Mitos y leyendas

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

En otra ocasión se trató en este mismo blog del Güije o Chichiricú que es un personaje muy extendido en la cultura cubana del Caribe. trasno2

En esta ocasión cayó en mis manos el espléndido relato que hace el villaclareño Don Samuel Feijoo en el que trata con mucha extensión de estos temas. Cuando vuelva a La Habana este verano me gustaría poder comprar su libro “Mitología cubana” publicado por el Instituto Cubano del Libro (Editorial Letras Cubanas). Yo lo recomiendo vivamente a todos ustedes para que lo adquieran también.

A modo de muestra, he extraído tres pequeñas y curiosas historias:

LOS NEGROS Y LOS BLANCOS

En el principio todos los hombres eran negros. Entonces Dios hizo un lago para que todo el que se bañara allí se le pusiera la piel blanca. El agua estaba muy fría y había una parte de gente que le cogió miedo al agua tan fría. La otra parte se bañó y salió blanca. Pero uno de los que salió blanco vio a los negros que estaban en la orilla y se puso a empujarlos, pero éstos le tenían tanto miedo al agua fría que caían en cuatro patas, y por eso los negros tienen la planta de los pies y las manos blancas.

CÓMO SE HICIERON LAS NARICES DE LOS NEGROS

Unos dicen que Dios hizo las narices de los negros a puñetazos y otros que de una bola de fango. Pero la verdad es que Dios mandó dos barcos de narices para que los hombres cogieran narices y se las pusieran, porque los hombres no tenían narices y les mandó dos barcos cargados de narices. Los blancos se pusieron a velar y cuando llegaron los barcos fueron los primeros que entraron y cogieron las mejores narices, las más afiladas y más bonitas, y a las otras las pisotearon y las regaron por el suelo en el tumulto de gente que había cogiendo las mejores narices. Y atrás vinieron los negros y cogieron las narices aplastadas y pisoteadas y por eso los negros tienen las narices estropeadas.

EL GALLEGO CON DIOS Y LA GANDINGA DEL CARNERO

Aquí vino un gallego a Cuba, un gallego “agarrao” hasta las uñas, le gustaba el dinero más que la comida, y se topó con Dios que andaba recorriendo el mundo. Se hicieron amigos y andaban juntos y él no sabía que andaba con Dios. El gallego nada más que pensaba en comer y buscar dinero y Dios en caminar y eso. El gallego na más que hablaba de comida y de dinero. Dios le decía: “Espere que más alante vamos a encontrar un dineral”. El gallego no tenía paciencia. Y Dios le decía: “Ahora vamos a almorzar y a comer un puerco asao”. Y el gallego no creía. Y como era Dios, él sacaba la comida de donde quería, hacía milagros. Así llegaron a donde estaba el puerco asao. Almorzaron y el gallego quería llevarse en un saco to lo que sobró y Dios no quiso. Dios dijo: “Deja las sobras pa que el que venga atrás que coma, chico”. El gallego quería recoger todo lo que había sobrao. Y Dios le decía: “Dios, da pa mañana; deja pa el que viene atrás”. Y el gallego decía: “Que coma candela el que venga atrás”. Y Dios le dijo: “Dios da, Dios da pa mañana”. Y el gallego seguía diciendo:”Que coma candela el que venga atrás”. Entonces dejaron la comida y siguieron andando, y el gallego renegaba y decía: “No veo dinero, ¿donde está el dinero?…” Y Dios le decía: “Dios da. Dios da, chico”. Y siguieron su camino y el gallego loco por encontrar el dinero, hasta que Dios se cansó y le dijo: “Mira, levanta esa piedra ahí”… Y el gallego la levantó y se encontró debajo de ella centenes y onzas de oro y el gallego dio un brinco de alegría, ¡muchacho! Jaló por el saco pa meterlo to hasta el último quilo. Y Dios le dijo: “No lo cojas to, deja pa el que viene atrás, que Dios da…” Y el gallego renegaba y lo quería coger to, hasta el último quilo. Y Dios le decía: “Dios da, deja pa el que viene atrás…”. Y el gallego decía: “El que viene atrás que coma candela”. Pero siempre Dios lo obligó a que dejara bastante dinero allí y siguieron caminando y caminando. El gallego llevaba el saco al hombro y estaba cansado y decía: “¡Que hambre tengo!” Y Dios le decía “Dios da.” Y el gallego decía “si lo que dejamos atrás lo hubiéramos traído no pasaríamos hambre ahora”.

Entonces llegaron a una piedra y se sentaron cansados y el gallego renegando de hambre y eso y Dios dijo: “Ve allí, y debajo de aquel palo hay un carnerito asao”. El palo estaba a dos cordeles y el gallego no lo quería creer. Y el gallego le dijo: “¿Quién va a asar ese carnero pa nosotros?” Y Dios dijo: “Vaya allí y traiga el carnerito asao”. El gallego se levantó renegando diciendo que era cuento, y fue debajo del palo y vio el carnerito asao y era tanta el hambre que llegó y se pegó la gandinga del carnerito asao en dos palos. Después viró pa atrás con el carnero. Y Dios le dijo: “¿Dónde está la gandinga del carnerito?” Y el gallego dijo: “¿Qué gandinga?

El carnero no tenía gandinga.” Y Dios dijo: “Tiene que tenerla”. Y el gallego decía que alguien vino y se la había comido, se echó de culo negando que se la había comido.

Dios no dijo más na y se pegaron a comer. Cuando acabaron el gallego quiso recoger lo que sobró en el saco. Y Dios dijo: “Dios da, deja pal que venga atrás.” Y el gallego decía: “El que venga atrás que coma candela”. Y Dios decía: “Dios, da, no te lleves nada”.

Se levantaron y siguieron caminando sin llevarse las sobras el gallego. Y el gallego a cada rato le decía a Dios: “¿Cuándo vamos a partir el dinero que traigo en el saco?” Y Dios le decía: “Cualquier rato, cualquier rato…”. Siguieron andando y Dios le preguntó:

“¿Quién se comió la gandinga del carnero?” Y el gallego decía: “No tenía, chico, no tenía… Gracias que te dieron el carnero, ¿vas a andar averiguando ahora si tenía gandinga de contra que te lo dieron?…”. Y Dios le decía: “Sí tenía, sí tenía chico…”.

Siguieron andando y el gallego volvió con la misma del dinero, que cuándo lo iban a partir. Y Dios decía: “Más palante, más palante…”. Y le volvió a preguntar por la gandinga del carnero, y el gallego le respondió: “No tenía, chico, no tenía…”.

Siguieron andando y se toparon con un río crecío. El gallego se quiso tirar con el saco amarrao al pescuezo y decía: “si muero yo pierdo el dinero también”. Y Dios dijo: “Vamos a cruzar el río, chico, no hay peligro ninguno”… Y como hacía milagros cogió y partió parriba del río, a cruzar por arriba del río como por la tierra. Y el gallego se asustó y le dijo: “¿cómo vamos a caminar por arriba del río?” Y Dios le dijo: “Sí, vamos a cruzar por arriba del río. Y se echaron arriba del agua caminando. El gallego iba cogío de la mano y caminando por arriba del río. Al llegar a mitad del río Dios lo cogió por el pelo y lo zambulló y cuando el gallego salió Dios le preguntó: “¿Quién se comió la gandinga del carnero?” Y el gallego le dijo: “No lo sé, no lo sé”. Lo volvió a zambullir

y el gallego siempre decía que no sabía quién le había comido la gandinga al carnero. Y Dios veía al gallego medio ahogado que le decía: “Ahógame si quieres pero yo no sé quien se la comió”.

Dios no lo zambulló más, siguieron andando y cruzaron el río. Y el gallego le decía a cada rato: “¿Cuándo vamos a partir el dinero que tengo dentro del saco?” Y Dios decía: “Más palante,más palante”… Y el gallego tenía hambre y decía: “Tú na más que Dios da y Dios da ¿y si no da na?” Y Dios dijo: “Camina… camina… que más palante hay una casita con comía…”. Y siguieron andando y el gallego decía a cada rato: “erre me caho en Dios, ¿cuándo llegamos a la casita?” Y Dios se reía con las cosas del gallego y le decía que no se cagara en Dios que eso era malo y el gallego decía: “erre, me vuelvo a cagar en Dios”. Y Dios se reía. En esto llegaron a una casita sola que había hasta una mesa con comía y se sentaron a comer. Y contento el gallego decía: “erre me cago en Dios, aquí nos vamos a quedar que esto está muy bueno, ahora sí que no lo recogemos to sino que nos quedamos aquí, y dormimos y to”. Y Dios dijo: “Cuando terminemos

de comer partimos el dinero. Aquí no nos podemos quedar porque hay que dejar esto pal que viene atrás”… Y el gallego dijo: “erre, me cago en Dios, el que viene atrás que coma candela”. A la mitad de la comida le preguntó Dios por la gandinga del carnero. Y el gallego le dijo que no sabía, que si hubiera sabido se lo hubiera dicho cuando casi lo ahoga. Y el gallego le preguntó entonces: “erre me cago en Dios, ¿cuándo vamos a partir el dinero?” Y Dios le decía: “No te cagues en Dios, que es malo”. Y el gallego le decía: “Lo que es malo es no partir el dinero”. Entonces Dios cansao dijo: “Vacea ese dinero ahí arriba de la mesa pa partirlo”. Y el gallego muy contento vació el saco arriba de la mesa.

Entonces Dios pegó a hacer tres pilas de dinero. Y cuando el gallego vio haciendo tres pilas las volvió a juntar en un montón y le dijo: “erre, me cago en Dios, si somos dos na más, chico: ¿cómo vas a hacer tres pilas?” Y Dios volvió a hacer las tres pilas, y el gallego dijo: “Vuelves a hacer tres pilas si somos dos”. Y Dios le dijo: “Déjame acabar, chico”. Y el gallego decía: “erre, me cago en Dios, si somos dos”. Entonces ya Dios tenía hecha las tres pilas y le dijo al gallego dándole una pila: “Coja su pila”. Y el gallego la cogió y dijo: “Bueno, ¿y esa pila que sobra pa quién es?” Y Dios dijo: “Esa es pal que se comió la gandinga del carnero”. Y el gallego cogió la pila y la echó en su saco y dijo: “Pues fui yo, erre, me cago en Dios, yo me comí la gandinga del carnero”.

(Perdón por el vocabulario un poco ofensivo que figura así en el original)trebol de 4 hojas

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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2 respuestas a Mitos y leyendas

  1. Ondina dijo:

    Muy buenos las historietas son muy ocurrentes

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