No queremos chaperonas

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:
Escucho música de Cuba con mucha frecuencia y ya voy conociendo poco a poco algunos de sus músicos universales. Hoy por la tarde me llamó mucho la atención una canción del cantante Juan González Sosa (más conocido como Nelo Sosa). Se titula “No queremos chaperonas”.

Ni conocía al músico ni sabía lo que quería decir “chaperona” y esto me dio pie en esta tarde de domingo para que mojando la pluma del guatiní en el tintero virtual del blog, escribiera estos comentarios.
Nelo Sosa fue un excelente cantante nacido en Guanabacoa, Cuba el 27 de Mayo de 1921.
Se incorporó desde muy joven a la Orquesta Habana Casino ingresando en 1943 al Conjunto Casino donde cantó Bendita Imagen que fue uno de sus primeros boleros.
En 1944 se fue de gira con el Conjunto Casino a México pero a causa de un terremoto, Sosa regresa a Cuba aterrorizado dejando al conjunto sin voz principal. Permaneció en el nelo sosaConjunto Casino hasta 1946.
También viajó a Venezuela donde el Conjunto tuvo un éxito rotundo, tanto, que el empresario quiso no sólo prorrogarle el contrato sino que además le pagaría el doble de lo inicialmente acordado, pero Nelo se negó por que argumentó que le hacía mucha falta su familia y quería regresar.
En 1953 siguió con las grabaciones, pero años más tarde el conjunto tuvo problemas por lo que Sosa empezó a trabajar en el Hotel Capri.
Posteriormente se trasladó a Los Estados Unidos, país donde no pudo vivir de la música hasta el extremo que vivió de la caridad, diabético y fracasado. Allí falleció el 2 de Junio de 2001.

Pero ¿qué es una chaperona? La palabra era de uso común en Cuba y otros países del Caribe y Sudamérica. Aquí en España, no se usa o se considera un arcaísmo aunque existen sinónimos para ella: “mujer de edad que acompañaba a ciertas señoritas cuando salían a la calle a pasear o a sus quehaceres”. Aquí utilizamos el término equivalente de “carabina”. Y es que en Cuba le llamaban chaperona a cualquier persona que “sapiara” a una parejita de novios.
Desde tiempos antiguos se ha usado la palabra “chaperón o chaperona” para nombrar a la persona que acompañaba a una pareja de novios a fin de evitar que llegaran a cometer un “exceso erótico”. Por ello, una chaperona resultaba alguien indeseable.
Poner una chaperona a cuidar los enamorados fue una costumbre occidental que duró hasta más de la mitad del siglo XX en muchísimos países, incluida Cuba. Quizá podamos considerar en la actualidad esas señoras que se sientan en la puerta de los servicios pidiendo una moneda y vigilando que no se cuele nadie con intereses dudosos donde no le corresponde.
La palabra parece derivar del francés chaperon, que significa “capucha”, una especie de sombrero. Recordemos a Caperucita Roja (Le petit Chaperon Rouge).
El término aparece también en el arte de la cetrería, donde a las aves de presa, halcones y otras rapaces se les ponía una capucha de cuero sobre la cabeza para evitar el deseo de salir volando antes de tiempo y que estuvieran tranquilas sin ver nada.
Así que para salir con la novia a bailar, al cine o de paseo había que llevar la rémora de la chaperona y no solamente eso sino que también había que pagarle la entrada en el baile y si el muchacho se arrimaba demasiado a su novia, entonces la señora interveníaa con decisión y los separaba. Un beso en su presencia era imposible, sólo si se lo permitía, los enamorados podían sentir el calor de sus manos un poco. Las señoritas tenían que ir con carabina hasta a la iglesia.
La cosa viene de antiguo porque anteriormente había las “dueñas” que solían ser mujeres viudas que para autoridad y guarda de las demás criadas y jovencitas había siempre en las casas principales vigilando sin cesar. Eran señoras de compañía que iban con las parejas para que no estuvieran nunca solos.joven y su dueña murillo
El famoso pintor Bartolomé Murillo (Siglo XVII) pintó un precioso óleo sobre lienzo que puede verse en la Alte Pinakothek de Munich  titulado “Mujeres en la ventana” o “Joven y su dueña”.

En algunos lugares se les llamaba carabina o velón y siempre era un adulto que acompañaba o supervisaba a uno o más jóvenes con la intención de prevenir interacciones sexuales o sociales inapropiadas así como también para prevenir conductas ilegales como beber en exceso o usar drogas. El chaperón generalmente ha de rendir cuentas a una tercera persona, generalmente los padres de la persona acompañada.

En la actualidad el término chaperón el término es usado actualmente para referirse a parientes o profesores que supervisan a alumnos en los colegios o las escuelas de danza.
El término “sujeta velas” o “aguanta velas” es diferente. Cuando una chica se siente tímida para ir sola con su novio o pareja, llama a una buena amiga para que vaya con ellos. Así se siente más segura. Esa tercera persona no va a intervenir pero se sentirá incómoda de presenciar cualquier escena amorosa que se produzca. Es una “sujeta velas”.

Resumiendo: NO QUEREMOS CHAPERONAS.
Un saludo cordial.

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Acerca de almejeiras

Me gusta Cuba y por eso hago este blog.
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