La claria y el marabú

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

En esta ocasión he pensado hablar de un asunto que nos afecta a todos sin importar el país donde vivamos aunque naturalmente yo me referiré específicamente a Cuba que es el objeto de mi blog. Como el tema es de tipo biológico, he pensado que sería oportuno introducir unos breves conceptos que quizá ayuden a los amables lectores a entender mejor el problema.

Un ecosistema es aquel sistema formado por un conjunto de organismos vivos (biocenosis) y el medio físico donde se relacionan (biotopo).

La biocenosis es el conjunto de organismos de todas las especies que coexisten en un espacio definido llamado biotopo, que ofrece las condiciones ambientales necesarias para su supervivencia. Puede dividirse en fitocenosis, que es el conjunto de especies vegetales, zoocenosis (conjunto de animales) y microbiocenosis (conjunto de microorganismos). Un ecosistema, según la definición original está formado por la biocenosis junto con su ambiente físico o biotopo.

Biotopo es un área de condiciones ambientales uniformes que provee espacio vital a un conjunto de flora y fauna.

Las especies invasoras son animales, plantas u otros organismos, transportados e introducidos por el ser humano en lugares fuera de su área de distribución natural y que han conseguido establecerse y dispersarse en la nueva región, donde resultan dañinos.

Que una especie invasora resulta dañina, significa que produce cambios importantes en la composición, la estructura o los procesos de los ecosistemas naturales o seminaturales, poniendo en peligro la diversidad biológica nativa

Los cambios naturales o causados por los seres humanos en los ecosistemas de todo el planeta han redistribuido las especies vegetales y animales de forma accidental o voluntaria. Como consecuencia de estos cambios ciertas especies tienen un comportamiento invasivo en su localidad natural o de introducción, siendo más susceptibles los hábitats alterados o degradados. Estas invasiones llevan asociados varios problemas:

  • A nivel ecológico destaca la pérdida de diversidad autóctona y la degradación de los hábitats invadidos.
  • Económicamente son importantes los efectos directos sobre las actividades agropecuarias y la salud pública.

Una vez detectada la invasión, su control y erradicación son costosos y no siempre posibles. Identificar los invasores potenciales y evitar su establecimiento es el mejor camino para frenar un problema que se incrementa al mismo ritmo que la globalización.

A modo de ejemplos, consideraremos dos especies totalmente diferentes: Una animal (la claria) y otra vegetal (el marabú).

LA CLARIA

La claria, también es conocida como pez gato.(En Cuba ha sido bautizada también como pez diablo). Su nombre deriva del griego chlaros, que significa vivo, animado, dada la capacidad de estos peces de permanecer vivos fuera del agua durante largo tiempo. Existen diferentes especies dentro del género, entre las que se destacan Clarias macrocephalus y Clarias gariepinus, ambas introducidas en Cuba desde Malasia y Tailandia. Por cruzamiento de estas especies se ha obtenido un híbrido con una elevada tasa de crecimiento y excelente carne.claria1

Es un pez color negro opaco, puede pesar hasta 60 kilogramos y medir más de un metro de largo. Tiene una larga aleta dorsal, ojos opacos y saltones y cuatro pares de bigotes en la boca. Puede reptar tres días fuera del agua agitando vigorosamente su cola en busca de comida. Como cualquier animal, cuando vive fuera de las granjas de cultivo o de los embalses donde tiene garantizada su dieta, puede buscar otras alternativas de alimentación y en este caso, valiéndose de sus aletas pectorales puede desplazarse sobre tierra buscando mejores condiciones en otro lugar.

Su cuerpo es cilíndrico, macizo y sin escamas, delgado en el vientre y comprimido lateralmente. Es un predador, con la desventaja de que es casi ciego pero detecta a sus presas por el olfato y los bigotes y es un cazador nocturno, por lo que prefiere localizar su alimento cerca del fondo.

Tiene una enorme capacidad de soportar condiciones ambientales extremas. Resiste ayunos prolongados, puede vivir en aguas con niveles de oxígeno prácticamente cero, porque tienen un órgano respiratorio adicional (una modificación del arco branquial que consigue crear una cámara de aire) que les permite hundirse en el barro húmedo y sobrevivir durante meses a sequías extremas.claria2

Es una especie que tolera como pocas, concentraciones de miles de ejemplares por metro cúbico de agua.

Algunas especies de este género, tienen una gran importancia comercial como proveedores de carne. Probablemente debido a esos intereses económicos y para ser usadas como fuente de alimentación, han sido especie introducidas en Estados Unidos (Florida), Indonesia, Hong Kong, China, Gran Bretaña, Papúa Nueva Guinea, Guam, Taiwán, Tailandia y Cuba, produciendo impactos negativos en los ecosistemas locales.

Estos efectos son distintos según el ecosistema afectado, pero en general consisten en la depredación de las especies locales, ya sean peces, anfibios e incluso aves siendo una amenaza ya que se comen las tilapias, las tencas, un pollo, una ranita o cualquier animal, cualquier cosa que se mueva fuera del control de los humanos e incluso se comen unas a otras.

En Florida se ha documentado la invasión de los estanques de acuicultura por estos animales para alimentarse de los peces criados en ellos. Debido a la introducción en otros países, han llegado a ser uno de los géneros de peces gato de distribución más amplia.claria3

Esta especie está incluida en la lista de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo que hizo la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Pero no todo va a ser malo. La Claria se explota comercialmente en más de 30 países y en muchos de ellos fue introducida con esa intención. La producción mundial está alrededor de las 260.000 toneladas, con una fuerte tendencia al crecimiento y países como Nigeria, Malasia, Hungría, Tailandia, Indonesia u Holanda tienen importantes producciones de la mencionada especie. El pez, en condiciones de cultivo, es capaz de ganar 10 gramos de peso por día cuando sobrepasa cierta talla, pues tiene la capacidad de convertir el alimento que se le suministra, en peso corporal. Esta característica, junto a otras, lo hace una especie ideal para garantizar crecientes niveles de producción en los cultivos. Su carne, firme y agradable al paladar, con un 18% de proteínas, se compara favorablemente con la de cualquier otro pez tanto de mar como de agua dulce.

En Cuba fue introducida en el país en 1999. La reproducción, crecimiento, alimentación con pienso industrial o subproductos de la industria procesadora, y la cosecha de clarias del Ministerio de la Industria Pesquera, se realiza fundamentalmente en estanques de granjas dedicadas al cultivo de esta especie, entre los que se encuentran la Empresa de Preparación Acuícola Mampostón, en La Habana, también en Villa Clara y en las provincias orientales, donde se destaca la Estación de Alevinaje de Paso Malo, en Granma. Su cría en estanques registra altos volúmenes de captura y bajo costo.

Cuba se suma a la lista de los países consumidores de estos peces que no son un descubrimiento de los investigadores cubanos. Cuando apareció el primer ejemplar en la isla, ya se explotaba comercialmente en más de 30 países y en muchos de ellos fue introducido como es el caso de Cuba. La producción mundial está alrededor de las 260 000 toneladas, con una fuerte tendencia al crecimiento sobre todo en países como Nigeria, Malasia, Hungría, Tailandia e Indonesia

 Existen evidencias de que después de haber sido introducida en Cuba, las grandes lluvias que durante los años 2001 y 2002 provocaron los ciclones Michelle, Isidoro y Lili, propiciaron su dispersión.

No puede desconocerse, efectivamente, el peligro potencial que esta especie puede representar para la biodiversidad y los especialistas en la materia trabajan compilando la información necesaria para llegar a conclusiones científicas sobre el tema.

La producción de pienso a nivel mundial es hoy un quebradero de cabeza para las industrias pecuarias en el mundo. El componente proteico en el pienso para aves, cerdos, ganado mayor o peces alcanza precios astronómicos y la harina de pescado (con mucho, la de mejores propiedades entre todas las harinas dedicadas a la alimentación animal), remontó en diciembre de 2007 los 1000 USD/ton (CPAM, dic 2007).

La claria tiene la característica de aceptar como alimento una masa proteica molida y enriquecida con mieles, que se obtiene de los subproductos de su propio proceso industrial. Esta dieta, combinada con pienso, garantiza su rápido crecimiento en los estanques de cría y permite reducir los costos y sustituir importaciones de pienso y de pescado.

El Ministerio de la Industria Pesquera solo explota y comercializa las clarias que produce en sus granjas de cultivo a lo largo del país y el capturado en los embalses, junto al resto de las especies de agua dulce. Toda esa cosecha se beneficia industrialmente en plantas procesadoras en forma de filetes, siguiendo las normas sanitarias que el país establece para este tipo de producción.

El Ministerio ha establecido un control en su captura y manejo, para evitar daño al equilibro biológico, mediante su cría intensiva en estanques cerrados y bajo estrictos controles de seguridad biológica, donde los ejemplares son alimentados con pienso y desechos de la pesca.

Se conocen muchos casos de encuentros cercanos del hombre con esta especie viviendo fuera del agua y en las condiciones más extremas de supervivencias y para nada higiénicos. Según datos del Centro Nacional de Areas Protegidas, las clarias amenazan potencialmente en el medio natural a 242 especies de la Fauna cubana, de las cuales 75 son endémicas, 29 raras o locales y 25 introducidas.

Una de las zonas de mayor peligro es la Ciénaga de Zapata, reserva natural cubana, donde se han capturado clarias con jicoteas y cocodrilos pequeños en su estómago. Las clarias han demostrado ser tan voraces como invasivas. Al parecer los problemas comenzaron cuando los primeros ejemplares en cautiverio escaparon de las pocetas y llegaron a ríos, lagunas y presas, así como a criaderos particulares.

Algunas personas trataron de adaptarlo a sus peceras como una especie exótica ornamental. Las clarias más comunes miden entre 50 y 60 centímetros, con una aleta dorsal muy larga y ocho hilos de bigote sobre una boca de gran capacidad devoradora.

 En Matanzas se reportó un caso de un hombre que se quejaba de un persistente atasco en las tuberías de su casa y cuando pasó una cinta metálica por los tubos de desagüe, se encontró al causante del problema: un pez negruzco de cerca de tres libras que lo miraba chorreando lodo.

Otros los han pescado incluso en alcantarillas en plena calle. Se dice que se come lo mismo los huevos de los nidos o muerde animales mucho más grande que ellos.

En el río Almendares de La Habana pueden alcanzar un tamaño increíble en su estado clarias gigantesnatural ya que se alimentan de todo aquello que encuentren a su paso y se encontraron dos ejemplares que pesaban más que una persona, y se necesitaban dos hombres para sostener una de ellas. Este río presentaba condiciones que favorecían su desmesurado crecimiento porque son especies que se adaptan con enorme facilidad a su entorno y en este caso encontraron todo lo que necesitaban para su desarrollo y crecimiento.

Los servicios informativos de la televisión oficial las pusieron en pantalla. Fue durante el primer informativo de la mañana en Telerebelde. En Matanzas, los vecinos pescan clarias en las alcantarillas. Una secuencia mostraba a los peces reptando por el borde de las aceras. En una alcantarilla, algunos vecinos entusiastas removieron la tapa y pescaban en el mejor estilo esquimal.

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EL MARABÚ

El marabú Dichrostachys cinerea es una especie de planta nativa del Viejo Mundo, se encuentra en África, la India, sur de Tailandia y Malasia. En el norte de Australia se la ha considerado como nativa, pero puede tratarse de D. spicata. En América fue introducida en el sur de Estados Unidos, Cuba, La Española y en las islas francesas de Guadalupe, María Galante y Martinica. Se han descrito nueve subespecies y trece variedades.marabu1

Es un arbusto o árbol pequeño que alcanza por lo común alturas máximas de 4 a 5 metros y excepcionalmente en suelos propicios y húmedos alcanza hasta 10 metros de altura y hasta 18 cm de diámetro. Sus troncos son bastante tortuosos, con numerosas ramificaciones gruesas y finas, muy espinosas que suelen formar entramados impenetrables. La corteza es gris, pardo grisácea o blanquecina y las espinas solitarias, gruesas y punzantes, de 1 a 2,5 cm de largo. Las semillas son obovales comprimidas, de 6 a 10 por legumbre. Su floración en Cuba ocurre en los meses de abril a septiembre. Los frutos maduran hasta el invierno en que secan, permaneciendo sin caer por algún tiempo.

Es una especie muy heliófila (les gusta el Sol). Crece desde 0 a 1500 m de altitud sobre el nivel del mar (en Cuba sobrepasa los 800 msnm). Tiene un amplio rango ecológico en cuanto a precipitaciones, que pueden ser desde menores que 800 mm hasta mayores que 2000 mm. Sin embargo no tolera terrenos inundados. Crece achaparrada en sitios secos formando matorrales densos. Los suelos pueden ser desde ligeros arenosos hasta arcillosos pesados, desde ácidos hasta calizos y ultrabásicos.

En Cuba y otras islas antillanas es una plaga, especie indeseable (que afecta producciones económicas) e invasora (que perjudica ecosistemas naturales o seminaturales). En Cuba sólo existe una subespecie, Dichrostachys cinerea. Constituye la más importante entre las plantas invasoras e indeseables y se comporta como especie altamente invasora en lugares abiertos y soleados en Cuba. Esto se debe a que no tiene allí las plagas y enfermedades que frenan su desarrollo en sus lugares de origen. También se debe a su tolerancia a suelos diversos y a la sequía, a sus abundantes espinas, a la dureza de sus tallos, a la dispersión de semillas por el ganado y a la proliferación por retoños radicales formando tupidas espesuras.marabu2

Su introducción en Cuba ocurrió a mediados del siglo XIX, no se sabe exactamente cómo. Parece haber comenzado su expansión desde la provincia de Camagüey y de allí al resto de las provincias a lo largo de las principales vías de comunicación. Hacia 1930 ocupaba ya unas 443.190 ha. En 150 años se ha convertido en la planta que más ha proliferado en Cuba. A principios del siglo XXI cerca de 1.141.550 ha se encuentran invadidas (10% del territorio cubano, lo que es cerca de 18% de las tierras agropecuarias), afectando al 56% de las áreas ganaderas. Muchos lugares naturales y seminaturales han sido ocupados abrumadoramente por el marabú y han perdido sus formaciones vegetales nativas.

Su expansiva distribución se debe a que el ganado consume sus legumbres y disemina sus semillas con las deyecciones. Una vez establecida se expande y resulta muy difícil de erradicar porque sus largas raíces son capaces de originar numerosos retoños dondequiera que emerjan a la superficie del suelo. Su corte o quema contribuye a aumentar el número de retoños radicales.

El uso de herbicidas resulta efectivo pero muy costoso y contaminante. El control por corte requiere trabajo intensivo y continuo que solo es posible para pequeñas áreas. El control con maquinaria resulta difícil cuando los troncos han engrosado, y el desbroce afecta el suelo y no impide el rebrote. No tolera el encharcamiento permanente del suelo, por lo que la inundación es un método de control en terrenos llanos. No prolifera con sombra por lo que el desarrollo forestal con otras especies altas y frondosas que la cubran, o el desarrollo de cultivos densos controlan el marabú, pero sus raíces proliferan en los márgenes de esas áreas. El control por consumo intensivo del ganado puede ser un complemento del control por otros métodos. La erradicación del marabú resulta tan trabajosa y costosa que muy a menudo las tierras invadidas son abandonadas por los productores.marabu3

El marabú en Cuba es un caso paradigmático de planta invasora que debería ser estudiado como un objetivo adecuado para su control biológico clásico por medio de la introducción de enemigos naturales específicos, coevolucionados en su área de origen.

Aunque D. cinerea está ampliamente distribuida en los trópicos del Viejo Mundo, nunca es dominante y raramente se desarrolla en matorrales puros. Un espectro de enemigos naturales se ha detectado, incluidos insectos y enfermedades micóticas. En la India y Sri Lanka se ha detectado el hongo mohoso Uredo que ataca las yemas, produciendo tejidos deformes que dan lugar a asombrosas “escobas de brujas”. En Australia D. cinerea (o una especie cercana) es atacada por el escarabajo Piroloides Orfana que lo defolia y destruye sus reservas. En México existe un hongo que le produce marchitez.

En Cuba la vaina del marabú es atacada por brúquidos del género Acanthoscelides, las hojas son atacadas por microlepidopteros y en 1927 se describe un hongo, Ustulunia Zonata que la ataca. Estos enemigos naturales y otros a descubrir podrían ser potencialmente útiles como agentes de control biológico. El gobierno cubano está en negociaciones con instituciones de otros países para desarrollar proyectos de investigación sobre los enemigos naturales y el control biológico de D. cinerea.

A pesar de su enorme impacto ambiental negativo en Cuba, el marabú resulta allí útil en algunos aspectos. Protege grandes áreas de suelos desprovistos de vegetación natural contra la erosión, sobre todo en las franjas hidroreguladoras de las cuencas fluviales. Por su impenetrabilidad, resulta positiva como refugio para especies nativas de la fauna afectadas por especies depredadoras introducidas o por la caza furtiva. Es de alguna utilidad como planta apícola.

Es fuente de alimento proteico para el ganado, especialmente el ovino-caprino. Su madera es muy dura, duradera, inmune al ataque de hongos e insectos, de alta densidad (1,11- 1,23 g/cm³ con 15 % de humedad), de textura fina y grano recto, difícil de trabajar, es utilizada para cercas, construcciones rústicas y ebanistería. Se utiliza como leña, que tiene buena combustión, produce brasas duraderas, su poder calórico es de 4654 kcal/kg, y produce poco humo y cenizas; es muy buena para fabricar carbón.

El marabú en Cuba, por su extensión, puede ser fuente de biomasa para combustible sólido de baja densidad. Se calcula que con maquinaria y el consumo de una tonelada de petróleo pueden cortarse 800 toneladas de biomasa (que equivalen a la energía de 267 a 400 t de petróleo), en 13,43 ha (1 caballería cubana), en un turno de trabajo.viva-cuba

 

 

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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5 respuestas a La claria y el marabú

  1. Grisel dijo:

    Eduardo, me sorprendió que nunca oyera hablar en Cuba de la claria, pero después explicaste que es una especie que llegó a la isla en 1999 y no nos pudimos encontrar “la claria y yo”. Sin embargo, el marabú lo conozco de siempre e invade áreas muy extensas, me alegraría de que hicieran algo para controlarlo, porque verdaderamente es una plaga vegetal, en mi opinión muy peligrosa. A través de “La pluma del Tocororo”, me actualizo de las novedades cubanas. Gracias.

  2. Grisel dijo:

    ¿Lo has dudado?

  3. Ondina dijo:

    Muy bueno lo de la claria deberían tirar unos cuantos en el Quibú y el Almendares para que los limpiara

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