha salud y mucha suerte para todos y en especial para los cubanos de dentro y de fuera.fleuron

 

 

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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Una respuesta a Rosalía Castro (Chalía)

  1. IDania dijo:

    Eres excepcional!!! Me siento mas cubana aún cuando te leo!!! Estoy, muy, muy emocionada por tu dedicatoria!! Cuando entro a este portal, me siento en casa… estoy en mi terreno. Me gusta aprender y aprendo mucho de mi tierra a través de ti!!!

    Muchas gracias de nuevo!!!

    Un beso enorme!!!
    IDania

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