Hijas de Galicia

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

El Hospital Hijas de Galicia, llamado hoy Materno Infantil Diez de Octubre, es una institución que tiene una historia interesante: En sus inicios surgió como una fraternidad para asistir a aquellas mujeres que ejercían la prostitución. Éstas, por razones obvias, no podían acceder a hospitales o clínicas habaneras, y por lo general fallecían de enfermedades como la sífilis.

Según los historiadores, un número superior a 60.000 conformaron el grueso de la emigración de mujeres gallegas a Cuba desde finales del siglo XIX a principios del XX. Por lo regular, estas mujeres llegaron solas o como madres solteras y en un estado de vulnerabilidad económica acentuado por el analfabetismo y de ahí que labores como el servicio doméstico o la prostitución, fueran sus principales actividades laborales.

Hace más de 90 años los gallegos fuimos pioneros en lo que a emigración se refiere. Nuestras fotos despidiendo a familiares que iban a “hacer las Américas” en los puertos de A Coruña y Vigo han dado la vuelta al mundo. De allá nos llegaban noticias de gemigrantesrandes fortunas conseguidas a fuerza de trabajo duro y que eran la recompensa a un gran esfuerzo pero ¿qué era de las mujeres emigrantes? ¿Las había? ¿A qué se dedicaban?…

De la misma manera que miles de mujeres llegan hoy en día hasta España procedentes de sus países de origen, creyendo hacer un viaje desde el mundo de la miseria y la precariedad para por fin obtener una recompensa al trabajo que realizarán al cruzar nuestras fronteras, durante los años de emigración gallega y posteriores a la instauración de la República en España, muchas gallegas también se embarcaron hacia América. Como cifra orientativa, en los registros oficiales figuran en los puertos gallegos un total de 601 embarcos de mujeres entre los meses de marzo, abril y mayo de 1915. Pero sorprendentemente el 9 de abril de ese mismo año aparece una regulación especial del Consejo Superior de Emigración para todas las buscadores de su sueño americano. Dirigida al inspector de emigración de Vigo decía lo siguiente: “Que hasta nueva orden, resuelva y permita el embarque, según crea procedente y bajo su responsabilidad”… detrás de esta advertencia se oficializaba la voz de alarma: al llegar a sus destinos muchas de estas mujeres eran captadas por intermediarios de inmigrantes que haciéndose pasar por novios o familiares las obligaban a prostituirse.

Un grupo de estas gallegas decidieron unirse y constituir una organización que las ayudara desde todos los ámbitos. Así, el 12 de junio de 1912, nació Solidaridad Pontevedresa, que cinco años más tarde, cambió su nombre por Hijas de Galicia, y la clínica fundada tomó ese mismo nombre. Por ese entonces, el Centro Gallego en La Habana encubrió su existencia e intentó ahogarlas como figura pública.

El aislamiento dado a la hermandad terminó en 1919 y la misma continuó con su trabajo de apoyo económico, moral y espiritual a las gallegas y su descendencia. De acuerdo con las actas de la asociación, guardadas cuidadosamente en el propio hospital, hasta el año 1956 la institución acogió unas 36.000 mujeres, niños y niñas.

También se dice en la documentación que el hospital disponía de cinco quirófanos, diez salas para la hospitalización, 39 médicos conformaban su plantilla, y como promedio, se internaban 206 pacientes por día en una institución de ocho pisos.  Para 1957, Hijas de Galicia contó con un presupuesto superior a los 968.000 pesos. En esta cifra se incluían los gastos del hospital y del balneario que la organización, tenía para sus asociados en Marianao.

La feminista cubana Hortensia Lamar denunciaba este hecho en unas conferencias de 1925: “La española que viene honrada a trabajar, a reunir mucho dinero para mandar a su aldea. Muchas en la travesía sucumben, las demás aquí, donde las sociedades regionales no les dan protección alguna. La mayoría es explotada por los propios paisanos, los eternos primos protectores, o el novio que nunca falta, y que generalmente las seduce y abandona luego, y así, de peldaño en peldaño va rodando a la abyecta esclavitud de donde no vuelve a salir”.

Ante tal cantidad de despropósitos acabará surgiendo la voz de una institución regional fundada el 16 de junio 1912 y denominada “Solidaridad Pontevedresa”.
La institución además de denunciar la situación de sus paisanas en la emigración, se propondrá ayudarlas, frente a la pasividad de otras instituciones del momento. Para ello en una sesión del 11 de Enero de 1914, el nuevo presidente Jesús Rodríguez Bautista, decide reformar el Reglamento de esta Sociedad con el fin de construir un sanatorio para la comunidad gallega. Así surgirá el proyecto con el que se crearía en 1917 a la Institución “Hijas de Galicia”. Así en la Junta General del 18 de Enero la Asociación Solidaridad Pontevedresa decide constituirse por unanimidad en la Sociedad “Hijas de Galicia”, Sociedad Sanitaria y de Auxilio Mutuo.

La institución benéfica se encargaría desde entonces de prestar atención a las necesidades físicas, económicas y morales de aquellas gallegas que así lo requirieran.
Además de ello la institución se convertirá en una abanderada de la lucha por los derechos de estas mujeres y a partir de 1924 entre sus objetivos y peticiones estaría la de conseguir para las emigradas gallegas un mejor trato por parte incluso de las autoridades cubanas en el momento de entrar en el país. Será además en ese mismo año cuando se planifique la compra de unos terrenos en Luyano para la construcción del Hospital “Concepción Arenal” de las Hijas de Galicia. El servicio médico se extendería desde ese momento a diversas zonas de La Habana y así en 1926 las “Hijas de Galicia” tendrían ya delegaciones en otras provincias.

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De esta manera “Hijas de Galicia” acabaría convirtiéndose en la mayor asociación del mundo de emigradas gallegas y sus descendientes, con una cifra que en el año 1960 sobrepasaba los 58.000 mujeres. Su ubicación convirtió al barrio Luyanó de la Habana en la Nueva Galicia.

Si los libros de historia sirven de algo es para la reflexión sobre el presente, afirma el historiador cubano Julio César González Pagés, autor del libro Emigración de mujeres gallegas a Cuba: Las Hijas de Galicia”.

”La historia continúa, las emigraciones continúan, España no emite sino recibe la emigración y las emigrantes de ahora son tratadas del mismo modo que las gallegas que entonces llegaban a Cuba, sostiene González Pagés.

”No tenemos que ser complacientes. Desde mis tiempos de estudiante (en la Universidad de La Habana) me preocupó que la historia nacional fuera muy masculina, muy blanca, muy citadina, añade el investigador, nacido en 1965 en la capital cubana.

Feminista convencido y autor de varios estudios de género, González Pagés coordina la sección Debates de Género del portal CubaLiteraria y un foro sobre masculinidad y diversidad, organizado por el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba.

Para la periodista Isabel Moya, directora de la revista cubana Mujeres, el libro sobre Hijas de Galicia está lejos de ser una narración edulcorada. Es una historia desgarradora, que algunos todavía hoy se niegan a ver.

Vidas reales que muchas mujeres no contaban en las cartas a sus familiares y que el Centro Gallego, desde su posición de poder en La Habana de entonces, ocultó siempre porque era la cara fea, lo que deshonraba a la comunidad de inmigrantes españoles.

”Si algo hizo el Centro Gallego fue boicotear Hijas de Galicia, que estuvo a punto de quebrar desde 1912 hasta 1919, recuerda González Pagés.

La asociación surgió como una hermandad alrededor de la prostitución. La idea era dar asistencia a muchas de aquellas mujeres que no eran recibidas en los hospitales y morían de sífilis en casas de recogidas”, cuenta.

La casualidad o el destino, como se quiera llamar, puso a González Pagés ante la investigación que consumió más de 10 años de su vida.

Eran los primeros años de la década del 90. El historiador trabajaba en una oficina del Gran Teatro de La Habana, antiguo Centro Gallego, a donde habían ido a parar un grupo de libros viejos que incluían actas de Hijas de Galicia.

Y por aquellos mismos días, en medio de una severa crisis económica, los pasillos de la institución eran utilizados para repartir donaciones de ayuda económica a los integrantes de la comunidad gallega de Cuba.

”Eran mujeres de 70 u 80 años que se pasaban horas sentadas o paradas en las escaleras esperando su turno. Yo tenía una gran oficina llena de asientos y, aburrida, las invitaba a pasar y sentarse. De allí salieron 120 entrevistas”, cuenta.

Lo más difícil fue encontrar las actas originales de la asociación.. González Pagés las buscó en los archivos cubanos y gallegos y terminó encontrándolas en el hospital Hijas de Galicia, donde habían sido cuidadosamente guardadas durante décadas.

En su búsqueda, el historiador entrevistó a la hija de la gallega que sirviera de modelo a la escultura de una mujer embarazada que se levanta en la entrada del hospital y que a lo largo del tiempo ha sido venerada como una virgen por muchos pacientes.

También llegó al barrio gallego de La Habana, un sitio apenas conocido por los habitantes de la capital de Cuba en el municipio de Diez de Octubre, y que, según González Pagés, amerita una labor de rescate y reconocimiento. La historia oculta en la isla también permaneció así en España hasta el pasado año.

”Mi desconcierto fue total al comprobar que apenas se tenían conocimiento de estos hechos y apenas había estudios e investigaciones de esta historia, dijo el profesor español de historia de la música Roberto Relova Quinteiro.

Relova Quinteiro contribuyó de manera definitiva para lograr la publicación del libro en España, con el patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Vigo, Galicia, y el pasado mes de agosto viajó a Cuba para entregar una donación de ejemplares a varias bibliotecas.

”Emigración de mujeres gallegas a Cuba: Las Hijas de Galicia, que aún no ha sido publicado en la isla caribeña, pronto podría tener una segunda parte.

”Cuando estuve para la presentación del libro en Galicia, el año pasado, se me acercó mucha gente para entregarme cartas que enviaron gallegas radicadas en Cuba a la familia que habían dejado allá. Esa podría ser otra historia, afirma González Pagés.

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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Una respuesta a Hijas de Galicia

  1. Carlos Manuel Pazo Torrado dijo:

    Estimado EDU.Me satisface leer sus articulos y gusto mucho Hijas de Galicias, asi como el que hace referencia a su viaje numero 13 a Cuba que aprovecho para invitarlo a La Flor de Alta Habana con el cariño qu se siente por un familar.
    Lo esperamos.

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