Carilda Oliver

Estimado lector que rozas una vez más la suave y policromada Pluma del Tocororo:

En el momento de escribir estas líneas (10-10-2018) debo dejar constancia de dos hechos que me conmueven y me afectan:

  • Mi total solidaridad y mi sentimiento por la terrible desgracia que se cierne sobre la Isla de Mallorca, en el Levante español que por las inundaciones y trombas de agua deja ya 10 muertos y 3 desaparecidos especialmente en la localidad de Sant Llorenç y otros puntos de esa isla tan querida.
  • Mi felicitación a todos los cubanos que hoy conmemoran el Día Internacional de la Liberación de los esclavos.

Carilda Oliver Labra es una de las máximas exponentes de la literatura cubana. Nació en la ciudad de Matanzas el 6 de julio de 1922. La muerte de la poetisa matancera ocurrió a los 96 años, en su casa de la calle Terry (Matanzas) el 29 de agosto de 2018.

Su primer libro, Preludio Lírico, fue publicado en Matanzas en 1943. Aunque apenas se insinuó la personalidad que poco tiempo después definiría toda su obra, este poemario representa el primer contacto de la poetisa con su pueblo. Ingresó en la Peña Literaria de Matanzas, en la que llegó a ocupar diversos cargos, entre otros el de Presidenta.

Después de obtener el segundo lugar en el Concurso Internacional de Poesía organizado por la National Broadcasting Company de Nueva York, publicó en 1949 Al sur de mi garganta, al mismo tiempo que trabajó en la biblioteca Gener y del Monte y fue declarada hija eminente de Matanzas. En ese mismo año ganó la Flor Natural en los Juegos Florales de Cárdenas, Concurso Nacional promovido por el Ministerio de Educación en homenaje al centenario de la bandera cubana.

Su Canto a la bandera resultó el mejor entre ochenta participantes y posteriormente fue publicado, en forma de plegable por Ediciones Matanzas. En 1950 obtuvo el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación por su libro Al sur de mi garganta. En 1951 recibió el Premio Nacional del Certamen Hispanoamericano, convocado por el Ateneo Americano de Washington, para celebrar el tricentenario de Sor Juana Inés de la Cruz, y el accésit al Premio Nacional Hernández Catá, por su cuento La modelo. En esa misma temporada terminó sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas de Matanzas que la acreditaron como profesora de dibujo, pintura y escultura.

Hacia 1952 apareció en la antología Cincuenta años de poesía cubana, preparada por Cintio Vitier. Así fue como su arduo trabajo literario y su vinculación con el mundo de las artes fue dando frutos y reconocimientos. En ese año contrajo nupcias con el abogado y poeta Hugo Ania Mercier, de quien se divorciaría en 1955.

Entre 1953 y 1959 hubo varios hechos significativos en la vida y la obra de la autora: Se entrevistó con Gabriela Mistral en casa de Dulce María Loynaz apareciendo incluida en Las mejores poesías de amor cubanas, publicada por la Editorial Laurel, de Barcelona. Organizó el Primer Festival de la Décima, en el Teatro Sauto. Publicó en su ciudad el Canto a Matanzas. Trabajó en el diario El imparcial, encargándose de la sección “El poema del sábado”. Ocupó el cargo de Directora de Cultura del municipio de Matanzas. También escribió y envió a la Sierra Maestra el poema Canto a Fidel. Al triunfo de la Revolución en 1959, ya Carilda se había consolidado como una de las poetisas cubanas más prominentes.

De 1959 a 1979 tuvo una intensa labor como profesora de inglés en las escuelas de su natal Matanzas, así como en la ciudad de Cárdenas, ligando a su amor por el magisterio su pasión por la poesía. Algo a destacar fue su participación en la campaña de alfabetización. Publicó en La Habana Antología de versos de amor a la vez que José Sanjurjo la incluyó en Poetas: poemas sociales, humanos y eternos y en Poesía cubana contemporánea lo hace Humberto López Morales, ambos publicados en España. Después se casó en segundas nupcias con el tenor Félix Pons Cuesta.

En 1978 colaboró en la compilación Poetas de Matanzas, junto con Lina García-Oña y Luis Lorente. En ese mismo año el escritor Roberto Cazorla fundó en “El gallo de oro”, antiguo restaurante “Chicote” de Madrid la Tertulia Poética Carilda Oliver Labra que aglutina escritores de habla hispana y honra en sus boletines y actas la obra de la poetisa.

Durante el período de su vida que transcurre de 1980 a 2012 fue honrada por los homenajes a su obra en distintas latitudes, así como su participación en diferentes eventos nacionales e internacionales. Enviudó de su segundo esposo en 1980 y le fue otorgada la Distinción por la Cultura Nacional, el Premio Nacional de Literatura de Cuba (1997) y Premio Hispanoamericano José Vasconcelos y le dedicaron la XIII Feria Internacional del Libro de Cuba (2004).

Recibió en dos ocasiones el Premio Maestra de Juventudes, que otorga la Asociación Hermanos Saíz. Contrajo de nuevo matrimonio con el poeta Raidel Hernández Fernández en 1991. Se publicaron y reeditaron la mayoría de sus libros. Se realizó un Coloquio Internacional sobre su obra en la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”.

Fue jurado del Premio Casa de las Américas, “Julián del Casal”, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), del Concurso Hispanoamericano de Poesía en la Feria Popular organizado en Madrid por el grupo Prometeo y en muchos más. Representó a su país en eventos literarios organizados en Venezuela, España y Bulgaria. Desde 1980, en Madrid, la Tertulia Poética que lleva su nombre convoca anualmente a un Premio Internacional de Poesía. Los poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, ruso, búlgaro, rumano y vietnamita.

Uno de los más conocidos es:

Me desordeno, amor, me desordeno

 Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mala promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

Canto a Fidel

No voy a nombrar a Oriente,

no voy a nombrar la Sierra,

no voy a nombrar la guerra

—penosa luz diferente—,

no voy a nombrar la frente,

la frente sin un cordel,

la frente para el laurel,

la frente de plomo y uvas,

voy a nombrar toda Cuba,

voy a nombrar a Fidel.

(…)

Gracias por tu dignidad,

gracias por tu rifle fiel,

por tu pluma y tu papel,

por tu ingle de varón.

Gracias por tu corazón.

¡Gracias por todo, Fidel!

Descanse en paz, Carilda Oliver. Que la tierra te sea leve.

 

Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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4 respuestas a Carilda Oliver

  1. IDania dijo:

    Querido paisano!!
    No sé q escribir! No se q decir! Siempre me dejas “espantada” y boquiabierta con tus entradas!
    Si, me gusto mucho el poema a Fidel! Sé a estoy abriendo la puerta a polémicas d todo tipo, pero sabes q al igual q tu, soy una “libre pensante o pensadora” y creo firmemente en la libertad de expresión. Siempre y cuando nos demos cuenta q nuestros derechis terminan justo donde comienzan los serechos del prójimo!!
    Ayuy, no sabes lo q me voy a reir!!
    Un fuerte abrazo!!

  2. Ondina Garcia dijo:

    Bravo por ti que tanto amas mi tierra , siento una tremenda admiracion por la labor que desempeñas
    un abrazo fuerte y guerrillero

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