El Pelú de Mayajigua

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

El pueblo de Mayajigua  se encuentra en la región central de Cuba y más exactamente en el noreste del municipio de Yaguajay en la parte norte de la provincia de Sancti Spíritus.

Parece que el término Mayajigua es de procedencia aborigen y significa “tierra de las aguas”, debido a que el territorio está surcado por varios ríos, riachuelos y manantiales muy fértiles, además de tener un abundante nivel de precipitaciones.

El Pelú de Mayajigua fue un singular personaje de la segunda mitad del siglo XIX, que trató de superar su adversa suerte sobreviviendo como un Robinson Crusoe cubano, escondido durante décadas en los montes cercanos a Mayajigua en el municipio Yaguajay. En realidad puede decirse que superó al Robinson de Defoe porque si el héroe de ficción estuvo 28 años en la isla, él lo hizo en el bosque durante 30.

Todo empezó en  1876 en la Cuba colonial. El Ejército Libertador se enfrentaba a las tropas de la corona española para hacer de la isla una república independiente. En un lugar conocido como Abras Grandes, zona cercana al poblado de Mayajigua, tuvo lugar un encarnizado combate entre los insurrectos mambises y las tropas españolas.

En el campo de batalla quedaron una multitud de heridos moribundos entre los que se encontraba el joven Enrique Rodríguez Pérez que será el protagonista de nuestra historia.

 Al tener conciencia de que aún estaba vivo en medio de todas aquellas muertes, decide adentrarse en el monte ante el temor de ser hecho prisionero por el ejército español. Poco a poco logra reponerse de sus heridas al abrigo de la frondosidad del lugar, sobreviviendo únicamente con lo que encontraba.

 Poco tiempo después de haberse recuperado, en una de sus habituales incursiones de caza, Enrique  cae en un hoyo del terreno y se rompe una pierna. La gravedad de su fractura le hace volver a su refugio a rastras y permanecer allí largo tiempo inmovilizado. Con gran desesperación, en su lucha por la subsistencia, ingiere todo lo que tiene a su alcance: sus zapatos, la vaina de cuero de su machete y hasta llega a beber su propia orina que lo salva de la deshidratación.

En esos días sufría intensos dolores y curaba su pierna fracturada con miel de abeja y una resina que segrega cierto árbol llamado manajú.(Nota: Se trata de Rheedia aristata, muy común en Cuba y que tiene propiedades medicinales).En estas circunstancias, su recuperación en la soledad de la manigua fue muy lenta y tuvo que caminar de rodillas por espacio de tres años y en ese tiempo aprendió a tejer sus ropas con fibras de maguey, se construyó una choza con pencas de palma y yaguas próxima a su escondite y en los alrededores cultivó varios tipos de plantas  y frutas.

Gracias a su ingenio y a su valor se fue imponiendo a aquel medio hostil de la naturaleza virgen y Enrique Pérez fue mejorando sus condiciones de subsistencia llegando a disponer de 17 asentamientos diferentes entre cuevas y bohíos, además de un almacén donde guardaba miel y manteca en recipientes hechos de güiras secas. Cocinaba sus alimentos pero al no disponer de sal, los aderezaba con pedacitos de yagua verde. Para conservar el fuego tenía pequeños hornos (agujeros hechos en la tierra) donde tapaba los tizones encendidos con cenizas y hojas secas.

Como suponía que la guerra continuaba, se construyó varias trampas mediante las cuales podía saber si alguien se acercaba a sus propiedades. Por aquellos solitarios parajes cercanos al río Jatibonico del Norte nuestro ermitaño solo tenía una amiga: una fiel cachorra de perro jíbaro que le acompañaba en sus correrías y para saber el tiempo que iba transcurriendo ensartaba pedacitos de ñame en un hilo a manera de calendario. Así vivió Enrique Rodríguez Pérez durante más de 30 años. Desprovisto de todo contacto humano en lo profundo del monte. Se las arregló como pudo para sobrevivir.

El conocimiento de su existencia ocurrió de modo casual cuando dos mujeres con prisa por llegar a su casa decidieron cortar camino entre los árboles y se llevaron el gran susto de su vida al encontrarse con lo que describieron como un “monstruo peludo”. Aquello suscitó gran revuelo en Mayajigua, el poblado más próximo a las montañas donde habitaba El Pelú; por lo que un campesino de la zona decidió intentar comunicarse con el solitario y peludo monstruo.

Fueron casi tres años los que necesitó Plácido Cruz, que así se llamaba el campesino, para acercarse al mambí. Le dejaba comida en diferentes sitios, mensajes escritos, en ocasiones le hacía señales desde lejos; y poco a poco El Pelú comenzó a confiar en Plácido. En esto ayudó mucho el color de piel del campesino, que era mulato. Pues El Pelú aún suponía que estábamos en guerra. Escuchaba detonar las bombas que se empleaban en la construcción del ferrocarril de la zona y creía que eran tiros de fusiles españoles. Así que de haber sido blanco el campesino, El Pelú posiblemente lo habría confundido con un español y nunca se habría acercado. Con admirable paciencia y buen corazón Plácido Cruz logró que aquel “monstruo peludo” aceptara volver a la civilización. Lo cual incluía además el sacrificio de su perrita que por ser jíbara nunca podría adaptarse a otra clase de vida.

Sucio, peludo y vistiendo únicamente sus ropas tejidas con fibras, fue traído hasta Mayajigua el 4 de junio de 1910. De aquí el sobrenombre conque ha llegado hasta nuestros días el singular personaje que fuera reconocido por los Veteranos de guerra del poblado como antiguo combatiente del Ejército Libertador. Al principio El Pelú sufrió las burlas de muchos indolentes que se acercaban a admirar el “monstruo” sin siquiera detenerse a pensar que aquel “peludo de la montaña” jamás les había hecho daño, ni robado nada. pelu_mayajigua¡Hasta le hicieron una fotografía para la posteridad! Finalmente fue acogido en casa de la China Díaz y allí amablemente le cortaron el pelo lo afeitaron y limpiaron sus pies de las piedras que le habían producido serias heridas. Cuentan los vecinos que el desnutrido ex-mambí sufrió un desmayo al ingerir una sopa caliente. La aparición de Enrique Rodríguez en Mayajigua era la noticia del momento.

Y de paisano en paisano llegó a oídos de un hermano que vivía en Remedios y que vino a buscarlo para llevárselo  a vivir con él. Enrique de Jesús Rodríguez Pérez había nacido el 4 de mayo de 1841, según confirma su partida bautismal en la Iglesia de San Juan de los Remedios. Volver a vivir en familia resultó bien difícil para él. Solía sentarse en el suelo donde con tristeza pasaba la mayor parte del tiempo tejiendo.

No hay datos disponibles de sus últimos días ni sabemos dónde y cómo terminó su vida. La leyenda popular cuenta que añorando la tranquilidad y la soledad en que había vivido y el lenguaje único de la madre naturaleza, huyó de la civilización y volvió a los montes donde había aprendido a ser feliz. De cualquier modo Enrique Rodríguez Pérez, más conocido por su apodo de “El Pelú de Mayajigua nos dejó esta historia extraordinaria.

Aproximadamente en la zona por donde vivió se ha colocado un conjunto escultórico en memoria del “Pelú” en el que se representa al Pelú acompañado de su perrita.

Y como suele suceder habitualmente, el lugar se ha convertido en una atracción turística al programarse excursiones hasta su emplazamiento desde el balneario de San José del Lago, aprovechando las bellezas naturales del entorno y la propia magia de esta increíble historia. Al aproximarse al lugar donde está situado, en medio del verdor campestre del paisaje se destaca el “Ranchón del Pelú”, una rústica instalación que acoge al caminante antes de emprender el ascenso hacia las márgenes del río Jatibonico del Norte.

san-jose-del-lagobandera_cubana_corazon

Anuncios

Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El Pelú de Mayajigua

  1. Gonzalez-Larramendi, Jorge (Aviation) dijo:

    wow!!

  2. Gardenia dijo:

    Interesante relato me ha gustado y no lo conocía

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s