Hijas de Galicia

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo:

El Hospital Hijas de Galicia, llamado hoy Materno Infantil Diez de Octubre, es una institución que tiene una historia interesante: En sus inicios surgió como una fraternidad para asistir a aquellas mujeres que ejercían la prostitución. Éstas, por razones obvias, no podían acceder a hospitales o clínicas habaneras, y por lo general fallecían de enfermedades como la sífilis.

Según los historiadores, un número superior a 60.000 conformaron el grueso de la emigración de mujeres gallegas a Cuba desde finales del siglo XIX a principios del XX. Por lo regular, estas mujeres llegaron solas o como madres solteras y en un estado de vulnerabilidad económica acentuado por el analfabetismo y de ahí que labores como el servicio doméstico o la prostitución, fueran sus principales actividades laborales.

Hace más de 90 años los gallegos fuimos pioneros en lo que a emigración se refiere. Nuestras fotos despidiendo a familiares que iban a “hacer las Américas” en los puertos de A Coruña y Vigo han dado la vuelta al mundo. De allá nos llegaban noticias de gemigrantesrandes fortunas conseguidas a fuerza de trabajo duro y que eran la recompensa a un gran esfuerzo pero ¿qué era de las mujeres emigrantes? ¿Las había? ¿A qué se dedicaban?…

De la misma manera que miles de mujeres llegan hoy en día hasta España procedentes de sus países de origen, creyendo hacer un viaje desde el mundo de la miseria y la precariedad para por fin obtener una recompensa al trabajo que realizarán al cruzar nuestras fronteras, durante los años de emigración gallega y posteriores a la instauración de la República en España, muchas gallegas también se embarcaron hacia América. Como cifra orientativa, en los registros oficiales figuran en los puertos gallegos un total de 601 embarcos de mujeres entre los meses de marzo, abril y mayo de 1915. Pero sorprendentemente el 9 de abril de ese mismo año aparece una regulación especial del Consejo Superior de Emigración para todas las buscadores de su sueño americano. Dirigida al inspector de emigración de Vigo decía lo siguiente: “Que hasta nueva orden, resuelva y permita el embarque, según crea procedente y bajo su responsabilidad”… detrás de esta advertencia se oficializaba la voz de alarma: al llegar a sus destinos muchas de estas mujeres eran captadas por intermediarios de inmigrantes que haciéndose pasar por novios o familiares las obligaban a prostituirse.

Un grupo de estas gallegas decidieron unirse y constituir una organización que las ayudara desde todos los ámbitos. Así, el 12 de junio de 1912, nació Solidaridad Pontevedresa, que cinco años más tarde, cambió su nombre por Hijas de Galicia, y la clínica fundada tomó ese mismo nombre. Por ese entonces, el Centro Gallego en La Habana encubrió su existencia e intentó ahogarlas como figura pública.

El aislamiento dado a la hermandad terminó en 1919 y la misma continuó con su trabajo de apoyo económico, moral y espiritual a las gallegas y su descendencia. De acuerdo con las actas de la asociación, guardadas cuidadosamente en el propio hospital, hasta el año 1956 la institución acogió unas 36.000 mujeres, niños y niñas.

También se dice en la documentación que el hospital disponía de cinco quirófanos, diez salas para la hospitalización, 39 médicos conformaban su plantilla, y como promedio, se internaban 206 pacientes por día en una institución de ocho pisos.  Para 1957, Hijas de Galicia contó con un presupuesto superior a los 968.000 pesos. En esta cifra se incluían los gastos del hospital y del balneario que la organización, tenía para sus asociados en Marianao.

La feminista cubana Hortensia Lamar denunciaba este hecho en unas conferencias de 1925: “La española que viene honrada a trabajar, a reunir mucho dinero para mandar a su aldea. Muchas en la travesía sucumben, las demás aquí, donde las sociedades regionales no les dan protección alguna. La mayoría es explotada por los propios paisanos, los eternos primos protectores, o el novio que nunca falta, y que generalmente las seduce y abandona luego, y así, de peldaño en peldaño va rodando a la abyecta esclavitud de donde no vuelve a salir”.

Ante tal cantidad de despropósitos acabará surgiendo la voz de una institución regional fundada el 16 de junio 1912 y denominada “Solidaridad Pontevedresa”.
La institución además de denunciar la situación de sus paisanas en la emigración, se propondrá ayudarlas, frente a la pasividad de otras instituciones del momento. Para ello en una sesión del 11 de Enero de 1914, el nuevo presidente Jesús Rodríguez Bautista, decide reformar el Reglamento de esta Sociedad con el fin de construir un sanatorio para la comunidad gallega. Así surgirá el proyecto con el que se crearía en 1917 a la Institución “Hijas de Galicia”. Así en la Junta General del 18 de Enero la Asociación Solidaridad Pontevedresa decide constituirse por unanimidad en la Sociedad “Hijas de Galicia”, Sociedad Sanitaria y de Auxilio Mutuo.

La institución benéfica se encargaría desde entonces de prestar atención a las necesidades físicas, económicas y morales de aquellas gallegas que así lo requirieran.
Además de ello la institución se convertirá en una abanderada de la lucha por los derechos de estas mujeres y a partir de 1924 entre sus objetivos y peticiones estaría la de conseguir para las emigradas gallegas un mejor trato por parte incluso de las autoridades cubanas en el momento de entrar en el país. Será además en ese mismo año cuando se planifique la compra de unos terrenos en Luyano para la construcción del Hospital “Concepción Arenal” de las Hijas de Galicia. El servicio médico se extendería desde ese momento a diversas zonas de La Habana y así en 1926 las “Hijas de Galicia” tendrían ya delegaciones en otras provincias.

hijas-galicia

De esta manera “Hijas de Galicia” acabaría convirtiéndose en la mayor asociación del mundo de emigradas gallegas y sus descendientes, con una cifra que en el año 1960 sobrepasaba los 58.000 mujeres. Su ubicación convirtió al barrio Luyanó de la Habana en la Nueva Galicia.

Si los libros de historia sirven de algo es para la reflexión sobre el presente, afirma el historiador cubano Julio César González Pagés, autor del libro Emigración de mujeres gallegas a Cuba: Las Hijas de Galicia”.

”La historia continúa, las emigraciones continúan, España no emite sino recibe la emigración y las emigrantes de ahora son tratadas del mismo modo que las gallegas que entonces llegaban a Cuba, sostiene González Pagés.

”No tenemos que ser complacientes. Desde mis tiempos de estudiante (en la Universidad de La Habana) me preocupó que la historia nacional fuera muy masculina, muy blanca, muy citadina, añade el investigador, nacido en 1965 en la capital cubana.

Feminista convencido y autor de varios estudios de género, González Pagés coordina la sección Debates de Género del portal CubaLiteraria y un foro sobre masculinidad y diversidad, organizado por el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba.

Para la periodista Isabel Moya, directora de la revista cubana Mujeres, el libro sobre Hijas de Galicia está lejos de ser una narración edulcorada. Es una historia desgarradora, que algunos todavía hoy se niegan a ver.

Vidas reales que muchas mujeres no contaban en las cartas a sus familiares y que el Centro Gallego, desde su posición de poder en La Habana de entonces, ocultó siempre porque era la cara fea, lo que deshonraba a la comunidad de inmigrantes españoles.

”Si algo hizo el Centro Gallego fue boicotear Hijas de Galicia, que estuvo a punto de quebrar desde 1912 hasta 1919, recuerda González Pagés.

La asociación surgió como una hermandad alrededor de la prostitución. La idea era dar asistencia a muchas de aquellas mujeres que no eran recibidas en los hospitales y morían de sífilis en casas de recogidas”, cuenta.

La casualidad o el destino, como se quiera llamar, puso a González Pagés ante la investigación que consumió más de 10 años de su vida.

Eran los primeros años de la década del 90. El historiador trabajaba en una oficina del Gran Teatro de La Habana, antiguo Centro Gallego, a donde habían ido a parar un grupo de libros viejos que incluían actas de Hijas de Galicia.

Y por aquellos mismos días, en medio de una severa crisis económica, los pasillos de la institución eran utilizados para repartir donaciones de ayuda económica a los integrantes de la comunidad gallega de Cuba.

”Eran mujeres de 70 u 80 años que se pasaban horas sentadas o paradas en las escaleras esperando su turno. Yo tenía una gran oficina llena de asientos y, aburrida, las invitaba a pasar y sentarse. De allí salieron 120 entrevistas”, cuenta.

Lo más difícil fue encontrar las actas originales de la asociación.. González Pagés las buscó en los archivos cubanos y gallegos y terminó encontrándolas en el hospital Hijas de Galicia, donde habían sido cuidadosamente guardadas durante décadas.

En su búsqueda, el historiador entrevistó a la hija de la gallega que sirviera de modelo a la escultura de una mujer embarazada que se levanta en la entrada del hospital y que a lo largo del tiempo ha sido venerada como una virgen por muchos pacientes.

También llegó al barrio gallego de La Habana, un sitio apenas conocido por los habitantes de la capital de Cuba en el municipio de Diez de Octubre, y que, según González Pagés, amerita una labor de rescate y reconocimiento. La historia oculta en la isla también permaneció así en España hasta el pasado año.

”Mi desconcierto fue total al comprobar que apenas se tenían conocimiento de estos hechos y apenas había estudios e investigaciones de esta historia, dijo el profesor español de historia de la música Roberto Relova Quinteiro.

Relova Quinteiro contribuyó de manera definitiva para lograr la publicación del libro en España, con el patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Vigo, Galicia, y el pasado mes de agosto viajó a Cuba para entregar una donación de ejemplares a varias bibliotecas.

”Emigración de mujeres gallegas a Cuba: Las Hijas de Galicia, que aún no ha sido publicado en la isla caribeña, pronto podría tener una segunda parte.

”Cuando estuve para la presentación del libro en Galicia, el año pasado, se me acercó mucha gente para entregarme cartas que enviaron gallegas radicadas en Cuba a la familia que habían dejado allá. Esa podría ser otra historia, afirma González Pagés.

recibo

 

 

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Calle Tacón: adoquinado de madera

Estimado lector que rozas la suave y policromada Pluma del Tocororo:

La Habana es una de las ciudades más bonitas del mundo. Y en La Habana Vieja está una calle muy particular que va desde la Plaza de Armas hasta la calle Cuba. Estamos hablando de la antigua calle Tacón que aunque es pequeña, se destaca por un detalle curioso: Es la única de toda América Latina que tiene adoquines de madera y por eso es precisamente conocida como “la calle de madera

Su historia se remonta a la época colonial de la Isla y al propio surgimiento del Palacio de los Capitanes Generales, uno de los mayores exponentes del barroco en el país, construido entre 1776 y 1792. El edificio acogió nada menos que a 65 gobernadores durante el periodo de dominación española y más tarde sirvió de sede a varias dependencias estatales y particulares, hasta convertirse en el Museo de la Ciudad. Resulta que este hecho contribuyó a su singularidad y popularidad.1

Tacón es una de esas calles que ha sobrevivido al tiempo y que se creó casi con La Habana misma, con su desarrollo y expansión. Se halla dentro de la antigua ciudad de intramuros, cuando una gran muralla protegía a la Villa de San Cristóbal de La Habana del continuo asedio de corsarios y piratas.

En aquella época las calles estaban muy mal pavimentadas. Inicialmente se colocaban piedras redondas conocidas como “chinas pelonas”, pero éstas provocaban un gran ruido cuando pasaban los carruajes con sus llantas de hierro. El reflejo de la situación queda recogido en un informe del año 1821, emitido por el Ayuntamiento de La Habana:

“Resulta que las chinas pelonas desacreditan la cultura de esta hermosa capital, la hace estrepitosa e insufrible al uso del inmenso número de carruajes, nadie goza del sosiego en las calles y casas, forma una atmósfera ardiente e insalubre.”

Las chinas pelonas fueron sustituidas por lajas que se rellenaban con tierra, pero no constituían una solución definitiva pues los aguaceros arruinaban las calles, dejando huecos o montones de piedras que hacían imposible la circulación. Además, muchos escombros eran arrastrados hacia la bahía y afectaban considerablemente su calado. Así fue como, comenzaron a considerarse otras opciones de pavimentación más modernas y eficaces.

Don Miguel Tacón y Rosique fue Capitán General de la Isla entre 1834 y 1838 y bajo su mandato se construyeron varias obras públicas de gran importancia para La Habana, de las cuales algunas subsisten en la actualidad. En su honor, en 1840 la calle de referencia, al igual que un teatro, un paseo y otras obras, pasaron a llamarse Tacón.

Por su cargo, como es lógico, Don Miguel residía en el Palacio de los Capitanes Generales, en una de las más céntricas zonas de la Villa de San Cristóbal de La Habana por las que era habitual la afluencia de personas. En 1834, con el objetivo de mejorar la portada principal de la Casa de Gobierno, encargó la construcción de la calle al ingeniero Don Manuel Pastor, quien creó corredores de madera. Hizo lo propio en Mercaderes, O’Reilly y Obispo, cubriendo toda la manzana. Para 1841, el ingeniero Evaristo Carrillo probó allí los famosos adoquines de madera.2

Mientras unos afirman que la madera era para dar respetuosidad y gravedad, otros aseguran que el Capitán General no toleraba el lodazal que se formaba frente a su palacio. Los más suspicaces, por su parte, afirmaban que Tacón mandó hacer las obras para tener un poco de tranquilidad, silencio y cuidar las siestas de su mujer, constantemente interrumpidas por el paso de los coches de caballos que circulaban a todas horas sobre las piedras y de paso evitaba que ella se interesase por lo que sucedía en las inmediaciones.

Sea cual fuere la realidad, lo cierto es que adoquinar la calle con madera fue uno de los primeros ensayos con el propósito de pavimentar las principales arterias de la ciudad de un modo efectivo, que ayudara a eliminar su insalubridad fangosa y acústica. Lamentablemente, el elevado costo del material y el poco tiempo de vida útil que se obtenía hicieron inviable el proyecto.

Redescubrimiento de la calle Tacón

Nadie sabe con precisión desde cuándo, pero la singular obra de Tacón quedó sepultada por mucho tiempo. En la década de 1980, cuando la Oficina del Historiador de la Ciudad inició las labores intensivas de restauración, se redescubrió la calle de madera bajo varias capas de pavimento. Entonces decidieron reconstruirla, mantener su apariencia y mostrarla como ejemplo singular y único en su tipo de manera que hasta la actualidad, desde 1980 y de forma periódica, se realizaron acciones de rehabilitación a cargo de la dirección del Proyecto de Inversionistas de la Oficina del Historiador para rescatar de la humedad, y otros factores dañinos, a esta antigua joya.3

Hoy, la calle de madera acoge una rica dinámica cultural. En su envidiable posición entre el Palacio de los Capitanes Generales y la Plaza de Armas, es frecuente ver las actuaciones del grupo de teatro callejero “Gigantería Habana”, las retretas de la Banda Nacional de Conciertos y las presentaciones que suceden durante los Sábados del Libro. La calle, sólo abierta a la circulación peatonal, es ahora una maravilla:

Además del Museo de la Ciudad, acoge la Casa de Martín Aróstegui, donde se fundó el Colegio de Arquitectos de La Habana en 1916, al Museo de Arqueología, con sus colecciones cubanas y de otras regiones de América, al Parque Luz y Caballero, dedicado al ilustre educador cubano que tiene como centro una estatua en su honor, al Parque Arqueológico, con una muestra de piezas de artillería desde el siglo XVII y al Parque Infantil La Maestranza, donde los niños disfrutan incansablemente en sus ratos libres.

La singular calle Tacón se ha llamado de varias formas: Primero Roosevelt a inicios del siglo XX y Manuel Sanguily a partir de la época revolucionaria. En la actualidad sigue siendo Tacón, recordando los tiempos coloniales en que, por primera vez, fue de madera.

Pero ¿Quién fue el famoso Capitán General de la Isla Don Miguel Tacón y Rosique?

Militar y político español. Gobernador y Capitán General de Cuba (1834-1838). Realizó numerosas obras públicas, sobre todo en La Habana, pero su gobierno estuvo ensombrecido por sus actos despóticos y su fomento del comercio de esclavos. También inició las obras del ferrocarril.Tacón

Había nacido en Cartagena (España) en 1775, e inició su carrera militar en la Armada, combatiendo en la batalla de Trafalgar en 1805 y a los piratas berberiscos al año siguiente, siendo ascendido a teniente de navío. En 1810 abandonó la Armada para enrolarse en el Ejército de Tierra con el grado de teniente coronel. Fue destinado al virreinato de Nueva Granada con el cargo de gobernador de Popayán (en la actualidad, en Colombia).

Iniciada la emancipación de América Latina, su derrota ante las fuerzas independentistas en 1811 le obligó a refugiarse con los exiguos restos de su ejército en Lima, en el virreinato del Perú. Allí ascendió a mariscal de campo y permaneció hasta 1819, año en que regresó a España e informó, por orden del virrey Joaquín de la Pezuela, de la delicada situación política y militar peruana. Fue nombrado gobernador de la plaza de Málaga, cargo que desempeñó hasta 1823, cuando se le destinó a Sevilla. En 1834 obtuvo el ascenso a teniente general.

Miguel Tacón asumió la capitanía general de Cuba el 1 de junio de 1834, en sustitución de Mariano Ricafort Palacín y Abarca. La colonia estaba sumida en aquel momento en un notable desorden civil. Su gestión en la Isla se orientó al restablecimiento del orden y a la mejora de las infraestructuras, pero acompañadas de una férrea disciplina y de comportamientos inequívocamente autoritarios. La valoración de su gestión ha generado juicios encontrados que oscilan desde encendidos elogios hasta feroces críticas.

La Constitución de 1812 volvió a entrar en vigencia en 1836, siendo proclamada en la Isla por primera vez el 30 de septiembre de ese año por el gobernador de Santiago de Cuba Manuel Lorenzo. La nueva Constitución de 1837 establecía que Cuba, Puerto Rico y las Filipinas se regirían por leyes especiales, privándolas de representación en las Cortes de España y suprimiendo los ayuntamientos y diputaciones provinciales democráticamente electos, quedando gobernada directamente por la Corona a través del capitán general.

A lo largo de los cuatro años que estuvo al frente de la capitanía general, Tacón mejoró la capacidad y la disciplina del Ejército colonial, organizó la policía urbana y rural, restableció la autoridad de los tribunales de justicia y creó los cuerpos de serenos y bomberos. Asimismo, patrocinó las obras del ferrocarril cuyo primer tramo, inaugurado el 19 de noviembre de 1837, enlazó La Habana con Güines (primera línea férrea desplegada sobre el territorio bajo soberanía española) y la construcción del acueducto de Fernando VII para paliar las deficiencias en el suministro de agua en la capital.

Su política represiva recayó no sólo sobre la delincuencia común, sino también sobre la disidencia política. Así sucedería en 1836 al reprimir el levantamiento del general Manuel Lorenzo, gobernador de Santiago de Cuba, de manifiestas simpatías hacia la causa separatista.

En 1838 Tacón pidió el relevo y fue sustituido por Joaquín de Ezpeleta y Enrile el 16 de abril de ese año. Regresó en el mes de abril a España, donde publicó sus memorias. Fue designado como Duque de la Unión de Cuba y primer marqués de Bayamo. En la recta final de su vida política desempeñó el cargo de gobernador en las islas Baleares y accedió al Senado. Falleció en 1855, en Madrid.

4

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Guateque criollo

Estimado lector que rozas la suave y policromada pluma del Tocororo, ese que en el Oriente llaman Guatiní:

En esta ocasión, el tema es un poco delicado porque aunque el Tocororo me canta al oído, yo no soy cubano y con mucha facilidad puedo meter la pata. Si es así espero que me disculpes. En todo caso, puedes hacerlo en tus comentarios.

Parece ser que Fray Bartolomé las Casas (1484-1566) al hablar de los “bailes, danzas y cantares”, que observó en Cuba, se refiere a los “Guateques”, una danza no ceremonial en la que circulaban, entre los que bailaban y cantaban, fray-bartolome-de-las-casasotros indios, dándoles de beber.

Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557) dijo que los cantares y danzas se parecían a los de los labradores de España y tenían uno que los guiaba y cantaba sólo, y le respondían en coro el resto de los bailadores. Tal vez esta es la razón de que a las fiestas campesinas de cantos y bailes en Cuba se les llama popularmente “guateques”.

El compendio de expresiones que se transmiten de generación en generación, y dan lugar al desarrollo de nuevas tradiciones, en particular las fiestas organizadas por el campesino cubano hasta los años 50 de este siglo responden a la necesidad histórica del ser humano de tratar de explicarse e influir sobre los fenómenos de la naturaleza, los rituales que se ofrecían a los dioses para obtener buenas cosechas o que hubiera lluvia.

Son festividades de ambiente rural. En Cuba, responden en general, a un origen hispano y en especial canario, por su asentamiento en numerosos lugares donde se dedicaron a varios cultivos, especialmente al tabaco.
Los guateques, casi siempre organizadas por un grupo familiar, agrupan a los vecinos del lugar, a veces de sitios cercanos. Sus motivaciones suelen ser variadas, pues estas fiestas campesinas responden a una distinta gama de intereses que van desde la necesidad de diversión y entretenimiento hasta los de carácter laboral, conmemorativo, lucrativo, carnavalesco o religioso.guateque 2

La música campesina popular y tradicional sin excepción, constituye un amplio legado de varias generaciones que han quedado y prosigue en las nuevas. Debido a su profundo carácter tradicional, es la expresión musical que menos se ha visto afectada ante los cambios, en el sentido de que sus portadores poseen un arraigado sentido, aunque quizás se le considere por muchos jóvenes, música propiamente de campesinos y no todos sientan identificación con ella, es cierto que en su base se funda gran parte de la idiosincrasia del cubano.

Ahora se discute si la  música campesina es el verdadero folclore cubano y no la de origen africano a la que ahora se le ha dado ese título y que no tiene mucho que ver con la  verdadera cultura cubana.

El Guateque por tanto es una fiesta que se caracteriza por una reunión de familiares y vecinos, en la cual se relatan cuentos, (siempre hay algún guajiro cuentero exagerado y mentiroso, pero simpático, (como describió Onelio Jorge Cardoso en sus obras literarias) . Se participa en juegos de entretenimiento, se baila, se canta y se establece el singular diálogo de la controversia en la improvisación de versos acompañados de música, tan propia del campesinado cubano y también con características similares en otros países como Puerto Rico y Venezuela.

Estas fiestas se organizaron de forma espontánea desde los primeros asentamientos históricos de trabajadores de la tierra. Asistían todos los vecinos de un barrio, batey, sitiería o colonia, con la excepción de algunas regiones donde era muy fuerte la práctica de la segregación racial, aún para dichas fiestas, en estos casos, las familias blancas y negras de una misma zona realizaban sus guateques por separado.

La parranda campesina, es la diversión con alboroto y jarana de un grupo de personas que salen de noche tocando y cantando para divertirse. Esta es la celebración por excelencia de los moradores del campo cubano, donde las tonadas campesinas suenan al conjuro de instrumentos típicos como el tres, el laúd, el güiro y la guitarra.

Estas fiestas van acompañadas de danzas como el zapateo y las controversias donde un dúo de cantores siguen una improvisación que provoca la hilaridad de los reunidos.

El guateque  es la forma natural de reunirse un grupo de amigos o vecinos con motivo de una celebración que bien pudiera ser la terminación de una cosecha o un aniversario familiar. Es común ver un solista que utiliza la décima para su improvisación acompañado de bailadores con el típico zapateo, aunque éste ha venido sustituyéndose en estas fiestas por el son, que también tiene un origen cubano y es conocido ya internacionalmente.

El clásico convite del puerco asado en púa, tostones, yuca hervida con mojo, frijoles negros y arroz blanco, junto a la inseparable cerveza y el ron, o el saoco, que consiste en agua de coco con aguardiente, alegra el guateque hasta bien entrada la noche.

Las controversias han sido famosas en el ámbito nacional con cantores como Justo Vega y Adolfo Alfonso.

Por último, se asegura que un buen guateque no puede concebirse sin el toque de un buen café criollo que cierra con broche de oro una cena con música campesina en la campiña cubana.

El guateque es una de las tradiciones campesinas, de ascendencia española, y de mayor arraigo en los campos de Cuba . Es sinónimo de celebración pero de monte, su típico ambiente es a la sombra de las palmas, en el patio de cualquier casa a la cual todos están invitados. Los motivos para su celebración son diversos, desde una boda, el fin de la cosecha, el nacimiento de un niño, o aún sin que exista algún evento importante en la vida de quienes lo organizan. Basta escuchar las claves, el tres, el laúd, el güiro, o los coros a veces inmersos en una pícara controversia.

Los asistentes no se distinguen en edad, son personas sencillas de campo que han conservado de generación estas tradiciones: puntos guajiros, tonadas, sucu-sucu baile típico de una región oriental cubana, guajiras y  sones montunos.
Los momentos más esperados por sus asistentes a estas fiestas son el concurso del pie forzado en el cual los poetas a partir de una frase aportada por el público finalizan un verso. La controversia goza de gran popularidad que consiste en un duelo verbal en el que cada uno de los participantes se ridiculizan de manera jocosa y simpática. La décima es el momento de calma, es poesía que canta la vida del campesino, el amor, la tierra, la amistad, el desengaño, especialmente la décima criolla que acompaña al campesino cubano.

La guajira es de origen andaluz aunque se atribuye su paternidad al compositor Jorge Ankerman (La Habana 1877-1941) autor de “El arroyo que murmura”, aunque toda la música que acontece en los campos de Cuba se la conoce como guajira, también existe como género musical independiente y es muy similar a la criolla y al punto cubano; se distingue por su ritmo cadencioso, con estilo pegadizo e invitando siempre al baile.

Como toda fiesta cubana no podía faltar el banquete, y en rústicas mesas de madera y taburetes se podrá disfrutar de los diversos platos entre los que reina el puerco. Desde preparado como masas fritas, o de manera tradicional es decir “ahogado” en su propia grasa, aderezado con pimienta, naranja agria, comino, el puerco frito distingue esta celebración. Lo acompañan otros platos como el típico congrís, los plátanos verdes fritos y aplastados bautizados como tostones, ensaladas de estación, la yuca con su sabroso mojito de ajo y limón, los dulces caseros: de coco, de boniato o malarrabia, entre otros, sin olvidar el aromático y delicioso café cubano. De bebidas desde el aguardiente de caña hasta el tradicional saoco preparado con el agua del coco, miel y limón. El ambiente es propicio además para escuchar las anécdotas de esos hombres de campo que desde que culmina esta fiesta ya van fijando la fecha del próximo encuentro.

En España. La cosa no tiene nada que ver.

Todos aquellos que comenzamos a tener una edad (avanzada) hemos escuchado en más de una ocasión a nuestros padres o abuelos referirse a las fiestas que se celebraban en casa como “guateques”.

Este término llegó hasta nuestro país a hacía finales del siglo XIX procedente del Caribe. Lo trajeron aquellos “indianos” que se habían marchado unas décadas atrás para “hacer las Américas” y solían volver con un buen capital.

Pero, como es habitual en esos casos, no solo traían dinero de su estancia en América, sino que las costumbres y palabras autóctonas le acompañaban habiéndolas integrado en su lenguaje coloquial. Guateque fue uno de esos casos.

Este término era el que se usaba en el Caribe para referirse a aquellas fiestas informales que se celebraban con familiares y amigos y en las que predominaba el baile, el jolgorio y sobre todo las comilonas, ya que se preparaban unos estupendísimos banquetes.

El carácter familiar de ese tipo de celebraciones es lo que hizo que cuando la palabra viajó hasta nuestro país se utilizase en un ámbito más íntimo y casero, designándose así a aquellas fiestas privadas que se celebraban en la intimidad de casa con un puñado de amigos y familiares.

En un principio en nuestro país se uso la palabra “guateque” para llamar así a aquellos festejos con comilona incluida, después pasó al ámbito más íntimo de las fiestas familiares que se realizaban en casa, para acabar convirtiéndose a mediados del siglo XX en la típica fiesta juvenil que se celebraba con amigos y donde se bailaba las canciones de moda y se tomaban unos refrescos y canapés.

Guateque Campesino. Ibrahim Ferrer

Hay guateque en el bohío
del compadre Don Ramón

Ya está en la púa el lechón,
ya está llegando el gentío.
Hoy viene abajo el bohío,
es santo de Don Ramón.

Y llegando bailadores, comay,
por los caminos atascados

El bongó, el triple y el güiro
no han cesado de tocar
porque asi son los guajiros
no tienen cuando acabar,
Es costumbre campesina
desde el tiempo colonial.

Y llegando bailadores comay…

Ya la comadre Caruca
de tres piedras hizo el fogón

ya está sanchochá la yuca,
ya está el mojo pa´l lechón
y ya Juan Ramón fue en busca
de plátano verde y pintón.

Y llegando bailadoes comay
por los caminos atascaos

Hoy luce su guayabera,
su polaina y su machete

los guajiros y la sitiera
que engalanan el guateque.
Hoy se rompen los taburetes
y se cae la talanquera.

Y llegando bailadores comay
por los caminos atascaos

Hace falta que venga mucha gente
porque el fogon está atestao.

Comadre Caruca, guarde bien el rabito
para el que llegue atrasado.

Oye, que cierren pronto la talanquera
porque el puerco esta botao.

Y llegando bailadores comay
por los caminos atascaos

Yo tengo cuatro palomas
en una fuente redonda.

Todas se dan sus buchitos, mamá
y ninguna se pone brava.

Y llegando bailadores comay
por los caminos atascaos

guateque 3

 

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Navidad 2018

Estimados amigos que rozais una vez más la suave y policromada Pluma del Tocororo:

Un año más se acerca la Navidad y quiero aprovechar para desearos a todos mucha felicidad y mucha salud y en especial a mi FAMILIA CUBANA y a todos los cubanos.reyes magos

Que los Reyes Magos os traigan a todos muchos regalos y que 2019 venga cargado de cosas buenas.navidad 2018

Un saludo afectuoso para todos.

viva-cuba

 

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Carilda Oliver

Estimado lector que rozas una vez más la suave y policromada Pluma del Tocororo:

En el momento de escribir estas líneas (10-10-2018) debo dejar constancia de dos hechos que me conmueven y me afectan:

  • Mi total solidaridad y mi sentimiento por la terrible desgracia que se cierne sobre la Isla de Mallorca, en el Levante español que por las inundaciones y trombas de agua deja ya 10 muertos y 3 desaparecidos especialmente en la localidad de Sant Llorenç y otros puntos de esa isla tan querida.
  • Mi felicitación a todos los cubanos que hoy conmemoran el Día Internacional de la Liberación de los esclavos.

Carilda Oliver Labra es una de las máximas exponentes de la literatura cubana. Nació en la ciudad de Matanzas el 6 de julio de 1922. La muerte de la poetisa matancera ocurrió a los 96 años, en su casa de la calle Terry (Matanzas) el 29 de agosto de 2018.

Su primer libro, Preludio Lírico, fue publicado en Matanzas en 1943. Aunque apenas se insinuó la personalidad que poco tiempo después definiría toda su obra, este poemario representa el primer contacto de la poetisa con su pueblo. Ingresó en la Peña Literaria de Matanzas, en la que llegó a ocupar diversos cargos, entre otros el de Presidenta.

Después de obtener el segundo lugar en el Concurso Internacional de Poesía organizado por la National Broadcasting Company de Nueva York, publicó en 1949 Al sur de mi garganta, al mismo tiempo que trabajó en la biblioteca Gener y del Monte y fue declarada hija eminente de Matanzas. En ese mismo año ganó la Flor Natural en los Juegos Florales de Cárdenas, Concurso Nacional promovido por el Ministerio de Educación en homenaje al centenario de la bandera cubana.

Su Canto a la bandera resultó el mejor entre ochenta participantes y posteriormente fue publicado, en forma de plegable por Ediciones Matanzas. En 1950 obtuvo el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación por su libro Al sur de mi garganta. En 1951 recibió el Premio Nacional del Certamen Hispanoamericano, convocado por el Ateneo Americano de Washington, para celebrar el tricentenario de Sor Juana Inés de la Cruz, y el accésit al Premio Nacional Hernández Catá, por su cuento La modelo. En esa misma temporada terminó sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas de Matanzas que la acreditaron como profesora de dibujo, pintura y escultura.

Hacia 1952 apareció en la antología Cincuenta años de poesía cubana, preparada por Cintio Vitier. Así fue como su arduo trabajo literario y su vinculación con el mundo de las artes fue dando frutos y reconocimientos. En ese año contrajo nupcias con el abogado y poeta Hugo Ania Mercier, de quien se divorciaría en 1955.

Entre 1953 y 1959 hubo varios hechos significativos en la vida y la obra de la autora: Se entrevistó con Gabriela Mistral en casa de Dulce María Loynaz apareciendo incluida en Las mejores poesías de amor cubanas, publicada por la Editorial Laurel, de Barcelona. Organizó el Primer Festival de la Décima, en el Teatro Sauto. Publicó en su ciudad el Canto a Matanzas. Trabajó en el diario El imparcial, encargándose de la sección “El poema del sábado”. Ocupó el cargo de Directora de Cultura del municipio de Matanzas. También escribió y envió a la Sierra Maestra el poema Canto a Fidel. Al triunfo de la Revolución en 1959, ya Carilda se había consolidado como una de las poetisas cubanas más prominentes.

De 1959 a 1979 tuvo una intensa labor como profesora de inglés en las escuelas de su natal Matanzas, así como en la ciudad de Cárdenas, ligando a su amor por el magisterio su pasión por la poesía. Algo a destacar fue su participación en la campaña de alfabetización. Publicó en La Habana Antología de versos de amor a la vez que José Sanjurjo la incluyó en Poetas: poemas sociales, humanos y eternos y en Poesía cubana contemporánea lo hace Humberto López Morales, ambos publicados en España. Después se casó en segundas nupcias con el tenor Félix Pons Cuesta.

En 1978 colaboró en la compilación Poetas de Matanzas, junto con Lina García-Oña y Luis Lorente. En ese mismo año el escritor Roberto Cazorla fundó en “El gallo de oro”, antiguo restaurante “Chicote” de Madrid la Tertulia Poética Carilda Oliver Labra que aglutina escritores de habla hispana y honra en sus boletines y actas la obra de la poetisa.

Durante el período de su vida que transcurre de 1980 a 2012 fue honrada por los homenajes a su obra en distintas latitudes, así como su participación en diferentes eventos nacionales e internacionales. Enviudó de su segundo esposo en 1980 y le fue otorgada la Distinción por la Cultura Nacional, el Premio Nacional de Literatura de Cuba (1997) y Premio Hispanoamericano José Vasconcelos y le dedicaron la XIII Feria Internacional del Libro de Cuba (2004).

Recibió en dos ocasiones el Premio Maestra de Juventudes, que otorga la Asociación Hermanos Saíz. Contrajo de nuevo matrimonio con el poeta Raidel Hernández Fernández en 1991. Se publicaron y reeditaron la mayoría de sus libros. Se realizó un Coloquio Internacional sobre su obra en la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”.

Fue jurado del Premio Casa de las Américas, “Julián del Casal”, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), del Concurso Hispanoamericano de Poesía en la Feria Popular organizado en Madrid por el grupo Prometeo y en muchos más. Representó a su país en eventos literarios organizados en Venezuela, España y Bulgaria. Desde 1980, en Madrid, la Tertulia Poética que lleva su nombre convoca anualmente a un Premio Internacional de Poesía. Los poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, ruso, búlgaro, rumano y vietnamita.

Uno de los más conocidos es:

Me desordeno, amor, me desordeno

 Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mala promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

Canto a Fidel

No voy a nombrar a Oriente,

no voy a nombrar la Sierra,

no voy a nombrar la guerra

—penosa luz diferente—,

no voy a nombrar la frente,

la frente sin un cordel,

la frente para el laurel,

la frente de plomo y uvas,

voy a nombrar toda Cuba,

voy a nombrar a Fidel.

(…)

Gracias por tu dignidad,

gracias por tu rifle fiel,

por tu pluma y tu papel,

por tu ingle de varón.

Gracias por tu corazón.

¡Gracias por todo, Fidel!

Descanse en paz, Carilda Oliver. Que la tierra te sea leve.

 

Publicado en Uncategorized | 4 comentarios

Vacaciones 2018

Estimados amigos que rozais una vez más la suave y policromada Pluma del Tocororo:

Un año más, este Guatiní volará a Cuba y si todo sale bien estaré allá durante la segunda quincena de Agosto.

Penso che un sogno così non ritorni mai più
Mi dipingevo le mani e la faccia di blu
Poi d’improvviso venivo dal vento rapito
E incominciavo a volare nel cielo infinito
Volare oh, oh
Cantare oh, oh, oh
Nel blu dipinto di blu
Felice di stare lassù
E volavo, volavo felice più in alto del sole
Ed ancora più su
Mentre il mondo pian piano spariva lontano laggiù
Una musica dolce suonava soltanto per me
Volare oh, oh
Cantare oh, oh, oh
Nel blu dipinto di blu
Felice di stare lassù

Cuba es un país maravilloso y nunca me cansaré de estar en él. Espero regresar de vuelta a primeros de Septiembre. Procuraré recoger nuevas experiencias y poder contarlas en el futuro.

Quiero aprovechar para agradecer a todos ustedes su atención, su amabilidad y también sus críticas durante los 10 años que dura esta etapa de mi vida.

Espero seguir contando con su confianza y su amistad durante tantos años. Ya estoy deseando volver y como dicen ustedes “Ya huelo a Malecón”.

Mucha salud y mucha suerte para todos especialmente para los cubanos. Yo me considero uno más y aunque no nací allí, creo que soy un cubano “sato” como decía Ernest Hemingway.

Y como también decimos los gallegos: “Si no nos vemos, que sea por falta de luz”.

Muchas gracias

Almejeiras

 

Publicado en Uncategorized | 4 comentarios

Urbano Feijóo , negrero y miserable

Estimado lector que rozas una vez más la suave y policromada Pluma del Tocororo:

El siglo XIX fué una etapa crucial en la historia de España debido a los cambios y transformaciones políticas y sociales en las que la burguesía pasó a controlar las decisiones sustituyendo a la nobleza y al clero. Además, el pueblo llano logró una gran relevancia al protagonizar las primeras revueltas reivindicativas y alcanzar derechos históricos como el sufragio universal o el derecho a huelga.

Uno de los hechos que más suscitaron esta crisis fue la manipulación de la pobreza por parte de un variopinto grupo de personajes que hicieron grandes fortunas debido a la explotación de las clases más necesitadas. Uno de ellos, el famoso Antonio López y López, Marqués de Comillas, al que la pobreza le obligó a emigrar a Cuba donde se casó con Luisa Bru, hija de un terrateniente cafetero.

Desde estos momentos se dedicó a traficar con esclavos negros en la isla de Cuba y se le describía como un analfabeto, cruel y despiadado, para el que los negocios consistían en explotar al prójimo por todos los medios, con tal de conseguir beneficios, algo así como el buque insignia de algunos reconocibles financieros y banqueros. Y así, de muerto de hambre paso a ser un rico negrero que se saltaba a la torera la ley de 1820 que prohibía contratar negros.

Ya con su fortuna hecha, regresó a Barcelona en 1856, alojándose en casa de la familia Vidal-Quadras, los antepasados del eurodiputado del PP, obteniendo dos importantes monopolios, el transporte de correo y el de las tropas. Además creó la compañía de tabacos de Filipinas, fundó el Banco Hispano Colonial y casó a su hija con el conde de Güell.

El negocio de los esclavos, no obstante, se fue enmarañando en la medida que el Congreso de Viena (1815) suprimió la trata e Inglaterra obligó a España a suscribir dicho acuerdo (1817). A partir de entonces, el comercio de esclavos continuó clandestinamente, controlado por mercaderes españoles durante muchos años.

En Galicia, hubo muchas personas que se dedicaron al comercio de la trata de esclavos. Algunas familias de rancio abolengo han tratado de destruir la documentación y los archivos. Salen a la luz apellidos como el de Barrié, Bartolomé de las Casas, Francisco de Adalid y como no, en Ourense también tuvimos nuestro negrero de cabecera: Urbano Feijóo de Sotomayor.

Urbano Feijóo de Sotomayor Cejo Marquina y Montes era natural de Viana do Bolo (municipio español situado al este de la provincia de Ourense, Galicia).

Fue diputado en el Congreso por Ourense en 1854, por Verín en 1872, y por el distrito de Matanzas en Cuba en 1881. Accionista del ferrocarril de Sagua y vocal de Auxilio en La Habana. Llegó a administrar en la Isla de Cuba cinco ingenios, tres cafetales y varias haciendas. Era hermano de Camilo Feijóo de Sotomayor Cejo Marquina y Montes, primer Marqués de Santa Ilduara (12 enero 1873) y primer Vizconde de San Rosendo.

Militar,Coronel de infantería con numerosas distinciones (1864), la hazaña más gloriosa de Urbano Feijóo fue la de idear y poner en marcha la Compañía Patriótico Mercantil. El proyecto, según Feijóo, tenía dos objetivos: “socorrer a los desgraciados gallegos” y “contribuir a la agricultura y aumento de la población blanca” de Cuba; objetivos que el comerciante fundamenta en “el amor a ambos países y con el fin de ofrecer a los emigrantes los cuidados y atenciones que requiere su salud, asegurando el regreso al hogar”.

Feijóo se presenta ante las autoridades españolas como “un padre que cuidará con esmero de los más pequeños detalles para asegurar la felicidad de sus hijos”. Entre marzo y agosto de 1854 concierta con la empresa Abellá, Braña y Cía. de Ferrol, varios fletes completos de buques emigratorios de A Coruña y Vigo. En seis meses transporta desde Galicia a La Habana un total de 1.744 trabajadores en ocho expediciones de colonos gallegos, alojándolos en “barracones de aclimatación”.

Urbano Feijóo defiende el principio de que un gallego ha de hacer el mismo trabajo que dos negros y al precio que cuesta un esclavo. Las condiciones de vida que sufrieron eran tan duras que a los dos meses de la llegada de la primera expedición murieron 300 emigrados. Ante esto, los gallegos reclamaron porque las condiciones no eran las que especificaba el contrato que firmaron, rebelándose por lo que fueron duramente recluidos en cárceles o apaleados.

Algunos lograron huir errando por los caminos, enfermos, hambrientos y mendigando comida por lo que fueron apresados y confinados en depósitos de cimarrones. Gracias a las cartas que dictaron a escribientes que envían a Galicia, sus familias tienen noticia de lo que está sucediendo en Cuba y a través de abogados reclaman justicia ante las Cortes, saliendo a la luz la realidad de la esclavitud encubierta del proyecto de Urbano Feijóo.

Ante el escandaloso fracaso de su iniciativa, Feijoo se aprestó a recoger en la Habana la subvención de 140.000 duros ofrecida por la Junta de Fomento. Acto seguido marcha de Cuba dejando la empresa en manos de sus administradores, regresando a Madrid para ocupar su silla de diputado por Ourense. En consecuencia, las Cortes españolas acuerdan liberar a los trabajadores gallegos de las obligaciones con los contratos adquiridos con la empresa de Feijóo, dándoles libertad para regresar a Galicia, por lo que la empresa se disolvió, Urbano Feijóo se libró , y los gallegos que quedaron vivos de los 1.744 emigrantes que llevó a Cuba se quedaron sin derecho alguno a reclamación.

El 6 de marzo de 1854 llegó a La Habana la primera expedición, recibida triunfalmente.​ En los meses siguientes llegaron a la Isla otras siete expediciones con inmigrantes gallegos. El contrato firmado en origen entre el trabajador y Feijóo obligaba al primero a trabajar doce horas diarias por 5 pesos fuertes mensuales y, de no hacerlo así, “a sufrir sin queja la corrección que el Reglamento aprobado por la autoridad establezca”, o ser subcontratado y devuelto a la península, pagando la correspondiente indemnización, en caso de reincidir. En octubre de 1854 habían sido trasladados a Cuba 1744 gallegos de los que 167 habían fallecido, 18 desertado y el resto distribuidos en nuevos destinos.

Los destinados a trabajar en el ferrocarril de Casilda se habían insubordinado por el retraso en los sueldos, los malos tratos y el incumplimiento de los acuerdos pactados: los tres meses de aclimatación pagados se habían convertido en realidad en tres meses de trabajo, llevaban dos meses sin cobrar, solo habían recibido una muda y dormían hacinados con una tabla por cama.

Las expediciones fueron 8 en diferentes barcos:

  • 1) Villa de Neda, Habana ( 6-03-1854)
  • 2) Villa de Gijón, Habana (22-04-1854)
  • 3) Nueva Luisa, Habana (24-05-1854)
  • 4) Juanita, Habana (23-05-1854)
  • 5) Nuevo Feliz, Habana (2-06-1854)
  • 6) Nemesia, Habana (29-06-1854)
  • 7) Guía de Vigo, Habana (28-06-1854)
  • 8) Abella, Habana (27-08-1854)

 

LAS CONDICIONES

Urbano funda su Compañía Patriótico Mercantil, obtiene el monopolio de la introducción de gallegos en la colonia por un período de quince años y comienza a reclutar en Galicia braceros para los ingenios azucareros y cafetales de Cuba. Les ofrece transporte gratuito hasta la colonia, un ajuar completo al embarcar -dos camisas, un pantalón, blusa «a propósito de este clima», un sombrero de paja, un par de zapatos y tres meses de aclimatación a su llegada, con todas sus necesidades cubiertas, antes de ser cedidos a los hacendados que los subcontraten.

Sus nuevos amos se comprometen a pagarles cinco pesos al mes (la cuarta parte que a un jornalero negro), alimentarlos adecuadamente, proporcionarles dos vestuarios completos al año, calzado fuerte, sombrero, tres pares de alpargatas y facilitarles descanso los domingos, “tres horas durante el rigor del día” y todas las noches desde las ocho hasta las cuatro de la madrugada.

Los colonos, agrupados en partidas de 25 hombres, con su cabo y capataz al frente, y en tercios de doce partidas, aceptan trabajar durante cinco años y asumir sin rechistar la disciplina y castigos preceptivos, incluido el maltrato físico. Cumplido el lustro de trabajo, la Compañía Patriótico Mercantil promete relevarlos por otros contingentes y devolverlos, con sus ahorros en el bolsillo, a sus lares patrios.

La primera expedición, integrada por 314 hombres transportados en la fragata Villa de Neda, desembarcó en La Habana el 10 de marzo de 1854. La octava y última, compuesta por 296 gallegos que viajaron a bordo de la fragata Abella, pisó la isla a finales de agosto del mismo año. En total, la Compañía Patriótico Mercantil trasladó a la isla a 1.742 gallegos.

LA TRAGEDIA

La empresa fracasó y los supervivientes deambularon por la isla en estado calamitoso. Más de medio millar de aquellos infelices murieron a los pocos meses de su llegada, extenuados por el hambre y a veces sujetos con cadenas y grilletes o abatidos por el cólera y las fiebres tifoideas. De los que accedieron a los ingenios o fueron recolocados en la construcción del ferrocarril, obligados a realizar jornadas de dieciséis horas, muchos desertaron y se convirtieron en “cimarrones gallegos”. El propio representante de la compañía en La Habana, Ramón Fernández Armada, resumió la tragedia en tres palabras: “Escándalo, espanto, carnicería”. El nuevo Capitán General de Cuba, José de la Concha, comunicó a la metrópoli la gravedad «del asunto de los gallegos. Y el escándalo llegó al Congreso, los testimonios acumulados destaparon la ignominia y la operación de “blanquear Cuba” fue cancelada.

Urbano Feijoo de Sotomayor se apresuró a cobrar la subvención de la Junta de Fomento (140.000 pesos) y se esfumó de Cuba. Reapareció en Ourense y en octubre de 1954 obtuvo acta de diputado a Cortes por esa circunscripción. Allí, en la Carrera de San Jerónimo, tuvo que escuchar chorros de improperios -y algunas tímidas voces en su defensa- por su fracasada iniciativa migratoria. Pero se rehizo y volvió, en las filas liberales de Sagasta, a ocupar escaño en el Congreso durante la Restauración borbónica. La última vez, en la legislatura 1881-1884, en representación del distrito cubano de Matanzas.

Urbano Feijóo falleció en Viana do Bolo el 10 de agosto de 1898. No sé si descansará en paz.

 

BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS

  • Faro de Vigo (2 de abril de 2017). Miguel A. Martínez Coello
  • Wikipedia
  • xenealoxia.org
  • Las listas de Feijoo. Gallegos por esclavos. RTVE.es
  • La Voz de Galicia: Los esclavos gallegos de Urbano Feijóo (1-11-2015)
  • Primer Revista Digital de Cuba (15 de mayo de 2018)
  • Una casa en Amargura. Novela de Elisa Vázquez de Gey. Ediciones B.S.A. 2016
Publicado en Uncategorized | 7 comentarios